jueves 02 de abril de 2020 - 12:00 AM

Pregunta del día: ¿Cómo salgo de ese ‘bajón anímico’ en el que me tiene la pandemia?

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Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo asfixian en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de este jueves:
Testimonio:
“No sé si a usted le pasa, pero con todo esto de la pandemia y del confinamiento en el que ando en mi hogar, he empezado a sentir un vacío interior. Antes no me pasaba eso, a pesar de que he vivido momentos duros a través del tiempo. ¿Cómo podría afrontar la pérdida de fuerzas que hoy tengo ? Mejor dicho, ¿Cómo debo afrontar esta impotencia que me embarga? ¿Cuáles son esas estrategias que usted tiene para ser positivo y cuáles me recomendaría seguir para salir de esto embrollo anímico? Me gustaría conocer su posición. Gracias”.
Respuesta:
De alguna forma a todos nos pasa lo mismo, pues la propagación del virus nos llenó de temores y ansiedades, sin contar que nos tiene enclaustrados.
Está comprobado que cualquier confinamiento eleva los niveles de estrés, ansiedad y angustia. Eso obviamente es preocupante.
Pero si seguimos sumergidos en ese pozo oscuro y desolador, nos costará mucho volver a salir a la superficie.
Ni usted, ni yo ni los demás podemos dejarnos ganar por la desesperanza.
No perdamos las fuerzas ni las ganas de recuperarnos. Esto que hoy nos afecta es una prueba más y la superaremos.
Un primer paso para derrotar ese desánimo consiste en dejar de ‘nutrir’ el desgano. ¡Adiós al negativismo que reina en el ambiente!
La amargura y el pesimismo de creer que ‘nada va a ir a mejor’ forman un esquema mental que bloquea.
Por eso, es preciso no dejarnos contagiar de esas miradas tan desalentadoras que se ven por doquier en las redes.
Hay que tener dominio propio y dejar de leer o consumir tantos mensajes grises que hay en torno a este tema del Coronavirus.
No se trata de tapar el sol con las manos, sino de tener una mirada más propositiva y halagüeña.
Debemos recordar que, de manera literal, somos del tamaño de nuestros pensamientos. Así que... ¡Pensemos bien!
En su caso, tenga presente que usted es mucho más de lo que le deja ver su situación actual.
Al leer su carta me cuenta que “ha vivido momentos duros” y, por lo que interpreto, sí los ha vencido. ¿Qué le hace pensar que no podrá hacer lo mismo hoy? Estoy seguro de que será capaz de llenarse de valor para sobrellevar estos días.
Mantenerse ocupado y en contacto con las personas amadas, guardando la debida distancia, puede amortiguar y prevenir este feo momento anímico.
Me pregunta cuáles son mis estrategias. Pues tengo tres herramientas claves: la fe, la oración y una sana actitud.
No sé qué tan cercano está a Dios, pero búsquelo e invóquele muchas fuerzas para revitalizar su espíritu.
Siempre he encontrado en la plegaria un bálsamo que me llena del suficiente valor para enfrentar el miedo.
El entusiasmo que despliego también me resulta apropiado. Le sugiero que se aplique unas buenas dosis de confianza y de alegría, con las cuales podrá derrotar la ansiedad.
Tanto usted como yo y los demás tenemos la obligación de cambiar para bien. Si queremos superar esta adversidad, debemos realizar todos los cambios que sean oportunos y ver el horizonte con optimismo. Realizar cambios nos ayudará a visualizar otras perspectivas y sobre todo nos permitirá crecer.
¡Un abrazo y ánimo!
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