martes 01 de septiembre de 2020 - 12:00 AM

Midamos el alcance de nuestros pensamientos

Debemos cuidar muy bien nuestros pensamientos. Ellos tienen la propiedad de ver más allá: atraviesan murallas, traspasan los cuerpos y hasta penetran lo más recóndito de nuestro corazón.
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No podemos seguir imaginando que ‘todo nos va a salir mal’. Si bien es cierto que estamos atravesando por una etapa dura de nuestras vidas, es mejor creer que vamos a salir adelante.

Pensar que lo que vendrá será una ‘hecatombe’ es errado y peligroso. Esta distorsión de la realidad, de manera literal, resulta perjudicial para nuestro bienestar emocional.

De hecho, si hiciéramos una medición de la cantidad de cosas negativas que nos decimos a nosotros mismos y reflexionáramos sobre las creencias limitantes que ‘nutrimos’ cada día, nos daríamos cuenta del mal que nos estamos haciendo.

Por culpa de esa ‘mala vibra’ que ha despertado la pandemia, se nos han disparado los niveles de ansiedad y de estrés; y eso obviamente menoscaba nuestro estado de ánimo.

Las ideas pesimistas, de manera especial en esta época de virus, corroen el alma y son devastadoras. Si insistimos en ‘alimentarlas’, ellas se anidarán por siempre en el ambiente y devorarán todo a su paso.

Para nadie es un secreto que los pensamientos negativos influyen en nuestras experiencias, en la cotidianidad y en la autoestima.

Yo entiendo que en estos tiempos de crisis, casi que por el mismo entorno en el que estamos inmersos, experimentemos pensamientos grises en diversos momentos. Pero el problema radica en que nos hemos acostumbrado tanto a ellos, que se están quedando ‘escriturados’ en nuestra cotidianidad.

Y si la negatividad termina adueñándose de nuestra mente, ella nos contagiará más de la cuenta y, por ende, afectará a nuestra salud.

No atraigamos ideas desalentadoras como si fuéramos ‘imanes’. Debemos cuidar los pensamientos, puesto que ellos remueven nuestro mundo y nos dominan.

Es claro que con las palabras y los pensamientos atraemos cosas para la vida; o sea que si solo pensamos en negativo, la vida será completamente lúgubre.

Necesitamos tomar medidas efectivas para desterrar definitivamente toda esa ‘basura’ que hemos venido recogiendo desde que empezó el aislamiento preventivo.

Esta página es una invitación a que seamos más conscientes en lo que estamos pensando en cada momento.

Siempre hay tiempo para rehacer el camino: podemos recomenzar y desenvolvernos de una manera constructiva en medio de este caos, que por lo que veo está próximo a terminar.

Tenemos la posibilidad de remplazar la desazón por la calma. ¡Y eso es una cuestión de actitud!

La ley de la atracción debe ser así: pensar en salud, alegría, bienestar y grandes oportunidades para sentirnos mejor.

Además, siempre debemos conservar la serenidad en todos los momentos, sean ‘difíciles’ o ‘malos’.

Si algo nos tiene preocupados, el primer paso que debemos dar es el de pacificar nuestro cuerpo. No nos la pasemos de un lado para otro, torciendo las manos o golpeando los objetos. Mejor sentémonos y pensemos en las cosas buenas que están por venir.

Tratemos de quedarnos en estado oración durante algunos minutos. Elevar una plegaria al cielo es muy reconfortante y útil a la hora de apostarle a la serenidad.

Si tomamos la decisión consciente de que podemos ser positivos, empezaremos a desarrollar ese hábito necesario para ir cambiando poco a poco y actuar bajo el cielo de cosas más alentadoras en la vida.

