martes 18 de enero de 2022 - 12:00 AM

Necesitamos aprender a mantener el equilibrio

Al interrumpirse el sentido del equilibrio se producen en el cuerpo mareos, desorientación y náuseas. En nuestra vida cotidiana pasa igual: si nos desbalanceamos, trastabillamos.

Me agradan las personas que son conscientes de sus propios ritmos de vida. Hablo de las que saben manejar el equilibrio en sus rutinas e intentan fortalecerlo a la hora de cumplir con sus responsabilidades.

Eso es bueno porque rara vez nuestra vida sigue una trayectoria recta y en ella se mezclan cambios y pérdidas súbitas o inesperadas.

Y si asumimos que la vida no es un libreto, nos resultaría más fácil aprender a permanecer equilibrados y vivir en armonía con nosotros mismos.

Es preciso entender que en todo hay una medida. Por ejemplo, si el extremo de un barco se eleva demasiado, el otro se hunde.

O para citar un caso más coloquial diría que ‘echar locha’ no es del todo malo, pero no por eso podemos quedarnos sumergidos en ella, ya que la pereza terminaría apoderándose de nuestro mundo.

Además hay que tener presente que lo que hoy es verdad, mañana podría ser mentira. De un momento a otro todo aquello que creemos que está garantizado se puede venir al piso, pero al mismo tiempo siempre tenemos la oportunidad de recomponernos.

Hay una estación para cada cosa y aunque podamos estar en las tinieblas, al poco tiempo nos puede brillar de nuevo la luz.

Es decir, podemos existir en medio de mares tranquilos o turbulentos. Por eso reitero que siempre será clave desarrollar el sentido del equilibrio, lo que implica ser prudentes y cautelosos.

Ser una persona equilibrada implica dejarse llevar por el sentido común, ser maduro, responsable y tratar de vivir la vida bajo los preceptos de la armonía.

Dicen que quien no logra ser equilibrado, tarde o temprano trastabilla y se va al piso. Incluso ser feliz exige al menos tener una dosis de dominio propio.

A todos nos corresponde hacer pequeños cambios internos que nos ayudarán a aceptar y a controlar nuestras emociones de una forma eficaz.

Se trata de realizar esfuerzos voluntarios y conscientes por llevar una vida en la que desarrollemos, de manera óptima e integrada, nuestro proceder. Solo así podremos seguir adelante en nuestras metas.

Lo cierto del caso es que si logramos el equilibrio emocional podemos centrarnos en nuestros sueños, trabajar nuestras expectativas y sentirnos conectados con la realidad.

De esta forma seremos más productivos y tomaremos sabias decisiones, lo que redundará en una mejor salud sicológica, física y mental.

La verdadera clave del equilibrio emocional, como en muchas otras cosas de la vida, es la conciencia.

¡CUÉNTENOS SU CASO!

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan? Envíe su caso a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Necesitamos aprender a mantener el equilibrio

Testimonio: “Sufro de ansiedad y durante los últimos meses se me ha agudizado. Hoy mis pensamientos sostienen una batalla constante y casi que estoy a punto de perder el control. Siento que mi trabajo me desgasta física y mentalmente, pero no puedo dimitir, ya que tengo varios asuntos económicos por resolver. Le cuento que a veces no me siento capaz de continuar. Aunque soy una mujer de Dios y tengo fe, suelo flaquear. Sé que con sus sabios consejos tendré luces para tomar decisiones. ¿Será que renuncio? Gracias por atender mi caso”.

Respuesta: Podría decirle que dejar el empleo sería una vía de escape; pero también el continuar en ese puesto la haría desgastarse más y aumentaría su problema.

¡Yo le apostaría al equilibrio!

Es decir, tan importante es cuidar su trabajo como su vida personal y, por ende, su estabilidad emocional.

Eso sí, pienso que la salud es su prioridad y debe procurar sanar todo aquello que le inquieta y le genera caos en sus pensamientos.

Aprender a desconectarse del trabajo y disfrutar de su tiempo de ocio le ayudaría a calmar su ansiedad y su alto grado de estrés.

Sería muy valiente y legítimo de su parte el declinar a su puesto de trabajo. Respetaría tal decisión. Pero más allá de ese paso, debe analizar los ‘pro’ y los ‘contra’.

Será preciso averiguar las razones que le generan esos episodios de desasosiego. Tal vez deba enfrentarse a lo que le molesta, comprender en qué está fallando y, sobre todo, buscarle salidas reales a su situación económica.

Me agrada que sea una mujer creyente, porque en su situación es muy importante que se reconecte con su espiritualidad. Sienta latir su corazón y dese cuenta del milagro que logra la fe en su vida.

Pídale a Dios sabiduría para actuar y recuerde que la serenidad será su aliada. ¡Espero que supere este momento de crisis!

CORTAS REFLEXIONES

Necesitamos aprender a mantener el equilibrio

* No le ‘dispare’ a su sueño con una escopeta, mejor abrácelo y vuélvalo realidad a punta de dedicación, esmero y constancia. Cada meta que usted diseñe, siendo propositiva y trascendental, se convierte en la fuerza que requiere para llegar a la cima. Sus ilusiones y sus manos lograrán lo que su mente se proponga.

* Si concluye que nada puede hacer, yo le pregunto: ¿Por qué arruina su presente? Si hay algo que no está en sus manos solucionar, procure que al menos no se ubique en su mente. Ya es hora de que usted mismo se libere de los miedos que, en cierta forma, le están impidiendo crecer.

* Tiene derecho a sentirse triste, pero no se debe dejar impregnar de ese abatimiento todo el tiempo. No permita que la tristeza habite siempre en su alma, entre otras cosas, porque ella impide que los rayos del sol le alumbren su espíritu. Permita que una dosis de optimismo irradie su corazón.

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Euclides Kilô Ardila

Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

@kiloardila

eardila@vanguardia.com

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