domingo 16 de enero de 2022 - 12:00 AM

Los Salmos son grandes vitamínicos para el alma

Los 150 Salmos que encontramos en las Sagradas Escrituras nutren nuestra alma, edifican nuestra mente y, lo más importante, fortalecen nuestro corazón.

Leer la Biblia recompone el alma, pues con ella se logra un contacto personal con la palabra de Dios. Muchas de sus páginas guardan una conexión espiritual y nos sirven para entender nuestra realidad.

De hecho, los 150 Salmos que encontramos en esta obra maestra nutren el alma, edifican la mente y fortalecen el corazón.

Las colecciones de este documento dejan grandes lecciones y cada una de ellas concluye con una expresión de alabanza. Deberíamos convertir estos mensajes en parte de nuestra reflexión cotidiana.

No hago la anterior sugerencia por fanatismo, sino porque cada línea de Los Salmos es una guía para conducir nuestro camino de manera correcta.

Según los teólogos e incluso algunos sicólogos y médicos especialistas, ellos son grandes vitamínicos pues al leerlos encontramos varios versículos que pueden ayudarnos a meditar y a orar en momentos de enfermedad.

¡Oremos y confiemos! El Dios todopoderoso está con nosotros en medio de cualquier situación. Él nos escucha y obrará de acuerdo con su voluntad.

En esta parte de las Sagradas Escrituras todos, seamos creyentes o no, podemos encontrar un variado espectro de emociones, de situaciones y de aprendizajes para nuestro diario acontecer.

Sus frases son claves para interpretar tiempos de dificultad. Además, estas líneas son poderosas para expresar lo profundo del corazón y los deseos y emociones más allá de las palabras.

Por eso es que no se exagera al decir que en cada uno de los párrafos de Los Salmos podemos comprender el por qué de nuestras angustias, así como las salidas a diferentes estados anímicos.

En los momentos de mayor oscuridad podríamos recurrir a estos libros, pues sus frases nos permiten tener una perspectiva clara y precisa del mundo y en general de la realidad.

Por mencionar solo un ejemplo, citemos una frase del Salmo 23:3, el cual reza así: “El Señor restaura nuestra alma”.

El verbo restaurar significa renovar. La verdad es que las almas de muchos viven presionadas y agotadas con las preocupaciones del día a día y, por ende, necesitan un aliciente.

Y es que al entregar nuestras vidas a los problemas se nos van agotando las energías y nuestros recursos espirituales.

‘Dame, Señor, alas para volar y pies para caminar con el paso de los hombres de fe’, así reza uno de los más bellos Salmos de la Biblia.

Son tan valiosos estos mensajes bíblicos que incluso hay libros que incluyen 365 devocionales para que cada día del año sean leídos y de esta forma podamos reconfortarnos.

A todos nos corresponde renovarnos y llenar nuestras reservas anímicas para poder enfrentar lo que nos depare la vida misma.

Los Salmos son grandes vitamínicos para el alma

BREVES REFLEXIONES

* Actuar de corazón, sin esperar nada a cambio, le permite gozar de una mayor felicidad. Solo las buenas intenciones generan impactos positivos. De esta forma, el verdadero valor de algo termina siendo un resultado directo del tipo de energía e interés que usted le brinda.

* Cada experiencia es necesaria para crecer y adaptarse. En algún momento sentirá que todo le resulta agradable, ya que atrae lo que le permite conocerse en profundidad, como si se tratara de un imán. Lo mejor es que de todo siempre queda un gran aprendizaje.

* Usted es lo que es su deseo más noble y profundo. Y así como es su deseo, así es su intención; así como es su intención, así es su voluntad; así como es su voluntad, así son sus acciones y así como son sus acciones es su destino. Es decir, usted es responsable del camino que elige.

EL CASO DE HOY

Los Salmos son grandes vitamínicos para el alma

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “No me encuentro en el lugar en el que yo esperaba estar. Le confieso que me siento un fracasado por lo que he hecho hasta ahora, pues todo ha sido en vano. Pienso en lo que me pasa una y otra vez, pero no logro respuestas. Muchas personas me dicen qué debo hacer, les hago caso y al final el resultado es el mismo: todo me sale mal. ¿No sé qué hacer? Espero que atienda mi carta”.

Respuesta: Le aconsejo dejar de darle tantas vueltas a ese asunto y, por el contrario, apostarle a pensamientos propositivos. Esa ‘pensadera’ en lo que ‘pudo ser’ o en lo que ‘no fue’ lo único que hace es alimentar su angustia.

No se trata de hacer como si nada, es cuestión de hacer un alto en el camino, limpiar la mente de tanta negatividad, adoptar otra perspectiva y visualizar un mejor horizonte.

Por lo que leo en sus líneas, se ha acostumbrado a realizar lo que los demás le dicen y, en cierta medida, ha dejado que sean ellos los que ‘comanden’ su vida. Si permite que otras personas le digan lo que es importante para usted, nunca tendrá éxito alguno.

Reflexione sobre lo realizado hasta el momento, haga una evaluación y detecte cuál puede ser la razón para que la vida no le haya salido tal cual usted lo anhelaba.

Todos cometemos errores, pero también podemos enmendar. Defina bien un plan de acción, persevere en él y sepa que en algún momento el trabajo duro y constante vencerá el talento.

Asuma el control de su vida con disciplina. Eso sí, no intente presionar nada, deje que la vida le fluya. ¡Póngase manos a la obra, téngase fe y encomiende a Dios cada uno de sus pasos!

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Euclides Kilô Ardila

Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

@kiloardila

eardila@vanguardia.com

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