martes 25 de junio de 2019 - 12:00 AM

No se deje provocar con las ofensas

Dele luz verde a la serenidad y póngale freno a la ‘mala vibra’ de algunos envidiosos, que solo quieren verlo rabioso y amargado.

A muchas personas se les hace fácil ofender a todo el mundo ‘de buenas a primeras’.

Con el auge de las redes sociales se ha vuelto costumbre que cualquiera califique a los demás con palabras sin decoro y, en muchas ocasiones, con calumnias e injurias.

¿Ha sido víctima de algo así?

Yo sé que cada quien tiene derecho a pensar, opinar y decir lo que considere; pero tratándose del respeto hacia los demás, siempre hay un límite y esa línea no se puede traspasar.

Lo peor es que los que actúan así logran sus propósitos y exasperan a los ofendidos.

Así las cosas, la reacción es inmediata y en un ‘abrir y cerrar de ojos’ se arma la de Troya.

Tal vez usted mismo ha sido reactivo a alguno de esos improperios. ¡Ojo! Cuando una persona reacciona ante cualquier ofensa de forma vengativa se genera más caos.

Si responde a una agresión con otra agresión, solo se empeora la situación; incluso la ofensa puede llegar a medidas nunca esperadas. No en vano la intolerancia ha desencadenado en graves episodios.

Nadie merece ser tratado de forma irrespetuosa, pero somos nosotros los únicos que podemos ponerle fin a este tipo de maltrato.

¿Qué hace usted cuando alguien lo ofende?

No soy de los que piense que se debe “poner la otra mejilla”, pero sí prefiero dejar ir mi rabia y mi odio.

Tal vez por mi profesión siempre he creído que ningún comentario casual, por calumnioso que él sea, va a cambiar mi vida.

La gente puede opinar, bien o mal de mí, pero el punto de vista de los demás, y más cuando el argumento es malintencionado, no puede alterar mi paz en ningún momento.

Siempre he creído que es preciso evitar conflictos innecesarios y no dejarse llevar por el deseo de querer aplicar la justicia por su propia mano.

Lo que importa es cómo me siento y cómo veo a mi mismo, sobre todo sin los látigos del odioso ‘qué dirán’.

Prefiero poner las cosas difíciles o injustas en las manos de Dios; pues Él sabe cómo manejarlas de la manera más acertada.

De esta forma evito ahondar en los conflictos interpersonales de los que, casi por regla general, se suele salir mal librado.

Razón dicen por ahí que no hace falta vengarse porque, tarde o temprano, los que le hacen daño a uno se destruyen solos.

Debe estar muy alerta para no dejarse afectar por los comentarios de algunas personas envidiosas, que están deseosas de fastidiarlo.

Y si no puede ignorar los insultos, aléjese de la situación lo más pronto posible. No tiene que aguantar los improperios de nadie si no quiere.

Esto también aplica para las redes sociales. Si alguien es agresivo con usted en sus cuentas ‘on line’, elimine sus comentarios.

Usted tiene esa posibilidad y tiene el derecho de cerrarles esa puerta a los insultos. No siga leyendo las necedades de otros. Simplemente bloquee o quite a esa persona de su lista de ‘amigos’. Aparte su teléfono y siga adelante.

Vale la pena que aproveche sus energías y se distraiga de las cosas adversas y negativas, sobre todo de los chismes.

No hay mejor estrategia que la de actuar con serenidad, siguiendo adelante con la mirada firme y el corazón descansado.

Hay pesos que no conviene llevar demasiado tiempo y el rencor es uno de esos ya que redobla su carga con cada paso que da.

¿Qué le estoy proponiendo? Que procure lograr la máxima armonía en su ‘día a día’ y en sus relaciones sentimentales y laborales; haga lo propio con todo lo que la vida le traiga.

Siempre será clave que usted mismo se transmita mucha paz y amor y, sobre todo, que no les dé el poder a los demás de desestabilizarlo.

