jueves 06 de octubre de 2022 - 12:00 AM

Los afanes nos enredan la mente

Necesitamos entender que las aflicciones son parte de la vida y no pueden evitarse. Nuestra vida no consiste en vivir presos de estas situaciones, pero los problemas sí forman parte de ella.

Hay quienes viven sumergidos en angustias, zozobras y demás dificultades, las cuales se van acrecentando y van arruinando su tranquilidad, su bienestar y su felicidad.

En medio de esos ires y venires y de tantas afugias, las personas pierden el entusiasmo y las ganas de vivir.

Lo peor es que estos hombres y mujeres comienzan a sentir que sus mentes son unos complicados nudos. Y como viven atosigados con las difíciles circunstancias del día a día, no saben cómo desenredarse.

¿Es su caso?

¿Conoce a alguien así?

Lo primero que debe tener presente es que las preocupaciones son esos pensamientos que revolotean en su cabeza cuando su mente se obsesiona con ideas negativas, con resultados inciertos o con cosas que -según usted- le podrían salir mal.

Lo peor es que las preocupaciones, por sí solas, suelen desencadenar en algo peor: el estrés, que no es otra cosa que una reacción a los cambios que experimenta a su alrededor.

¿Qué hacer?

Debe tener claro que ha estado en situaciones difíciles y que seguirá pasando por circunstancias de angustia; pero si no las sabe sobrellevar, podría sumergirse más en el caos.

No obstante, las situaciones difíciles no deben convertirse en dolores de cabeza, sino en retos por superar. No puede permitir que las preocupaciones invadan sus pensamientos ni mucho menos que el corazón se le llene de temor. Si continuamente piensa en lo que vive con actitud de temor, se le ‘enredará más la pita’.

La clave está en cambiar de actitud y, en cierta medida, modificar su forma de ser.

Para llegar a estadios superiores de desarrollo en la vida es preciso enfrentar ciertos aspectos negativos, porque ellos suelen ser oportunidades para extraer las enseñanzas y las energías que le ayudan a crecer y a madurar.

En general, usted debe asumir cuanto antes algunas modificaciones en su proceder y en su forma de pensar, a fin de poder atender de la mejor forma cada una de esas situaciones difíciles por las que pasa. Si no las resuelve, seguirá sumergido en ese ‘mar de intranquilidad’ en el que se encuentra.

Es importante que se decida a actuar. Cuando no se toman posiciones claras y firmes ante los asuntos que demandan soluciones inmediatas, las cosas se embolatan y generan nuevas confusiones y estancamientos.

Tome la clara conciencia de que, si se pone manos a la obra y actúa de una forma contundente, podrá desatar ese nudo que tanto lo atosiga. Hacer eso lo animará a emprender proyectos y, de paso, hará que sus cosas marchen de una forma más esperanzadora.

¡No piense que va a fracasar! Si Dios está con usted, nadie podrá atravesársele en el camino.

Recupere la fe en usted mismo. Si no se tiene confianza, los que le rodean tampoco aprenderán a creer en sus iniciativas.

Lo digo porque si insiste en no tomar cartas en el asunto, la incertidumbre arruinará sus días. En síntesis, lo que le quiero decir es que se llene de valiosas razones para seguir adelante.

EL CASO DE HOY

Los afanes nos enredan la mente

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Me la paso pensando, una y otra vez, en lo que pueda pasar con mi trabajo, con mis proyectos y en general con mi vida. No sé por qué vivo tan estresada y me imagino que todo me saldrá mal. Me estreso con todo esto y no logro dominar mis nervios. ¿Qué consejos me daría? Le agradezco una respuesta”.

Respuesta: Por lo que interpreto con sus líneas, usted siempre ‘le da la vuelta a todo’ y se afana demasiado.

Pensar es bueno, pero sin olvidarse de disfrutar de lo que hay a su alrededor. ¡Tómela suave!

El 90% de las supuestas cosas malas que usted piensa que le van a ocurrir no le sucederán jamás.

En la vida hay que estar alerta, pero una excesiva preocupación no le va a solucionar nada, entre otras cosas, porque muchas veces las visiones catastróficas que usted se diseña en la mente están alejadas de la realidad.

Lo que sí es evidente es que con ese afán de ser negativa podría caer en episodios de ansiedad, de depresión y de estrés.

Si pasa por muchas situaciones que la afanan, trate de serenarse y de ir resolviéndolas poco a poco, a su debido tiempo. ¡Resuelva esos pendientes!

¿Qué le puedo recomendar? Siempre analice con la mayor serenidad posible lo que está viviendo, haga lo que está en sus manos hacer y cierre preocupaciones en el menor tiempo posible. Dicho de otra forma: viva en el presente, céntrese en lo que pueda hacer y deje de afanarse tanto por lo que se le escapa de las manos.

Mediante la oración, pídale a Dios serenidad para actuar y sabiduría para comprender lo que le pasa. ¡Hágame caso!

REFLEXIONES CORTAS

Los afanes nos enredan la mente

* El agua no se puede atrapar entre las manos, el cielo tampoco; sin embargo, todos podemos brillar. La vida no es un segundo ni un cúmulo de años, ella se conforma de momentos y de sensaciones que pasan por delante como ráfagas. La vida es eso: instantes que se atrapan o se pierden para siempre.

* Debe desearle a su prójimo cosas buenas y la vida misma se encargará de que no le falte nada a él. Y, de paso, el mundo lo recompensará bendiciéndolo a usted con cosas, momentos, instantes, premios o personas inolvidables. En síntesis, Dios siempre le dará el doble de lo que les desee a los demás.

* Tocar fondo es duro y generalmente hace que usted se siente muy mal. Pero también llegar a ese estado le enseña cosas que, si hubiera estado en la cima de la montaña, nunca habría aprendido. Además, desde el piso usted mismo se puede impulsar y encontrar la luz al final del túnel.

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Euclides Kilô Ardila

Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

@kiloardila

eardila@vanguardia.com

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