jueves 02 de junio de 2022 - 12:00 AM

Remar con fe

La fe y las obras son como los dos remos de una embarcación. Y si no nos ponemos manos a la obra no avanzaremos.

Nadie dijo que salir de nuestra zona de confort fuera una tarea fácil, sin embargo debemos hacerlo so pena de quedarnos anclados en el mismo puerto. Jamás creceremos si no intentamos movernos o hacer algo distinto de lo que hemos realizado hasta ahora.

No nos cansemos de remar, ni siquiera si nos toca hacerlo contra la corriente o en medio de mareas altas. Reitero que si nos quedamos con los brazos cruzados podríamos hundirnos en el más completo abandono.

Obviamente nos urge remar con fuerza para ir hacia delante. Y hacer eso implica fortalecer nuestra fe, manteniendo vivos nuestros sueños y visualizando un horizonte con el que podamos trascender.

Con las buenas obras conservaremos una espiritualidad robusta. De igual forma, nuestra fortaleza se irá multiplicando a medida que superemos obstáculos y cumplamos metas.

Muchos se cuestionan cómo seguir remando si no se tiene la fe necesaria para hacerlo. Sin embargo, en eso será preciso encontrar a Dios y tener claro que Él ira junto a nosotros en cada etapa del viaje.

Quien tiene fe en el Señor sabe, admite y reconoce que no se mueve ni una gota de agua sin su permiso. Lo mejor es que, aunque sea ateo, usted siempre podrá contar con su bendición.

Mucha gente que ha encontrado al Señor, incluso después de años de búsqueda, admite de manera pública que hoy es más grande, más fuerte y más próspero.

Dios existe y Él nos habla. ¡Siempre lo hace! Solo que a veces no queremos escucharlo.

A todos nos corresponde tener fe ante la adversidad y abrir el corazón para que Jesús entre en él y nos cure el alma, las emociones y, por qué no decirlo, el mismo cuerpo. De hecho, muchas enfermedades no desaparecen con las medicinas, sino con las terapias infatigables de la esperanza, del amor y de la confianza en el Ser Superior.

Cuando estamos conectados con la Fuerza Divina todo es posible y la vida se nos manifiesta con amor puro.

Si nuestro entorno crece espiritualmente logramos cosas realmente valiosas y maravillosas: aclaramos las dudas que tenemos; irradiamos esperanza cuando nos invaden la tristeza o la depresión; nos recargamos con la batería del entusiasmo y lo mejor es que nos aparecen las soluciones de aquellos problemas que no nos dejan dormir.

Dios nos puso en La Tierra para que brilláramos como luces, no para que nos acostumbráramos a las tinieblas, sin olvidarnos que tenemos que remar para lograr una mejor perspectiva.

Si hemos tropezado por algún motivo, si sentimos que ya no tenemos fuerzas, si creemos que no hay más oportunidades, recobremos la fe. Antes que apagarnos debemos recargarnos para continuar con firmeza nuestro camino.

¿Estrategias para ‘remar’? Orar con sinceridad y humildad, escudriñar las Sagradas Escrituras, llevar una vida digna y, sobre todo, creer en nosotros mismos y en el Poder de Dios. Amén.

INQUIETUDES DEL ALMA

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Remar con fe

Testimonio: “Soy un hombre de negocios y, por ende, tengo una vida ajetreada con miles de ocupaciones y compromisos. ¿Eso es malo? Se lo pregunto porque mi esposa y mis hijos me reclaman ya que no dispongo de una buena cantidad de tiempo para compartir con ellos. No sé qué hacer. No puedo descuidar mis asuntos empresariales que, al fin y al cabo, representan el sustento de mi hogar. Tampoco quiero que ellos piensen que no son importantes para mí, pues todo lo que hago es por mi hogar. ¿Cómo hago para atender los dos frentes?”.

Respuesta: Dedicarle tiempo a su familia es permitir que algunos ‘pedacitos de su alma’ dejen una huella que trascenderá a lo largo de toda su vida, pues esos momentos jamás se borrarán.

¿Está muy preocupado por sus negocios? Le cuento que lo bello de la vida no es material ni físico, lo realmente importante se esconde en un sentimiento de felicidad y agradecimiento por el tiempo dedicado, por el amor dado y por la entrega a su familia.

No le estoy planteando que deje de trabajar, ni mucho menos; solo que debe lograr el equilibrio y, sobre todo, ofrecerles tiempo de calidad a su esposa y a sus hijos.

Si lo analiza bien eso no es tan complicado; es solo cuestión de organizarse, dándole a cada agenda empresarial el debido tiempo.

¡Hágame y caso y verá que todo le fluirá! Recuerde que compartir la vida junto a su hogar, sobre todo con los hijos, es algo que no puede obviar. En el caso de los niños, no olvide que ellos crecerán y hay determinados momentos y experiencias que jamás volverán. ¡Espero que recapacite al respecto!

Remar con fe

REFLEXIONES CORTAS

* ¿A veces le cuesta aceptar la realidad que vive? La aceptación no tiene porqué representar renuncia, abandono o resignación; ella también puede expresar fortaleza personal y capacidad de adaptarse a una situación que usted no puede controlar a su antojo.

* Nada es para siempre: las oportunidades, las personas, los momentos, las alegrías, los puestos laborales y hasta las adversidades pasan. Por eso debemos aprender y disfrutar de todo en su debido momento. Finalmente, el único eterno es Dios.

* Nos preocupamos tanto por ser efectivos y productivos que, a veces, dejamos de lado lo realmente bello de la vida. ¿Qué cosas le dan sentido a nuestro mundo? La salud, el amor, compartir con los demás, en fin... ¡Cuidemos bien lo que con el dinero no podamos comprar!

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Euclides Kilô Ardila

Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

@kiloardila

eardila@vanguardia.com

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