martes 12 de noviembre de 2019 - 12:00 AM

No permitamos que la ansiedad nos debilite

La ansiedad nos hace creer que todo debe ser ‘para ya’ y por eso damos pasos en falso. Cuando nos dejamos llevar por la fe y la serenidad, la vida se nos da en perfecta armonía.
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En estos tiempos la ansiedad nos carcome a muchos. Las preocupaciones, los temores y en general el estrés y los afanes desmesurados en los que estamos inmersos nos generan demasiadas tensiones.

Pretendemos que todo nos salga de una, queremos anticiparnos a las cosas y casi que ni dormimos pensando en lo que ‘pudo ser’ y ‘no fue’.

Yo comparo la ansiedad con esa fea costumbre que tenemos de golpear un reloj de arena para ver si algo se altera. Deberíamos entender que por más que sacudamos dicho instrumento mecánico, no se van a producir cambios significativos en la marcha del tiempo.

La ansiedad es un reflejo de patrones establecidos que nacen de la necesidad de tener el control, el perfeccionismo y la psicorigidez.

Los expertos sostienen que ella tiene que ver con sucesos de la infancia de mucho estrés, o en la adultez con problemas de baja autoestima.

Estamos buscando la aprobación de algo o de alguien constantemente y tememos equivocarnos para no generar rechazo. Eso va desde la relación con los padres, así como las amistades, la pareja, el trabajo, etc...

La carga que nos causa nuestro acelerado ritmo de vida es tan alta que nos la pasamos tensionados todo el tiempo pensando que vamos a decepcionar a quienes están a nuestro alrededor.

Si llegó a esta parte del texto y se identifica con el diagnóstico que acabo de hacer; es decir, si cree que padece de ansiedad, tranquilo... ¡Vamos a solucionarlo!

Primero: Entienda que haga lo que haga es por su propia convicción y debe tenerse confianza. Nada tendrá sentido si el impulso de ejecutar las cosas está basado en lo que los demás piensen o esperan de usted.

Tenga clarísimo que debe sentirse primero a gusto con usted mismo antes de hacer algo basado en los demás.

Una idea que lo resume perfecto es esta frase del reconocido Woody Allen: “No conozco la fórmula del éxito, pero la del fracaso es tratar de agradarle a todo el mundo”.

Segundo: dedíquele energía sólo a lo que está en sus manos poder controlar; y a lo que no, simplemente no le gaste tiempo ni esfuerzo.

Debe entender que hay cosas que no están en sus manos solucionar. Y eso no es una tragedia ni el fin del mundo.

Tercero: la vida está llena de problemas y obstáculos todo el tiempo. De nosotros depende si nos la hacemos más vivible o un infierno insufrible. Recuerde que el “dolor es inevitable y el sufrimiento es una opción”. Así que no haga una tormenta de agua en cosas que no lo merecen.

No más tensiones ni temores infundados. Si toma las cosas con calma, la forma de manejar las situaciones difíciles mejorará. Y cuando cometa errores podrá perdonarse, aceptarse y tratar más profundamente de hacerlo mejor la próxima vez.

Algo más: ser una buena persona y nutrir su vida espiritual, sin volverse un fanático religioso, le hará bien. Si tiene en cuenta que la conciencia pesa mucho, será bueno lograr vivir en paz.

Todo está en la mente y en la sabiduría que tenga para hacerle el quite a la adversidad. ¡Ánimo y bendiciones!

EL TESTIMONIO DE HOY

No permitamos que la ansiedad nos debilite

Inquietud: “He cometido grandes errores en mi vida y estoy pagando por ellos. De joven hice locuras, no me medía en los gastos económicos, jamás aproveché mis estudios, desobedecí a mis padres y le fue infiel a mi pareja una docena de veces. Ahora, ya entrado en años, ella me dejó. Como si fuera poco, ando sin un peso en el bolsillo y no sé hacer absolutamente nada. En estos casos... ¿Qué se puede esperar de la vida? Me gustaría que escribiera una reflexión sobre mi caso. Sé que muchos, tan vagos como yo, pueden andar en las mismas. Espero que atienda mi inquietud. Le agradezco su amable atención”.

Respuesta: Somos volátiles por naturaleza y tendemos a dejarnos llevar por las emociones, y más cuando somos jóvenes. Creemos que no habrá consecuencias por nuestros actos ligeros y luego pagamos caro por ello.

No es el único que hizo de la ‘frescura’ su forma de vivir; es más, hay muchos que jamás logran poner los pies sobre la tierra.

Si bien soy de los que cree que no se puede ser demasiado rígido y no ser tan radical, pues lo ‘bailado nadie nos lo quita’, también considero que con las irresponsabilidades pasa lo que ocurre con las adicciones: todo comienza con una ‘pruebita’ y luego se va hundiendo hasta tocar fondo. ¡Ojo con eso!

Mejor dicho: la gente irresponsable no avanza en sus metas de desarrollo personal, porque su mente está tan distraída, que no se es capaz de ver la luz.

Yo, usted y en general a todos nos corresponde evitar los actos irresponsables, porque las reiteradas fallas personales van ocasionando una tendencia a hacer de la negligencia un perfil de vida.

Es fuerte lo que me cuenta en su carta, pero déjeme decirle que todo en la vida tiene solución.

¡No se juzgue tan duro!

Lo ‘bueno’ es que usted ya se estrelló y, a pesar de los años se dio cuenta de que cometió errores, pero al mismo tiempo aprendió lecciones de vida.

Lo importante ahora es dejar el pasado atrás y enfocarse en el presente.

Le recalco que la voz de la conciencia sólo le está reclamando una gota de responsabilidad. Cuando uno aprende a serlo, se tienen grandes beneficios. De hecho, con este valor podemos crecer en todas las áreas.

Lo primero que debe hacer es preguntarse qué quiere para este momento, tanto en lo sentimental como en lo profesional. Una vez lo identifique reflexione sobre cuáles son los nuevos hábitos de vida y sacrificios que tendrá que asumir para conseguir lo que necesita y recomponer el camino. Los cambios siempre significan ciertos riesgos y mucho compromiso.

¿Le confieso algo? Hace un tiempo pasé por algo parecido porque me negaba a ciertos cambios, debido a que no quería salir de mi zona de confort. Pero me di cuenta de que nada ganaba con negar mi realidad, que no podía seguir posponiendo las responsabilidades que tenía que asumir. Afortunadamente asumí que hay cosas en la vida que son inevitables y que depende de mí hacerlas más llevaderas o convertirlas en una carga bien pesada.

También debe tener claro que no todo sale al pie de la letra como queremos, pero en cambio recibiremos otras sorpresas agradables que cambiarán nuestra perspectiva y forma de ver la vida.

Déjese llevar por el sentido común, pero escuche su alma y corazón, fortalezca su intuición, tome la iniciativa de recomenzar y láncese al ruedo. Recuerde que nunca es tarde para ser esa persona que quiera ser. ¡Un abrazo!

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