domingo 24 de julio de 2022 - 12:00 AM

Levantemos la mirada, hay un mejor horizonte

Más allá de las afugias cotidianas, es preciso que asumamos el día a día con entusiasmo y con la mayor entereza posible. Por más duro que sean las vicisitudes, siempre hay un nuevo amanecer que nos permitirá visualizar otras oportunidades.

Aveces los problemas arrecian con fuerza sobre nosotros y logran resquebrajar nuestro estado de ánimo. Y todos, de manera especial en estos tiempos de crisis y de ansiedades, pasamos por muchos de esos temporales.

Lo peor es que, en lugar de guarecernos ante las borrascas, tendemos a tornarnos más grises y oscuros, lo que hace que los pensamientos negativos se nos disparen.

La ecuación en estos casos es exacta: entre más negativos sean nuestros pensamientos frente a la vida, más estados de zozobra vamos a padecer.

¡Relajémonos un poco!

No se trata de escapar de los problemas, pero sí de hacer acopio de entereza para suministrarnos una gota de serenidad que evite que las cosas se nos compliquen.

Nadie dice que asumir las vicisitudes sea una tarea fácil; pero sí es fundamental ver en dónde podemos escampar para poder analizar cuál camino tomar.

Algunas borrascas, como las que nos están azotando en los últimos años, se generan por un problema de actitud mental. La vida se puede ver a través de distintos pares de lentes, pero en estos casos es esencial verla con una mirada esperanzadora.

No podemos permitir que las duras situaciones agobien más a nuestro espíritu. Siempre hay una luz en el camino y, por ende, no nos podemos quedar esperando que las soluciones caigan del cielo.

Es claro, eso sí, que no podemos predecir cómo nos saldrá todo y es posible que los asuntos no nos salgan como queremos. Sin embargo, será preciso tomar cada suceso como llega y agradecer que sea de esa manera. Si queremos modificar algo debemos hacerlo con la mirada puesta en el horizonte.

Una vez que hayamos comprendido en silencio que los problemas no llegan solo para agobiarnos sino para aprender las debidas lecciones, aceptaremos cada situación y aprenderemos a ver la cotidianidad sin tanto complique.

No podemos dejarnos amilanar por los problemas cotidianos. Es preciso ponerle el pecho a cualquier situación y mirar hacia el frente.

¿Cómo asimilar mejor las cosas? Orar es un método que de, alguna forma, logra contrarrestar cualquier ambiente negativo.

La plegaria nos permite acercarnos más a Dios y, por ende, eso hace que nos sintamos reconfortados y con fuerzas para enfrentar los retos.

Ser propositivo también nos ayuda a optimizar nuestra existencia, entre otras cosas, porque podremos liberarnos de tensiones, además de adquirir la atención plena para cada una de las situaciones que surjan en nuestro día a día.

Lo importante es mantener el nivel emocional en equilibrio. Si lo logramos, nuestra salud será fortalecida y nuestra paz interior crecerá. Por muy graves que sean las circunstancias por las que atravesemos, más temprano que tarde veremos la claridad y un mejor día vendrá.

PREGUNTA DEL DÍA

Levantemos la mirada, hay un mejor horizonte

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Levantemos la mirada, hay un mejor horizonte

Testimonio: “Le cuento que experimenté un fuerte revés hace dos meses, fue algo que no supe manejar de forma correcta. Ese fracaso me incomoda y no me deja vivir tranquilo. ¿Qué me sugiere que haga para ver el mañana de una manera menos enredada? Le agradezco una respuesta”.

Respuesta: No vea lo que experimentó como un fracaso, sino como una valiosa experiencia.

Yo sé que no es fácil y también reconozco que puede ser probable que muchas veces se sienta “incómodo”, pero por más desafiante que parezca, tiene derecho a respirar y a permitirse aprender el mensaje o la lección que la vida le quiere dar. ¡Acepte lo que esta situación trajo a su mundo!

También haga una evaluación de lo que le pasó y detecte cuál fue la razón o el motivo que le hizo errar, entre otras cosas, para que pueda enmendar y levantar la mirada hacia el frente. Solo así podrá liberar cualquier sentimiento de frustración que haya surgido y también podrá asimilar de manera paulatina lo acaecido.

Le reitero que hacer eso es preciso para encontrar la tranquilidad que necesita. No se deje embadurnar de tristeza, pues de ello dependerá que recupere la capacidad de volver a fijar sus prioridades y elegir sus acciones. Además, así adquirirá un crecimiento personal que lo llevará a vivir nuevas experiencias.

Dicho de otra forma: transforme la situación desde su presente y atrévase a pasar la página. El mundo no terminó con ese ‘revés’ y tiene derecho a seguir su vida.

Hágame caso y verá que mañana, cuando otras situaciones inesperadas surjan, ellas no serán obstáculos, pues le darán la oportunidad de vivir y hacer lo que más le haga feliz. ¡Dios lo bendiga!

BREVES REFLEXIONES

Levantemos la mirada, hay un mejor horizonte

* Tomarse la vida con calma no significa una actitud pasiva o negligente; simplemente implica la aceptación del hecho de que las cosas suceden a su debido tiempo. ¡Viva sin prisa! Lo que vale la pena no se apresura, simplemente se disfruta. Las cosas buenas se hacen y se alcanzan sin presiones.

* Hay hilos de todos los colores y grosores. Todos ellos nos conectan con aquellos con los que estamos destinados a encontrarnos, a pesar del tiempo, a pesar del lugar y a pesar de las circunstancias. Los hilos se pueden apretar o enredar, pero nunca se romperán. La vida nos deja cerca de quienes nos corresponde conocer.

* Toda la fuerza y el poder de su mundo están en su interior. Siempre atraerá a su vida aquello en lo que crea con más fuerza, lo que ansíe más profundamente y lo que imagine de un modo más real. La fuerza de voluntad que despliegue cada día tiene el poder de hacerle realidad sus sueños.

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Euclides Kilô Ardila

Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

@kiloardila

eardila@vanguardia.com

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