jueves 22 de agosto de 2019 - 12:00 AM

Reflexionemos sobre nuestra fe

Todos los caminos a Dios son buenos, siempre y cuando nos alejemos de fanatismos religiosos.

¿Qué significa tener fe? Para algunos descifrar este cuestionamiento es asociar la respuesta a un tema religioso y les cuesta trabajo asumir ese tipo de conceptos espirituales.

Para encaminarnos a tomar un estilo de vida, que responda a nuestras necesidades de manera apropiada, es indispensable tener claro estas tres palabras: La idea de Dios, la idea de religión y la idea de espiritualidad. Las tres son completamente diferentes.

Es importante aprender a diferenciar los tres conceptos vitales que muchas veces confundimos y echamos en una misma maleta.

La idea de Dios tiene que ver con la creencia en un ser o entidad superior; la de religión tiene que ver con los comportamientos y doctrinas de vida de acuerdo con la creencia en esas deidades; y la espiritualidad -muy aparte- tiene que ver con el manejo de las emociones, la energía, el autoconocimiento y, sobre todo, nuestra relación con el mundo y nuestro planeta.

Si bien cada palabra responde a necesidades distintas, lo cierto es que cada quien se acerca hacia la que en realidad lo identifique.

Yo, en mi caso particular, he recurrido durante los últimos años a la espiritualidad y ella ha respondido de manera satisfactoria a todas mis necesidades y cuestionamientos.

No, no soy ni ateo ni tampoco desvirtuó ningún tipo de religión. De hecho, fui educado en un gran comunidad católica como la Salesiana.

Y si bien soy un hombre creyente y de fe, y me enorgullezco de ello, debo confesar que me di cuenta que la religión muchas veces no respondía a algunas de mis necesidades, por lo que fusioné mis prácticas religiosas con las espirituales y el resultado fue maravilloso.

Considero que la fe -más que un acto espiritual- es un acto religioso, ya que nace de la necesidad de creer en algo fuera de nuestro control que responda a nuestras necesidades.

La fe en realidad es algo mágico, algo sobrenatural, algo que nos brinda la oportunidad de pensar en un mejor futuro. El poder de la oración, por ejemplo, es un gran aliado de la fe, y si eso nos brinda tranquilidad es algo maravilloso.

El problema es cuando dejamos recaer en la oración y en la fe cosas que están en nuestras propias manos solucionar, porque si no responde a nuestras plegarias terminamos frustrados y decepcionados. Una fe o una vida religiosa mal fundamentada pueden dejar más estragos de los que imaginamos.

Si llegó a esta parte del texto, le recomiendo que primero comience por establecer una buena vida espiritual. Es decir, adopte prácticas que lo acerquen a autoreconocerse con sus cualidades y defectos, a manejar sus emociones, sus inseguridades, también patrones de comportamiento negativos que tenga heredados de niño o de su familia, muchas veces productos de la educación que recibió.

Ese será el primer paso a un verdadero escalón que le permitirá tener más claro quién es usted.

Una vez comience con ello, ya puede acercarse a practicar una doctrina más enfocada que se adapte a su estilo de vida. Y por ende, la vida religiosa o la fe podrán ser una segunda opción más atractiva puesto que ya tiene una vida espiritual solidificada. Lo importante es que reconozca que muchas de las respuestas que busca están en su interior y no en el exterior, aprender a autoreconocerse es lo más difícil que hay.

Le envío mis mejores deseos. Espero que mis líneas le sirvan para sentirse más cómodo con usted y con sus creencias. Nunca es tarde para ser la mejor versión de nosotros mismos. ¡Un abrazo!

EL CASO DE HOY

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo asfixian en la actualidad? Hábleme de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíeme su testimonio al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, yo mismo le responderé. Veamos el caso de hoy:

Reflexionemos sobre nuestra fe

TESTIMONIO: “Trabajo duro por mis proyectos y aún así siento que voy a un paso demasiado lento. No sé, pero por más esmero que les imprimo a mis cosas, percibo que no avanzo. Es como si algo extraño me mantuviera alejado de lograr el éxito en mis metas. Un amigo me dijo que no es que no avance, sino que tengo ansiedad y que desde mi óptica me desanimo ante el menor obstáculo. Sea como sea, no entiendo por qué me siento así. ¿Qué debo hacer? Me gustaría que me diera su punto de vista. Se lo agradecería”.

RESPUESTA: En algún momento de nuestra existencia a todos nos ha pasado lo que le está ocurriendo. Y lo peor no es que eso pase, sino que usted y todos nosotros, en la mayoría de los casos, nos autosaboteamos sin ser conscientes de ello.

Claramente es difícil asumir cualquier reto en nuestra vida, y más si estos están llenos de sueños, metas y anhelos por cumplir. El estrés, la duda y la incertidumbre serán piedras en el camino que muchas veces nos harán desvanecer, pero de nosotros depende si las ponemos aún más en nuestra contra o a nuestro favor.

Puedo notar que usted es un ser comprometido, que se exige demasiado cuando quiere lograr algo. Debe entender que así como eso puede ser positivo para sus proyectos, en ocasiones puede llegar ser contraproducente. Sobre todo si existe ansiedad constante o una tendencia insana hacia la frustración.

Yo le recomendaría empezar por ponerse pequeñas metas a corto, mediano y largo plazo. Siempre y cuando respete los tiempos de cada una y ejecute a la vez -organizadamente- lo que sigue en orden de prioridad.

Esto le dará la oportunidad de evaluar lo que está funcionando y lo que no en sus proyectos, para que busque darle una solución óptima a cada una y así pueda continuar obteniendo los resultados que espera.

No siga nutriendo esa idea de que ‘algo extraño’ lo mantiene alejado de poder conseguir sus sueños; si insiste en pensar eso, se sentirá limitado y sencillamente no sabrá qué hacer.

El error que cometemos muchas veces es querer abordar y controlar todo al mismo tiempo. Además de eso, queremos obtener resultados inmediatos. Eso es una locura, porque todo lo que se haga sin planear y sin ejercer prioridades no traerá buenos resultados.

Por eso es importante que no solo que planee bajo tiempos reales y ejecutables, sino que tenga varias opciones a tomar si las cosas no van saliendo como está esperando.

El secreto está en ser organizado, perseverante, inteligente para tomar decisiones y sobre todo pro activo, para saberle hacer el quite a cualquier dificultad que haya en el camino.

Espero que sepa a manejar también la paciencia y la capacidad de ser un hombre sereno. Eso hará que no solo esté más tranquilo en el proceso, sino que aprenda a disfrutarlo, que al final de cuentas es lo más importante.

Usted, yo y en general todos podemos crecer, aprender y evolucionar durante toda la vida. Así las cosas, no se limite y dispóngase a empezar de nuevo, desde cero si hace falta.

Espero que mi respuesta le ayude a seguir adelante. Hágame caso y me cuenta cómo le va. Le mando mis mejores deseos para todos sus sueños y metas se cumplan. ¡Un abrazo y éxitos!

REFLEXIONES SUELTAS

* Dios le pone pruebas porque sabe que las resistirá. Él tiene más fe en usted que usted mismo.

* Viva con amor, ría con libertad, actúe a conciencia, ore con fe, ame sin miedo y jamás dude de Dios.

* Su cuerpo puede aguantar casi todo, es a su mente a la que tiene que convencer cuanto antes.

* Agradecer es un buen hábito. Al despertar deles gracias a su familia y a Dios por un nuevo día.

* Procure ser selectivo en sus batallas. A veces es mejor tener paz que tener la razón.

* Finalmente cada ser humano será lo que deje en el corazón y en el alma de las personas.

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