martes 30 de julio de 2019 - 12:00 AM

Lo invito a pagar por adelantado

Nunca lograremos nada si antes no somos buenas personas y les damos una mano a los demás. La bonificación que recibimos por ello es muy grande porque obtenemos la Bendición de Dios.

Conocí una cafetería en la que las personas que compran tortas pueden dejar una pequeña cuota de dinero adicional para solventar el pan que piden aquellos que, por sus precarias situaciones económicas, no pueden pagar ni una miga.

¡Qué bella costumbre!

Y no lo digo solo porque eso calme el hambre de la gente pobre, sino porque además engrandece a los que patrocinan esas nobles intenciones.

Yo creo que en la vida ‘todo se paga’; y no hablo solo de las cosas malas, sino también de las buenas.

En cada circunstancia siempre hay determinada forma de cobro que, de manera contable, se debe pagar su precio mucho antes de recibir la ‘mercancía’.

Existe una maravillosa forma de ponerse a saldo para tener la conciencia tranquila, la cual podría denominarse así: ‘Pagar por adelantado’.

¡No se confunda! No le quiero dar consejos financieros sino espirituales. Ha de saber que antes de recibir las ganancias o las bendiciones, le corresponde asumir el precio que se paga por ellas.

Lo que pretendo afirmar es que la gloria que le llega a usted le brillará no solo porque se lo merece, sino porque ha hecho algo antes para que ella lo ilumine.

Yo sé que ni a usted ni a mí nos gusta arriesgar lo que tenemos por algo desconocido. Pero, contrario a esa creencia popular, considero que el ‘emprendedor de la vida’ sabe que no hay mejores inversiones que las de las manos amigas, las del servicio a los demás, las de la fe y la esperanza y obviamente las de la confianza en Dios.

Mire hacia atrás y se acordará de que cuando usted fue ‘buena paga’ todo se le multiplicó.

Nada de las cosas lindas que le han llegado han sido casualidades, usted las ha construido y ha asumido el costo desde mucho antes.

También aprecie los ejemplos de esos voluntarios que hay en su entorno, esos seres solidarios que se entregan a los demás sin mayor recompensa que la satisfacción del deber cumplido.

Ellos han entendido que el ser buenas personas es la única inversión que nunca los quiebra.

Y algo mejor: con sus actos siempre enriquecen la vida, tanto las de ellos como las de los que están a su alrededor. Con su altruismo estos maravillosos hombres y mujeres están pagando por adelantado y, tarde o temprano, reciben sus recompensas.

Por eso será que las grandes acciones de esas personas solidarias nos estremecen y también nos motivan a ser mejores seres humanos; o al menos nos pintan una sonrisa en el rostro y en el alma.

He decidido tratar este tema porque, de manera desafortunada, muchas personas de nuestro tiempo creen que las cosas se logran de forma automática y resumen todo solo a pedir, desear y obtener.

La realidad es muy distinta. Para lograr nuestros anhelados sueños hay que pagar por adelantado; lo que implica esforzarnos, abonar terreno para que las circunstancias conspiren a favor nuestro y además se debe perseverar.

Esta es una invitación a multiplicar lo bueno que haya en usted. Dedique algunas horas a hacer algo por una persona necesitada e invierta en ella como si se tratara de algo que haría por usted mismo.

Toda buena acción tiene un tremendo eco en el corazón, pero sobre todo en el universo. En el momento menos esperado la vida le multiplicará todo el bien que haya desplegado en pro de los demás.

Para volver al caso de los benefactores de la panadería con la que comencé este texto, la bonificación que reciba por pagar por el pan de los pobres se traducirá en salud, amor, prosperidad, felicidad o tal vez en una voz de aliento en un momento de crisis.

Las bendiciones que verá podrían ser tan grandes que usted siempre se enorgullecerá de hacer el bien. ¡Dios lo bendiga!