EL CASO DE HOY

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo asfixian en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto. Envíeme su testimonio al siguiente correo electrónico: eardila@vanguardia.com En esta columna, yo mismo le responderé. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Siempre he tenido que afrontar situaciones difíciles. A veces creo que no voy a tener la oportunidad de reconciliarme con mi existencia ni entender para qué vine a este mundo, ni mucho menos llevar mis proyectos a feliz término. ¿Existe acaso alguna pastilla para encontrar la felicidad? ¿Cómo la entiende usted? Espero su respuesta. Gracias”.

Respuesta: La inquietud que me plantea es una de las más recurrentes y casi todos intentamos responderla a nuestro modo. En mi caso, ese cuestionamiento me hace ver en un plano realista y, de alguna forma, me permite entender que la felicidad no es una meta específica sino que es algo que se logra en el mismo disfrute del camino hacia lo que tanto quiero.

La vida le da a usted la oportunidad de ser, de sentir, de trascender y de desplegar todas sus potencialidades en función de ser mejor y de hacerles la vida amable a quienes le rodean.

Y le reitero: ¡La felicidad es ese camino!

En su carta no me da detalles sobre los obstáculos que ha afrontado. ¿Qué le puedo decir? Le cuento que por más que haya vivido cosas difíciles, Dios no dejará de regalarle momentos increíbles. Más allá de que las cosas a su alrededor parezcan estar sumergidas en el caos, y aunque le cueste trabajo y crea que sus proyectos no llegarán a feliz término, no desista.

Si permanece en donde está, sin salir en carrera huyéndoles a las dificultades, logrará lo que se proponga. Cuando pasen los problemas podrá entender qué sentido tenía todo ese ‘mar de dificultades’, cuáles eran las lecciones que la vida quería darle a través de esas circunstancias y cuáles son los frutos que lograría cosechar gracias a sus esfuerzos. El camino del éxito pasa por cuatro estaciones, distribuidas así: pensar, decidir, actuar y perseverar, después de las cuales todo es alegría y felicidad.

La vida está compuesta de pequeños momentos y si despliega la actitud precisa podrá ser feliz con ellos. No necesita pastillas para sentirse feliz, el remedio está en la mente y el corazón.

¡Tranquilo! Ya llegará ese momento en el que dirá: ¡Valió el esfuerzo! Y mientras ocurre ese instante, abra los ojos y tenga claro que nada saca con amargarse.

REFLEXIONES CORTAS

Es su decisión

Usted decide la importancia que les da a las cosas; es decir, la vida es tan dura como usted la quiera asumir. No le tema a nada y verá que consigue todo lo que quiere. Recuerde que siempre tendrá la oportunidad de escribir, corregir y mejorar su historia todos los días. Pase lo que pase siempre le quedará la satisfacción de haber apostado.

Eso nos pasa

Solemos sumergimos tanto en nuestras obligaciones, que terminamos olvidando para qué estamos en el mundo y desperdiciamos el tiempo y las oportunidades. Y como si fuera poco, nos la pasamos depositando en otros la responsabilidad de hacer algo.

Interesante pregunta

¿Por qué será que la gente quiere aterrizar sin ni siquiera despegar? ¡A mí me gusta volar! La vida es bella y tenemos motivos suficientes para abrazarla y darle un destino que nos permita elevarnos lo suficiente como para no desperdiciar la oportunidad de ser libre.

¡Ánimo!

No les cuente a los demás lo que no ha conseguido hoy; dígales todo lo que va a conseguir mañana y póngase a trabajar desde ya. Bien vale la pena esforzarse por alcanzar todo lo que se proponga, sin importar si hoy no ha logrado nada por el momento. No se frene por los problemas; todo lo contrario, supérelos y vaya por cada cosa que anhela.

¡Claro que sí!

Lograr el éxito es posible. Todo debe partir de un sueño, el cual solo se puede convertir en realidad con disciplina, esfuerzo y constancia. Reflexione sobre lo que realmente es importante, tanto en el trabajo como en su vida personal.

El estrés vs. la fe

El estrés le hace creer que todo tiene que suceder ahora mismo. Mientras tanto la fe le asegura que todo va a suceder en el tiempo de Dios.

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