jueves 14 de julio de 2022 - 12:00 AM

Procuremos encontrar nuestra paz interior

Conocernos a nosotros mismos y encontrar la paz interior son tareas básicas y esenciales para alcanzar la realización personal.

Por no prestarle atención a nuestra salud mental y por ‘sacarles el quite’ a los miedos es que nuestra seguridad emocional, de manera literal, se mantiene ‘en jaque’.

Naturalmente en los actuales momentos, en donde reinan las angustias, las incertidumbres y las desazones, nos resulta difícil alcanzar la paz de conciencia y la paz mental.

Deberíamos enfrentar la realidad, evitar vivir de apariencias y tener la férrea decisión de ser sinceros con nosotros mismos y con los demás.

La verdad es que nos cuesta ser conscientes de los errores cometidos y nos falta serenidad para actuar. Por eso, cuando menos imaginamos, nuestra conciencia se ve vulnerable y quedamos a la deriva.

Tal vez por eso hoy nos sentimos tan desprotegidos y vemos cualquier situación como una amenaza.

Con este tema no pretendo que nos afanemos más de la cuenta, ni que nos sumerjamos en una angustia existencial ni nada por el estilo.

La idea es entender que nos corresponde, sí o sí, encontrar la paz interior. Lo que debemos tener claro es que nuestros temores son reales y que, en más de una ocasión, debemos mirarlos ‘frente a frente’ para tomar decisiones y salir del embrollo.

Todos podemos entrenar a nuestro cerebro para identificar cada situación, cada problema y aprender de cada una de las circunstancias que nos corresponda enfrentar.

Debemos esforzarnos en reconocer y agradecer cada día todo lo bueno que tenemos y encontrarle el lado amable a cada situación dura que nos toque afrontar.

Enfoquémonos en aceptar la realidad que vivimos, tratemos de fluir con las situaciones, aprendamos las lecciones y sigamos adelante.

La paz mental se asegurará resolviendo las presiones externas que nos estén causando la ansiedad, las preocupaciones y los problemas diarios.

Hagamos acopio de fuerza de voluntad para recomponer el trayecto. Hagámoslo por nuestra propia tranquilidad.

Podemos tener miedo a la oscuridad, a los asaltos, a perder el trabajo, en fin... Pero no hay una pesadilla peor que no escuchar la conciencia, pues el susurro de ella no nos dejará dormir en paz. ¡Dios los bendiga!

REFLEXIONES CORTAS

* Usted decide cuál será su camino y, sobre todo, tiene la potestad de hacer de dicho trayecto algo exclusivamente suyo. Deje de darle tanta importancia a lo que opinan los demás. ¡Ya es hora de que le haga caso a su intuición! Así las cosas, ármese de entusiasmo y cumpla cada uno de sus sueños.

* Lo bonito de esta vida es despertar todas las mañanas, orar un minuto y reconocer en esa plegaria el milagro de tener otras 24 horas para poder disfrutar el arte de vivir. No olvide, eso sí, que Dios es quien levanta el sol, es quien derrama en usted una lluvia de bendiciones, es quien lo fortalece y es quien lo protege.

* ¿Sabía usted que todo lo que le ocurre, en cierta medida, lo puede estar salvando de algo? Hay situaciones en la vida que no suceden porque tal vez no eran oportunas ni precisas. Usted espera tantas cosas en el ‘día a día’ que a veces tiene la sensación de que no avanza; sin embargo, todo pasa para bien.

EL CASO DE HOY

Procuremos encontrar nuestra paz interior

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Procuremos encontrar nuestra paz interior

Testimonio: “Le podría jurar, con la mano en la Biblia, que siempre me he sentido a gusto en donde estoy y con lo que hago, pues estoy al lado de gente agradable. Sin embargo, por alguna razón que desconozco, durante los últimos meses me siento ‘fuera de lugar’. Sé que han pasado cosas y, en cierta medida, hay problemas que alteraron mi tranquilidad. No sé qué hacer. ¿Será que debo dejar tirado todo? Me gustaría que me diera uno de sus consejos”.

Respuesta: Si usted tiene la sensación de estar en ‘fuera de lugar’ es por algo y debe prestarle atención a tal impresión. Le pueden estar pasando dos cosas:

1. Que vive una situación grave que le incomoda en su entorno.

2. Es demasiado exigente con la realidad en la que se encuentra.

Si es el primer caso, será fundamental detectar el por qué de esa percepción y, por ende, tiene que salir de las confusiones o de los malestares que finalmente lo han conducido a ese estado.

Y si se trata del segundo punto, puede ser que esté viendo el vaso ‘medio lleno’ y se haya olvidado de las ventajas que tiene de estar al lado de gente agradable.

Sea como sea, nunca va a conectarse al 100% con todos ni con todo: siempre hay altas y bajas.

Es probable que, sin notarlo, esté demasiado metido en las borrascas constantes de sus pensamientos y de ahí el enredo.

Le recomiendo realizar un diagnóstico real de lo que está experimentando, pero debe hacerlo de la manera más serena posible.

Ojo: no hay que buscarle el sentido exacto a cada situación. Mejor deje que todo fluya.

Pídale a Dios que le dé serenidad y que le permita, mediante la intuición, despejar esa sensación que hoy lo atormenta.

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Euclides Kilô Ardila

Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

@kiloardila

eardila@vanguardia.com

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