jueves 10 de septiembre de 2009 - 10:00 AM

No permita que la vida se le vuelva un nudo

Un día el gerente de una prestigiosa empresa, que adelantaba una especialización en sicología, le solicitó a uno de sus empleados que le hiciera un dibujo que lo reflejara a él en su oficina.

Tremenda sorpresa se llevó el directivo cuando vio el ‘matacho’ que el obrero hizo de él: lo pintó sobre un lienzo dorado, lleno de rayas entrelazadas, confundidas y, sobre todo, extravagantes.

- Así lo vejo jefe, ¡bien enredado! le respondió.

Al tipo no le cayó nada bien el trazo. Tanto, que después fue el empleado quien enredó su vida porque, de inmediato, fue despedido.

¿Saben una cosa?
Aunque no lo crea, esta historia fue cierta. Ocurrió hace un año y, desde entonces, al jefe protagonista de este relato se le enredó aún más la vida. Al empleado le pasó lo mismo: los dos quedaron enfrascados y rayados por la forma poco pragmática como resolvieron la singular terapia.

A estas alturas no sabemos con exactitud qué tan enredados andan los citados sujetos. Lo que sí sabemos es que, muchos escogemos una vida difícil por los comportamientos que asumimos.

¿Acaso es usted de los que se levanta y protesta porque el sofocante sol que le espera, los trancones y, en general, las tareas del trabajo del día le auguran calor, estrés y cansancio? ¿es de los que vaticina que todo será gris y melancólico, a pesar de que el cielo esté despejado y claro?

Si piensa así, a lo mejor todo estará en su contra. Lo peor es que, con una actitud negativa, usted comienza sin quererlo a discutir con Dios: ¿por qué a mí?

¿qué he hecho para merecerme esto?
Luego usted mismo se va a desquitar con los demás y, para ello, utilizará métodos más explosivos que las bombas, tales como: los gritos, las rabietas e incluso las groserías.

Ojo: no deje que la ansiedad se meta en sus problemas. Cuando alguien decide vivir en un mundo enredado, se centra tanto en las afugias que pierde la perspectiva de la lógica que lleva su vida.

No puede llegar al punto de sentir que sus aflicciones son enormes, entre otras cosas, porque usted siempre será del tamaño de sus pensamientos. No se preocupe demasiado por las cosas, porque  muchas de las situaciones por las que se angustia nunca suceden.

Mejor dicho: no convierta su vida en una maraña de problemas; es mejor verla como un mar de oportunidades y de retos para mirar hacia el frente.

simpática historia

Un ratón miró por un agujero en la pared y, de pronto, vio a un granjero y a su esposa abriendo un paquete.

Al principio pensó que era algún tipo de comida, a lo mejor queso; pero luego quedó aterrorizado al descubrir que se trataba de una trampa para ratones.
- ¿Qué hago?, se preguntó.

Se afanó mucho. Vio su mundo enredado y se angustió por su seguridad. Salió corriendo al patio de la granja a advertirles del peligro a todos sus ‘amigos’: - ¡Hay una ratonera en la casa, ayúden-me!, gritó.

La gallina, que estaba cacareando, levantó la cabeza y dijo: 'Es su problema, señor ratón; no me perjudica en nada a mí. Arrégleselas como pueda'.
El ratón fue hasta el cordero y le comenta su preocupación. El animal, de una manera lacónica, le respondió

así al ratón: 'Discúlpeme, pero no hay nada que yo pueda hacer, sólo pedir por usted. Lo incluiré en mis oraciones'.
Entonces el ratón se dirigió a la vaca, la cual le respondió con una frase displicente: '¿Acaso estoy yo en peligro? No me importa lo que le pase'.
Abatido, el ratón regresó a la casa a encarar la ratonera del granjero.

Esa noche se oyó un gran ruido, como el de una ratonera atrapando a su víctima.
La mujer del granjero corrió para ver lo que había capturado. En la oscuridad, ella no vio que la ratonera había atrapado, no al ratón, sino a la cola de una culebra venenosa.

La serpiente picó a la mujer.

Aunque el granjero la llevó al hospital, su esposa regresó a casa con fiebre y muy delicada.

Todo el mundo sabe que para alimentar a alguien con fiebre, nada mejor que una sopa. Entonces el granjero agarró su cuchillo y fue a buscar el ingrediente principal del caldo: la gallina.

Y como la enfermedad de la señora continuaba, los amigos y vecinos fueron a visitarla y, para alimentarlos, el granjero mató al cordero.

La mujer no mejoró y acabó muriendo. El granjero se vio obligado a llevar la vaca al matadero para cubrir los gastos del funeral.

El ratón, en cambio, fue prudente y gozó de lo lindo cuando en las exequias de la mujer del granjero, alguien regaló trocitos de queso que, al final, terminaron cayendo cerca de él. Jamás había comido tanto en la vida.

Moraleja: La próxima vez que escuche que alguien tiene un problema y crea que no es asunto suyo, es mejor que reflexione. ¡Aprenda a tenderles la mano a los demás!

PROBLEMAS & RESPUESTAS


Problema: Las cosas parecen imposibles.
Respuesta: Todas las cosas son posibles, si así usted lo asume.

Problema: La vida a menudo es agotadora.
Respuesta: Siempre hay descanso para cada trabajo.

Problema: Yo no puedo perdonar.
Respuesta: Sí se puede; es sólo cuestión de dejar atrás los rencores del pasado.

Problema: Tengo miedo.
Respuesta: Es posible tener fe.

Problema: Estoy preocupado y ansioso.
Respuesta: Eche toda su ansiedad sobre Dios, porque Él tiene cuidado de usted.

Problema: Mi vida es un desastre.
Respuesta: No es cierto. Usted vive y eso, de entrada, ya es una bendición.

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