jueves 02 de mayo de 2019 - 12:00 AM

Las preocupaciones diarias ‘bombardean’ su cabeza

¡Con este texto no pretendo darle una forma exacta para que resuelva sus problemas! Solo quiero hacerle caer en cuenta de que sí se pueden afrontar las dificultades, suprimiendo las preocupaciones. ¿Cómo hacerlo? Lo invito a leer la siguiente reflexión.

¿Sabe qué traduce la palabra preocupación? Significa, de manera literal, “ocuparse antes de tiempo”.

Así las cosas... ¿Qué sentido tiene invertirles las 24 horas del día a algo que ni siquiera ha ocurrido o que a lo mejor jamás sucederá?

Recuerde que el vivir angustiado le quita el sueño, le arruina la cotidianidad y, en más de una ocasión, lo llena de ansiedades.

Algo más grave: Sin usted darse cuenta termina somatizando esas angustias en jaquecas, dolores musculares, úlceras y gastritis; y hasta podría ser víctima de un infarto fulminante.

Debería saber que más allá de que existan situaciones difíciles, nada logra con pasar la noche en vela; por el contrario, eso solo contribuirá a que cada jornada que emprenda lo tome agotado física y mentalmente.

No conviene para nada pensar ‘una y otra vez’ en la misma situación sin llegar a ningún punto final. Eso de permanecer angustiado por causa de aquellos incidentes sin resolver desgasta y le resta fuerzas.

¡Ojo! Una cosa es estar tranquilo y tomar medidas de prevención, y otra muy distinta es arruinarse el día.

¿Por qué se lo digo?

Porque evitar que las preocupaciones lo agobien es más sencillo de lo que se cree. Es cuestión de tomar las debidas precauciones del caso y relajarse.

Solo debe asumir la responsabilidad de cada asunto en el momento que corresponda y mirar salidas para que esos líos que lo aquejan no se agranden y tampoco lo tomen por sorpresa.

No lo estoy invitando a que les saque el quite a sus responsabilidades; solo a que se serene.

Sea cual sea la situación que le inquieta, usted debe estar por encima de las circunstancias y no puede permitir que ellas lo dominen.

La cuestión es enfrentar las cosas con orden y analizar las mejores salidas a cada problema.

Y es que cuando incurre en el error de pensar al mismo tiempo en las dificultades que se tienen en las áreas afectiva, laboral, económica y familiar, lo único que logra es acelerarse y estresarse más.

Tratar de resolver todos los problemas de una sola contribuye a que se desespere más y termine vislumbrando su vida como un ‘callejón sin salida’.

Independizar las preocupaciones evita que una simple dificultad se convierta en un gran problema. Eso lo blinda para no ‘ahogarse en un vaso de agua’. También determine cuál de todas las situaciones que le atormentan exige una solución inmediata.

Anotar cada una de las preocupaciones que se tienen y estipular el tiempo específico que le dedicará a pensar en ese problema suele ser algo muy útil.

Si opta por anotar las situaciones más complicadas y determina el tiempo que destinará a pensar en cada una de ellas, organiza mejor su vida y será capaz de concentrarse el resto del día en otras actividades de su cotidianidad.

Lo anterior sin contar que cuando llegue la hora de volver a pensar en el problema, además de estar más tranquila, tendrá claridad mental para buscar soluciones.

Esta disciplina es fundamental para tener el control sobre los problemas.

Una última recomendación: Deje de contarles a todas las personas sus vicisitudes. Eso contribuye a aumentar sus preocupaciones y lo confunde más.

¡Cuénteme su caso!

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. ¿Cuáles son esos temores que lo asfixian en la actualidad? Hábleme de ellos para reflexionar al respecto. Envíeme su testimonio al correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, yo mismo le responderá. Veamos el caso de este jueves:

Testimonio: “¡Estoy indeciso! Por un lado desempeño un trabajo, tedioso y aburridor, pero que me representa ingresos económicos; y por el otro está la oportunidad de irme a aventurar en otro país. No tengo hijos, pero sí mis padres representan todo en mi vida. Soy un hombre de 40 años y me da miedo lanzarme a algo que puede ser desconocido; pero la idea de ir a la oficina me tiene cansado. ¿Qué hago?”

Respuesta: Nunca he sido partidario de quedarse haciendo algo que a uno no le guste. Pero primero hay que entender que hay situaciones en las que vale la pena pasar malos ratos por conseguir cosas importantes y buenas para su vida, como también situaciones donde no tiene sentido aferrarse a nada que no nos haga la vida mejor.

Con esto me refiero a que hay situaciones en las que sí es necesario arriesgar y pasar momentos no muy agradables para vivir mejor, pero a su vez eso puede llegar a confundirnos y hacernos perder entre lo que es prioridad o no.

Lo primero que debe entender es que sea cuál sea la decisión que tome va a tener sus ‘pros’ y sus ‘contras’; olvídese que ahora todo va ser simplemente mejor por defecto y que su vida va a mejorar notablemente solo por salir de su ‘zona de confort’.

Los cambios implican compromiso, responsabilidad, riesgo, capacidad de adaptación, voluntad, paciencia y un sinfín de cualidades que si no las posee o no es consciente de ellas le harán pasar un mal rato.

Con esto no lo estoy queriendo desanimar; todo lo contrario, lo que quiero es que analice muy bien su situación antes de zarpar el barco.

Le recomiendo que haga una lista en donde especifique las ventajas y desventajas que tiene cada decisión; es decir si se queda en el país y trabajando en lo mismo cuáles son las cosas positivas y negativas de continuar así. Luego haga lo mismo con las que le representa la decisión de irse. Al final compare las dos listas y analice cuál le garantiza más tranquilidad y bienestar a su vida dependiendo de sus prioridades. A veces son más las ideas erróneas que tenemos en la cabeza que lo que realmente son.

Por último mi recomendación, independiente de lo que le arroje el análisis de la lista, es que siempre es bueno a veces soltar y liberarnos de algo que nos esté atormentando, porque al despejar la mente nos encontramos con nosotros mismos y vivimos nuevas experiencias que nos hacen crecer, madurar y aprender a ver la vida de una forma diferente. Quizá lo que usted necesita sea un verdadero cambio en su vida para encontrarse con usted mismo y hallarle un camino diferente a su vida. No tenga miedo de arriesgarse, siempre y cuando lo haga con responsabilidad, voluntad y compromiso. Un abrazo y mis mejores deseos.

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