REFLEXIONES CORTAS

* Después de Dios, su familia siempre será lo más importante. Por citar solo un ejemplo, el abrazo de su hijo lo hace sentir en paz, le reconforta el alma y le alivia su carga. También le hace olvidar todo y le recuerda lo hermosa y valiosa que es la vida. Recuerde que no es el trabajo, ni el dinero, ni los estudios, ni las cosas materiales lo más importante en su vida; al final todo eso se acabará, pero su familia y sus descendientes permanecerán.

* La tarea que tiene por delante y en general todas sus agendas nunca serán mayores que el Ser que lo respalda. ¡Procure estar tan cerca de Dios como pueda! Si lo hace, recibirá de Él las bendiciones en el momento que sea más conveniente para usted.

* Lea esta sencilla oración:

Señor: quiero darle gracias por poder ver la luz del nuevo día y los rayos del Sol. Gracias Padre, por permitir que mis ojos contemplen su creación; gracias por dejar que mis oídos escuchen el canto de los pájaros, el sonido del viento y el mismo murmullo del agua. Permita que todos nos unamos cada amanecer o cada día que pase para manifestar nuestra alabanza ante su grandeza. Ayúdeme para que en este día broten de mí palabras sabias que edifiquen; y que cada una de mis frases sea como un bálsamo para quienes estén a mi alrededor. Amén.

¡CUÉNTENOS SU CASO!

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo, sobre todo durante esta época. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo asfixian en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Si pudiera definirle cómo me siento hoy, le diría que estoy atrapado en una especie de ‘pompa de jabón’, la cual me hace sentir demasiado frágil. No he logrado adaptarme a este tiempo difícil y lo peor es que, más allá de que hablan de levantar la ‘cuarentena’, yo no visualizo un tiempo esperanzador. La situación es complicada y no sé cómo sacudirme del pesimismo que me ha hecho perder valiosos momentos de mi vida. Agradezco que me ofrezca uno de sus consejos”.

Respuesta: Es cierto que la pandemia ha desnudado la fragilidad de cada uno de nosotros, nos ha mostrado lo precario de nuestra salud y en general nos tiene ‘en jaque’. La cotidianidad le cambió su entorno y en medio de una reflexión, como la que se plantea, es relativamente ‘normal’ que se sienta indefenso.

Usted utiliza la figura de la ‘pompa de jabón’ como un débil escudo protector. Pero debo decirle que así de frágiles siempre hemos sido, incluso mucho antes de la pandemia.

La vida suele ser eso: pasamos del ‘todo’ a la ‘nada’; y eso es, de manera precisa, lo interesante de lo que estamos experimentando. Tenemos que lograr vivir, a pesar de los obstáculos y de los intempestivos cambios.

Si lo analiza bien, a pesar de que pueda verse en medio de una fútil gota de agua jabonosa y que esa pompa se desvanezca, también otras nuevas vuelven a salir con cada amanecer. Hay días en que nos reventamos, pero hay otros en los que después del estallido revivimos con mejores posibilidades. ¡Solo basta con cambiar de actitud y quedará atrás ese pesimismo!

Yo le pregunto hoy: ¿Cuáles son esos momentos de alegría que está dejando pasar culpa de esta crisis? ¿No cree que debe aprovechar su vida antes de que ella se le disipe como una ‘pompa de jabón’?

Ojo: usted puede justificar lo que le pasa y hasta quejarse desde el sitio en donde esté o en cualquier situación por la que atraviese. Incluso puede tomar como compañera a la fantasía; pero debe tener como guía a la realidad.

La felicidad no está en el destino sino en el camino. Ella depende de cómo ame usted, no de una meta que persiga. Por eso, decida amar aquí y ahora en medio de los apuros, el dolor y los contratiempos.

¡Simplifique la vida! En realidad usted no es dueño de nada, solo de la forma como asuma esta crisis.

Revalúe sus prioridades para generar una mejor calidad de vida interior. Descubra la libertad que brinda el saborear un entorno sencillo. Valórese por ser hijo de Dios y entrénese para ser una persona más calmada. ¡Hágame caso y se sentirá mejor!

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