martes 06 de abril de 2021 - 12:00 AM

Nos podemos abrazar de otras maneras

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Hemos tenido que cambiar muchos hábitos en medio de esta ‘nueva cotidianidad’; sin embargo, el que más nos ha costado es el del abrazo.

Ese ‘freno de mano’ que hemos debido asumir para mantener una prudente distancia es duro a la hora de expresar nuestros sentimientos.

Muchos extrañamos la posibilidad de experimentar el contacto y la calidez de ese sencillo acto.

Pero toca seguir así, al fin y al cabo virus no se ha marchado. Sigue existiendo un riesgo de contagio y la sola idea de violar la regla del debido aislamiento puede representar un grave peligro.

Pero no podemos dejarnos vencer por esta situación. Si nos las ingeniamos, podremos recurrir a lo que esté a nuestro alcance para revitalizar el amor, el afecto y el aprecio.

No en vano las almas y los corazones tienen un poder extraordinario que hace que seamos imanes para superar la barrera de la lejanía.

Lo cierto es que si sabemos que nos queremos, que nos amamos o que nos apreciamos, podemos demostrarlo. Es decir, la pandemia no implica que debamos ser fríos ni mucho menos flemáticos.

Existen ‘diez mil y más formas’ de evidenciarle a alguien que es importante para nosotros. Obviamente las más importantes son: el ‘estar ahí’, el ‘acompañar’, el ‘compartir’, el ‘respetar’, el ‘apoyar’, el ‘saber escuchar’ y sobre todo el ‘no defraudar’ la confianza de los que más amamos.

Reitero que existen distintas fórmulas de abrazar sin tocarnos. Por ejemplo, es posible hacerlo con las palabras; ellas son poderosas y ponen voz a lo que queremos transmitir. De igual forma, podemos construir con ellas lindos mensajes que sean voces de aliento.

También nos podemos abrazar con las miradas, pues estas expresiones siempre nos ayudarán a conectarnos emocionalmente.

La sonrisa es otra ‘estrategia de abrazo’, entre otras cosas, porque ese lindo guiño produce complicidad, simpatía y cercanía.

Otros gestos amables como abrir los brazos desde la distancia, llevar una mano al corazón, lanzar un beso con las dos manos o abrazarse a uno mismo en presencia del otro, resultan ser mecanismos revitalizadores en estos duros tiempos.

También están las nuevas tecnologías y sus redes sociales que, como nunca antes, nos han acercado y han logrado ser canales certeros que nos permiten decir: ¡Aquí estamos presentes!

Insisto en decir que un abrazo es clave, pero por la pandemia debemos esperar.

Aprovechemos los tiempos de hoy para ser creativos y traducir nuestras emociones en realidades que se conviertan en un verdadero respaldo y en una clara demostración de que no nos hemos olvidado de querer ni de amar.

No podemos acercarnos tanto como quisiéramos, pero si tenemos la complicidad y las ganas de hacerlo podremos estar juntos a nuestro modo.

Estas alternativas pueden sustituir los beneficios del abrazo, pero recordemos que ellas serán temporales.

Sabemos que llegará el día en el que podremos volver a estrecharnos y refundirnos hasta convertirnos en uno solo, para recargar energías. ¡Así será, gracias a Dios!

CORTAS REFLEXIONES

* El trabajo más productivo es el que sale de las manos de alguien contento consigo mismo y con la vida. ¡Porque lo que se hace con gusto se disfruta más!

* La serenidad es una consecuencia de saber que el resultado final lo decidirá Dios.

* La fuerza no viene de la capacidad corporal sino de la voluntad del alma.

* Un ganador solo es un perdedor que lo intentó una vez más.

* Un día su vida pasará frente a sus ojos. ¡Debe asegurarse de que valga la pena mirar!

* La vida es un viaje, y si se enamora del camino estará enamorado por siempre. Sepa escoger bien el destino que tomará.

* Señor: pongo en sus Santísimas Manos mi vida, la de mi familia y las de mis amigos. Por favor, protéjanos y nunca se aparte de nuestro lado. ¡Denos siempre su Bendición!

EL CASO DE HOY

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo, sobre todo en esta época. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Me siento desanimado por el ‘aguacero de negatividad’ que afronto. La vida me ha dado un duro golpe con la muerte de mi padre; además entré en la lista de los desempleados de este país y es grande la angustia que me representa estar a la deriva. Tengo ganas de tirar la toalla. No sé cuáles deben ser los pasos que tengo que dar para salir de esto. Espero alguno de sus consejos”.

Respuesta: Todos, en ciertos momentos de la vida, sentimos que el mundo se nos viene encima. A mí me ha ocurrido y por eso entiendo por lo que está pasando.

Me parece que es relativamente ‘normal’ que se sienta desanimado. Y aunque lo que vive es agotador y hasta comprendo que quiera ‘tirar la toalla’, sepa que esa opción no es válida. Tiene que asumir la tarea de hacerse cargo de sus propias circunstancias, más allá de que las últimas vivencias lo hagan sentir angustiado.

Usted es el único que puede diseñar su propio destino. Es decir, solo usted puede proporcionarse la vida que desea y tiene que decidir entre salir adelante o quedarse rumiando sus desgracias.

¡Deje de pensar en negativo! Recuerde que sus pensamientos tienen un impacto en la realidad, pero sobre todo en su bienestar emocional.

Enfoque todas sus fuerzas en solucionar las situaciones que afronta: deje atrás lo que deba dejar y mire su presente y su horizonte con un tono más esperanzador.

Vaya paso a paso y establezca prioridades, de tal forma que pueda ir haciendo lo que le corresponde.

En lo que tiene que ver con la pérdida de su ser querido debo manifestarle mi sentido pésame. Si bien el tiempo sana las heridas, puede ser útil reconocer el dolor que siente y tomar medidas para recuperarse viviendo el duelo, pero sin olvidar que su vida continúa.

También entiendo la cantidad de dudas, miedos e incertidumbres que se ciernen sobre usted tras quedarse cesante.

No obstante, tenga claro que quedarse sin empleo no es el fin del mundo. Puede emprender y permanecer alerta a oportunidades que surjan en su entorno. Recuerde que la actitud es muy importante para buscar trabajo y para conseguirlo.

Intente estar disponible, ayúdese a mantenerse activo e ilusionado y tenga claro que pronto saldrá de esta crisis.

¡Quejarse no es una opción! Si vive en ese rol nunca llegará a donde quiere estar. Y si cada paso en la vida lo prepara para el que viene después, debe asumir el reto de actuar con tesón y entereza.

Dios le dará fortaleza y sabiduría. ¡Le envío mi buena vibra!

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