domingo 10 de marzo de 2019 - 12:00 AM

¡No se olvide de vivir!

Sepa distribuir su tiempo entre la oficina, el trabajo, la vida social y su espiritualidad.

Es cierto que a su vida la enriquecen los logros físicos y materiales; sin embargo, ellos son apenas algunos aspectos que componen sus objetivos vivenciales y su desarrollo armónico e integral.

Así las cosas, no puede olvidar lo importante que es para usted la afectividad, la familia, la vida social y especialmente el ilimitado e infinito mundo de lo trascendente y lo espiritual.

Una exagerada atención al dinero, a la sola prosperidad material y a los lujos, tan frecuentes en estos tiempos modernos, pone un velo de oscuridad sobre las demás necesidades de su existencia y sobre las otras y más valiosas fuentes de bienestar personal.

Este imperdonable olvido de lo fundamental, tarde o temprano le va a generar muchísimas contrariedades y grandes problemas.

Cuántas parejas se divorcian tras el desequilibrio que tanto él como ella les dieron a sus trabajos; cuántos hijos se quedan sin disfrutar a sus padres, por los afanes que tienen de devorarse el mundo lejos de casa; y cuántas personas malgastan sus vidas en una oficina, por culpa de un cargo de jerarquía que lo único que hace es robarles su tiempo.

En su empresa es conveniente que aprenda a delegar funciones; de lo contrario el exceso de trabajo le va a enfermar y le disminuirá su potencialidad y sus capacidades de realización.

Pasar más tiempo en la oficina o llevarse trabajo a la casa no lo hace un mejor profesional que los otros compañeros. Tampoco quiere decir que está más comprometido que ellos en su oficio. Eso solo quiere decir que usted le da prioridad al trabajo y es capaz de sacrificar hasta su vida, solo por tener ese reconocimiento que tanto anhela de los jefes.

¿Sabe algo?

Jamás podrá ser realmente productivo si no distribuye bien las 24 horas del día como debe ser: 8 horas para trabajar, 8 para el sano esparcimiento y las 8 restantes para dormir.

La palabra clave en este asunto es equilibrio.

Todas las facetas de la vida deben ser abordadas en su justa medida. Si hay un desbarajuste en ese sentido, todo se viene abajo.

En el plano personal es clave compartir más con los seres queridos, disfrutar los hijos y compartir los momentos libres con ellos. Tampoco olvide decirle abiertamente a su pareja cuánto la ama y qué tanto lo hace feliz.

No le estoy sugiriendo que sea irresponsable con sus obligaciones; solo le digo que piense que, por culpa del dinero y del poder, asume la peligrosa costumbre de no vivir su vida.

Haga eso que le agrada tanto, delegue, suéltese de esas tortuosas jornadas laborales y deje de estar cargando bultos que no le corresponden.

¡Claro que hay que trabajar e incluso es fundamental tener los suficientes ingresos económicos! Pero no por esas razones tiene que negarse a ser un hombre pleno y feliz.

¡Dios lo bendiga!

El caso de hoy

¿Cuáles son esos temores que lo asfixian en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíeme su testimonio al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, yo mismo le responderé. Veamos el caso de este domingo:

Testimonio: “Tengo una corazonada con una idea que me surgió; algo me dice que si emprendo ese proyecto saldré adelante. No obstante, hay quienes me critican y tratan de confundirme. Quisiera saber, desde su punto de vista, qué tanto poder le debería dar a eso que yo llamo inteligencia intuitiva”.

Respuesta: La intuición es esa habilidad para conocer, comprender o percibir algo de manera clara e inmediata, sin darle tantas vueltas ni durar horas analizándolo.

Según lo que usted mismo escribe en su carta, la información que ha obtenido a través de su experiencia vivida es lo suficientemente relevante como para asumir una decisión como la que piensa tomar.

No sé de qué proyecto se trata, pero casi que podría decirle que se deje guiar por su intuición. No le digo esto solo porque sí; mi sugerencia se basa en estudios vivenciales que demuestran que la intuición es fiable.

Sé que muchos científicos argumentan que “la razón es más certera que las sensaciones intuitivas”; pero aún así muchos de nosotros sabemos en nuestro interior que en un 90% de los casos nuestro instinto acierta.

A veces la razón da como válidas ciertas cosas de nuestra cotidianidad, pero con el pasar del tiempo descubrimos que eso que presentíamos, y que otros no creían, es cierto.

Para lograr triunfar exitosamente debe darle importancia a su intuición y a su capacidad de inspiración; son dos virtudes que debe aplicarle a todo lo que haga.

Si actúa con suficiente honestidad y trabaja con tesón, lo mejor que puede hacer es enfrentar este proyecto con total responsabilidad y seriedad para que, de la mano de lo que le dicta su corazón, todo le resulte de una manera satisfactoria.

Finalmente, permítame decirle que el instinto es la capacidad para tomar decisiones adecuadas, para obtener la información acertada y ser una persona segura. ¡Téngase fe!

Y para tomar la decisión correcta, aprenda a desechar la información que no le sirve y a aprovechar lo que sí es útil.

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