jueves 26 de mayo de 2022 - 12:00 AM

Más que la corazonada, lo que nos da la luz es la verdadera fe

La intuición juega un papel muy importante en nuestras decisiones; sin embargo, si no nos tenemos la fe necesaria, nada lograremos.

A usted, a mí y en general a todas las personas, en ciertas situaciones de la vida, nos irradia una luz que nos indica por cuál camino seguir sin necesidad de realizar complejos razonamientos.

Es como si el universo conspirara con lo que hacemos para lograr una gran sincronicidad con lo que está a nuestro alrededor. Hablo de esa casualidad de percibir en el momento justo lo que nos conviene.

Pues bien, nuestro día a día está repleto de mensajes, señales, acontecimientos y sensaciones que, en cierta medida, nos empujan hacia un lado específico. A esa percepción le llaman de distintas formas: presentimiento, visión o incluso corazonada.

Pero esa intuición celestial o esa convicción personal que tenemos de que algo va a suceder no es útil si no se le imprime una gota de fe. Es decir, en esos momentos debemos dejarnos llevar por lo que sentimos, pero sin olvidar que todo hace parte del propósito de Dios.

Siempre he creído que, sin perder el enfoque, hay que sacarle provecho a esa facultad de visualizar lo que nos puede pasar, entre otras cosas, porque lo que nos nace del corazón debe salir a flote.

Es preciso darle credibilidad a esa percepción y arriesgarnos de una forma prudente para tomar un camino nuevo, no solo en nuestra vida sino en la forma de realizar nuestras actividades cotidianas.

Recalco que no estoy planteándoles que todos nos lancemos ‘a la topa tolondra’, pues nunca será acertado precipitarnos.

Ojo: lo importante es cómo actuamos cuando nos percatamos de algo. La clave es que los sentimientos no nos dominen y que los vigilemos y los compensemos a la hora de actuar.

Hay que diseñar los planes en la mente con anticipación, buscando y reuniendo toda la información y los detalles necesarios, pero también debemos sentirnos seguros de las decisiones que tomemos.

Si recuperamos nuestra confianza y si le sacamos provecho a la intuición, la vida comenzará a entregarnos todo lo que le hayamos pedido y esto nos dará fuerzas para resaltar aún más nuestras potencialidades. Poco a poco, con paciencia, perseverancia, decisión y serenidad podremos seguir adelante.

Recordemos que el triunfo en la guerra de la vida es el acumulado de una múltiple cantidad de pequeñas batallas contra nuestra inercia, contra los obstáculos y sobre todo contra las adversidades.

Para todos será fundamental no descuidar las cosas de la espiritualidad, pues ella nos traerá calma. Aceptemos las situaciones que nos corresponda vivir y sigamos nuestras intuiciones, pero sin olvidar que Dios es el que tiene la última palabra.

BREVES REFLEXIONES

* Esa preocupación que hoy le atormenta tanto puede ser una de las herramientas más formadoras en la caja de posibilidades que le obsequia la vida. Además, ella le sirve para perfeccionar y moldear tanto su fe como su carácter. No les tenga temor a esas pruebas, porque ellas se convierten en oportunidades para crecer.

Más que la corazonada, lo que nos da la luz es la verdadera fe

* La belleza empieza con la decisión de ser uno mismo y saber que todos los días son bonitos. ¡Elija verlos así! Recuerde que somos principiantes y cada mañana aprendemos a vivir de nuevo. Despierte pensando que Dios hará algo maravilloso y, cuando menos lo piense, Él lo sorprenderá gratamente.

* Como una pintura nos iremos borrando y algún día solo seremos un sencillo recuerdo, a veces ni eso lograremos. La verdad es que llegamos sin nada y nos iremos sin nada, excepto lo vivido, lo compartido, lo amado, lo reído, lo bailado, lo disfrutado y lo experimentado. ¡Todo lo demás es prestado!

Más que la corazonada, lo que nos da la luz es la verdadera fe

¡CUÉNTENOS SU CASO!

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Estoy temeroso de la soledad que siento en estos momentos. Antes vivía con mis hijos, hoy no están a mi lado porque se casaron. Siempre estuve acompañado de ellos y me gustaba mucho el hecho de que ellos me obedecían y hacían lo que yo les decía; sin embargo, conformaron sus propios hogares. No sé sí podré estar en paz con el silencio que experimento. ¿Qué consejo me podría dar? Gracias”.

Respuesta: Es comprensible lo que está viviendo, pero tenga en cuenta que sus hijos siempre estarán a su lado, así hoy hayan partido o no estén físicamente.

Creo, eso sí, que su miedo a la soledad puede estar relacionado con el estilo de apego en el que ha vivido. Debe controlar el temor a la soledad y ello implica aprender a identificarlo y a comprenderlo; eso es esencial para estar tranquilo.

Considero que puede aprender mucho del silencio; de hecho, dicen que el verdadero poder solo se adquiere en la soledad.

Usted está en capacidad y en la obligación de manejar su vida de la manera más conveniente, esté solo o acompañado. Cualquiera de estas dos opciones son válidas, pero debe saber sacarle jugo a cada situación.

Lo que la vida quiere enseñarle al tenerlo sin la compañía de sus hijos durante esta temporada es que aprenda a desprenderse de esa vieja manía suya de querer controlar a las otras personas para sentirse con poder.

De todas formas, sus hijos lo acompañarán, así sea a la distancia. Por eso, ver la soledad como compañera, tal y como está hoy su vida, representa un reto que le puede ayudar a interiorizar y a conocerse mejor. Ojo: la soledad le dará el placer de una buena compañía: ¡La suya!

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Euclides Kilô Ardila

Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

@kiloardila

eardila@vanguardia.com

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