EL CASO DE HOY

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo asfixian en la actualidad? Hábleme de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíeme su testimonio al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, yo mismo le responderé. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Estoy en una situación inesperada: De repente, se me aparece la posibilidad de participar en un nuevo proyecto. Cualquiera que viera de qué se trata me diría que sí lo aceptara; pero a mí me da cierto temor porque, siendo una buena opción implicaría dejar a personas que aprecio. Lo he leído y noto en sus líneas un corte más espiritual que religioso, y sé que me podría ayudar con su consejo. Nunca he sido cercano a Dios y no sé si al hacerlo podría dilucidar este asunto. ¿Usted qué haría si estuviera en mi lugar? Espero que me pueda responder. Muchas gracias por su ayuda”.

Respuesta: Aunque usted no me aclara de qué se trata ese nuevo proyecto, detecto que la vida le está ofreciendo un gran reto.

¿Sabe algo? Yo en estos casos siempre recurro a mi intuición y también pongo las cosas en manos del Creador.

Es obvio que le angustie salir de esa zona de confort en la que se encuentra, sobre todo cuando teme dejar a su gente. Sea como sea, creo que Dios le está diciendo que es hora de crecer. Ello implica tomar elecciones difíciles en algunos casos, tal vez dejar a esas personas que aprecia.

No obstante, también se abre el abanico de conocer otro mundo que, sin lugar a dudas, podría traerle grandes experiencias.

Antes de tomar una decisión, le sugiero que analice los ‘pro’ y los ‘contra’. Y en esa evaluación es probable que deba renunciar a expectativas presentes por otras. ¡Es su elección, no la mía!

Recuerde que dispone de un libre albedrío que le permite escoger lo que más le conviene.

Si lo ve de esta manera, estará en plena libertad para tomar el camino que quiera. También lo invito a realizar un análisis objetivo de sus proyectos actuales para que sepa en qué debe luchar a brazo partido para lograr aquello que tanto sueña. ¡Claro que hacer eso es fuerte! Dicho de otra forma: Crecer duele, pero es necesario.

¿Qué quiere acercarse más a Dios? Lo felicito por esa decisión, hacerlo le dará la suficiente luz para actuar. Si incursiona con seriedad en los caminos del desarrollo espiritual, comprobará que la Bendición del Creador es fundamental para todo. Además, Él le dará todas las fuerzas del mundo.

Haga una reflexión profunda para que pueda tomar las riendas de su vida ‘con’ o ‘sin’ ese proyecto que tiene al frente.

Si aprovecha las energías, el universo mismo le concederá toda la sabiduría para actuar.

La vida siempre premia la fe que tengamos en nosotros mismos y siempre nos brotará la generosidad de la Divina Providencia.

Porque cuando se tiene fe, podemos descubrir que cada mañana es grande. Disfrute las múltiples cosas que le regala el hecho de poder respirar tranquilo.

Tome la decisión que tome, la gente que lo quiere lo apoyará. Pero lo mejor es que Dios cada día le dará motivos para seguir adelante desde cualquier sitio en el que se encuentre. ¡Éxitos!

REFLEXIONES CORTAS

Orar: La perseverancia en la oración nos ratifica la grandeza de Dios. A través de la plegaria, Él nos concede las peticiones que le hacemos.

Corazón de Dios: El hombre siempre mira las apariencias, Dios mira el corazón. Y podemos entender mejor su naturaleza buscándole con ahínco.

Para recordar: Jamás olvide a quien le ayudó mientras todos los demás inventaban excusas. ¡Tenga memoria y jamás sea malagradecido!

¡Adelante! El verdadero liderazgo se logra cuando se es íntegro, humilde, sincero, equitativo, incluyente, justo, leal y, sobre todo, ético.

Desahogarse: A veces una conversación desde el corazón es todo lo que necesitamos. Busque la manera de desahogarse, ya que eso siempre será un alivio.

Cargas: Los problemas de los demás, su pasado, el ‘qué dirán’, los chismes, la amargura, el aburrimiento y el miedo son cargas absurdas.

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