martes 08 de enero de 2019 - 10:29 PM

Se inicia una nueva vida

Comenzar una ‘nueva vida’ implica cambios, que si bien no tienen que ser radicales, sí deben ser sustanciales. ¡Enfóquese en lo que realmente quiere para este 2019!

Después de la celebración de los Reyes Magos y dejando atrás las festividades decembrinas, se podría decir que hoy comienza en firme el 2019.

Recuerde que está emprendiendo un ciclo notable y que si actúa bien disfrutará al máximo de este nuevo año. Es como renacer y entender que Dios y la vida le brindarán nuevas oportunidades para triunfar y crecer.

En ese orden de ideas, la espiritualidad será de capital importancia. Le sugiero dedicarles un poco más de interés a las cosas del alma para que le encuentre un sentido más válido y profundo a su cotidianidad y para que los asuntos que le corresponda asumir sean gratificantes.

No hace falta que busque a algún gurú o que se una a un culto específico o a una corriente religiosa en particular. Simplemente lo que debe hacer es entablar un diálogo directo con Dios y comprometerse a ser una mejor persona.

Cada día regálese cinco minutos para reunirse con usted mismo. En ese instante, con el abrigo de la soledad y alejado ya de tanta rumba, defina lo que quiere hacer.

El Creador lo escuchará y lo bendecirá.

En la medida en que progrese y madure, podrá reorganizarse mejor. Es hora de abandonar los viejos estereotipos mentales que, a todas luces, ya no tienen vigencia.

La amplitud y la flexibilidad mental hoy día son fundamentales para vivir intensamente y disfrutar libremente cada circunstancia y cada detalle del entorno; sin caer en irresponsabilidades o en excesos.

Cambiar su perspectiva emocional, alejándose de tantas ‘taras’ que lo acompañan, le dará otra visión de su realidad.

¡Es tiempo de renovar!

El desarrollo personal es un proceso continuo en el que debe trabajar. Si lo hace disfrutará al máximo las cosas que para el común de la gente parecieran simples o elementales. Deje atrás los protocolos y los formulismos rigurosos de la vida social; ellos no tienen mayor importancia para usted e incluso podrían ser barreras en su camino hacia la felicidad.

No se amilane con los problemas... ¡Supérelos! Cuando se tope con ellos recuerde que es ahí cuando más ahínco y ánimo debe ponerle a su existencia.

Con los retos y las pruebas que han de venir descubrirá que, en la medida en que diseñe nuevos trayectos y agarre al vuelo todas las oportunidades que Dios le estará brindando, sus miedos y sus viejos temores desaparecerán y la satisfacción personal y la alegría reinarán, precisamente allí en donde el tedio imperaba.

Cuando los retos se le presenten sencillamente no dude en decirles que sí los asume y no lo piense dos veces para evitar dudas. No permita que el temor a no dar la talla o a no estar preparado para enfrentarlos le impida tomar las decisiones más acertadas.

¡Hágame caso y me cuenta cómo le va!

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