jueves 12 de mayo de 2022 - 12:00 AM

Que las angustias no nos alejen de la fe

Algunos, golpeados por las crisis, se atreven a decir que “si Dios existiera verdaderamente, no permitiría todo lo que les pasa”. ¡Ojo con eso! Las adversidades no pueden hacer que se les derrumbe la fe, ni tampoco deben poner en duda las bendiciones que Jesús nos ofrece tras un nuevo despertar.

En tiempos de tribulaciones, cuando los problemas arrecian y la desesperanza menoscaba nuestro estado de ánimo, es preciso evitar que nuestra fe trastabille.

No es un asunto de matricularnos en determinada religión o en sectas. Solo basta con entender que estamos un tanto confundidos o embadurnados por la impaciencia que nos generan las complicadas situaciones por las que atravesamos.

Llenarnos de fe significa tener confianza plena en que las cosas se van recomponer. En ese orden de ideas, solo es cuestión de mirar hacia el horizonte con la certeza de que las cosas mejorarán y que las soluciones fluirán.

La brújula verdadera para salir del caos anímico consiste en alejarnos de las ideas fatalistas o de esas preocupaciones crónicas que nos invaden.

Nos corresponde emprender una cruzada para dejarnos impregnar de ideas más alentadoras.

Debemos abonar la semilla de la paciencia, creer en que lo bueno nos irradiará y, de manera particular, saber que las cosas no están en contra nuestra sino a nuestro favor.

¡Todo es cuestión de actitud!

Y, por supuesto, podemos tener la certeza de que nuestro Creador no nos fallará. Tal vez nos pueda parecer que sus bendiciones se demoran, pero tarde o temprano comprenderemos las circunstancias y la vida empezará a salirnos tal y como la anhelamos.

Es clave no dejarnos llevar por la tristeza y es fundamental no permitir que los obstáculos nos desanimen. Si no tomamos la decisión de desterrar el pesimismo, se nos nublará más el horizonte.

Entablemos un diálogo interior y detectemos los motivos por los cuales nos hemos alejado de nuestros objetivos.

También demos gracias al cielo por los milagros que Dios nos regala ‘día a día’. Él siempre escucha nuestras plegarias y jamás nos da retos que no seamos capaces de soportar.

Así nos sintamos abandonados, en el momento menos pensado el Creador nos enviará más de una señal que nos hará comprender que la palabra ‘claudicar’ no puede aparecer en nuestro diccionario.

¡Los invito a orar o a entablar un diálogo sencillo con Dios! Solicitémosle que nos dé fortaleza y que nos permita volver a enamorarnos de nuestra fe, para eliminar de tajo esas ideas grises que no nos permiten crecer en medio de la cotidianidad.

Este texto es una invitación a tener una mejor perspectiva y, sobre todo, a destinar uno o dos minutos para estar en privado con Jesús. ¡Concentrémonos en lo que oramos y asimilemos que lo bueno está por venir!

Que las angustias no nos alejen de la fe

REFLEXIONES CORTAS

* Aprenda a vivir con lo que tiene mientras va construyendo lo que quiere. No le estoy diciendo que se resigne ni que se quede soñando, solo que debe saber esperar el momento preciso. Esto también implica valorar y agradecerle a Dios por las bendiciones recibidas. ¡Manténganse diligente y perseverante!

* Mida el alcance de sus palabras, pues ellas le pueden pasar su cuenta de cobro cuando menos lo imagine. Cada frase pronunciada tiene su peso y, en cierta medida, si es ofensiva lastima a alguien. De igual forma, recuerde que las palabras tienen poder y le conviene repetirse que usted sí puede crecer.

* Dicen que en el planeta pueden existir más de 7 mil millones de personas. Así las cosas, usted cómo puede permitir que una termine fastidiándole su momento. Que nadie arruine su día o su momento. Viva la situación en la que se encuentre y no les preste atención a las necedades de los demás.

¡CUÉNTENOS SU CASO!

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Experimenté algo muy fuerte con la pandemia, pues me quedé con los brazos cruzados cuando me despidieron del trabajo. No tengo el menor aliento para reaccionar y atravieso por una fuerte depresión ante la incertidumbre en la que me encuentro. Percibo que nada puedo hacer. Es como si solo quisiera que todo pasara por física inercia. Gracias por leer mi caso y espero su consejo”.

Que las angustias no nos alejen de la fe

Respuesta: Los expertos en salud aún encienden las alarmas por el impacto de la pandemia, tras el creciente desaliento de la gente.

Al leer su carta, comprendo su preocupación. ¡Y no es para menos! No obstante, en su caso, no puede seguir a la deriva, ni mucho menos se debe acostumbrar a ver pasar su vida con los brazos cruzados. La economía se está reactivando y, más temprano que tarde, podrá reincorporarse a una nueva fuente ocupacional o incluso emprender algún proyecto.

Le sugiero que se arme de valor, que aprenda la lección que la vida le quiere dar y que se reconecte con las ganas de vivir. Tiene toda una vida por delante y no puede desperdiciarla con la idea gris de que ‘nada puede hacer’.

Resuelva estos interrogantes: ¿Qué es lo que realmente le haría feliz? ¿Qué hacer para cambiar su lánguida actitud? ¿Como puede alcanzar lo que realmente quiere?

La pandemia nos golpeó a unos más que a otros. Sin embargo, debe hacer acopio de entereza y resiliencia para recomponer su camino.

Sea positivo, aplíquese una dosis de seguridad, recupere la autoconfianza y encuéntrese a usted mismo.

No se entregue al desánimo y no se cierre a la vida; ábrase y salga de ese bache anímico en el que está. ¡Dios lo bendiga!

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Euclides Kilô Ardila

Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

@kiloardila

eardila@vanguardia.com

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