domingo 05 de junio de 2022 - 12:00 AM

Se necesita determinación para sanar las heridas del alma

Cada uno de nosotros es responsable de las reacciones ante cualquier situación en la que nos vemos afectados. Es preciso tener determinación para salir adelante y tomar las decisiones que nos sanen el alma.

Muchos médicos sostienen que algunos de sus pacientes no tienen ningún mal físico y que las únicas enfermedades que los acompañan son sus sentimientos de tristeza, de frustración y de desaliento.

Lo más grave es que estas personas, que registran profundas grietas en el alma, van por la vida sin ninguna esperanza, sienten rechazo de sí mismas y de los demás, desarrollan una baja autoestima y se funden en un peligroso negativismo.

Ante ese diagnóstico tan desalentador será clave superar los obstáculos, sobreponerse a las circunstancias difíciles y, sobre todo, no permitir que los problemas los hundan. ¡Esos consejos se leen prácticos, pero no siempre son fáciles de asumir!

Es urgente lograr la transformación y una renovación que obre en el entendimiento de cada persona, para que nadie se deje atosigar por los tropiezos. Se trata de una terapia que le permita a cada quien encontrar las salidas a sus dificultades, neutralizar los problemas y sanar las heridas del alma.

Son precisas varias recetas esperanzadoras y vitamínicas, entre otras cosas, porque ellas son reguladoras del organismo y del alma. Si bien ellas no tienen ningún aporte calórico, son importantes en innumerables situaciones por las que atravesamos.

Por eso, en nuestra cotidianidad, nos conviene una buena cucharada de consejos espirituales para ver la vida con más ánimo y optimismo.

Y aunque es obvio que en esto será fundamental la fe, ella no implica que pretendamos creer que con Dios todo queda resuelto en nuestra vida y que no tendremos más afugias.

Muchos de nuestros problemas se encuentran en nuestra alma, que suele estar herida todo el tiempo. Solo con voluntad, fe y decisión podremos sanarnos.

Si nos quedamos con las manos cruzadas esperando que las soluciones ‘nos lluevan del cielo’, tarde o temprano, nos daremos cuenta de que aún existen ciertas áreas de nuestra alma que no han sido regeneradas y que hay sentimientos negativos y actitudes que no son para nada favorables.

Usted, yo y todos requerimos de determinación para enfrentar las vicisitudes. Es clave estar conectados con Dios. Sin embargo, sin una decisión férrea de querer salir adelante no se podrá fluir correctamente, ya que los recuerdos amargos del pasado reaparecerán para perturbar las fisuras que no han sido reparadas en el interior.

Dicho de una manera más directa: sanar nuestras heridas no depende de Dios, sino de la elección o de la decisión que tomemos a través de la voluntad.

Escuche además: Podcast, ‘Vitamínicos Espirituales’

Quitemos todo aquello que nos impide garantizar un crecimiento espiritual. Desde hoy, renunciemos a la amargura, al pasado tormentoso y a las frustraciones. Cuando tomemos la determinación y la decisión de asumir la vida nos sanaremos de verdad.

¡CUÉNTENOS SU CASO!

Se necesita determinación para sanar las heridas del alma

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Nunca he sido un hombre que domine sus emociones y, en cierta medida, me siento muy frustrado por ello. Hay días en los que amanezco como si el mundo se me derrumbara y logro entristecerme más. ¿Qué dice la Biblia cuando uno se siente así? Le formulo esa pregunta porque estoy desorientado. Deme un consejo. Gracias”.

Respuesta: Su gran misión consiste en buscar una sana estrategia que le permita blindar su tranquilidad y eso, de alguna forma, implica aprender a entender sus emociones.

Es claro también que no se debe dejar atiborrar por pensamientos ni ideas derrotistas para que lo que piense no le haga más daño y no caiga en ese estado de ansiedad en el que está.

No obstante, quiero decirle algo que interpreto en las líneas de su carta. Tiene que ver con el hecho de que usted ya es consciente que debe hacer algo y, por lo tanto, va por buen camino.

Ojo: el tema no es negar las emociones sino saber cómo comportarse ante ellas para que no lo desconcentren. La angustia que hoy siente es un indicio de que algo no está bien y debe ponerse manos a la obra.

¿Qué dicen las Sagradas Escrituras de ese tipo de situaciones? Le diría que permitir que sus emociones lo controlen no es nada piadoso, como tampoco lo es el negar o censurar lo que siente.

Debe agradecerle al Creador por la capacidad de sentir emociones e invocarle sabiduría para saber cómo administrarlas; pero la decisión de salir de ese embrollo en el que está es solo suya.

Le dejo esta una cita de Romanos 12: 1-2, la cual se lee así: “Siempre somos transformados por la renovación de nuestras mentes”.

REFLEXIONES CORTAS

Se necesita determinación para sanar las heridas del alma

* Hay días llenos de viento, hay días llenos de furia, hay días llenos de lágrimas; pero también existen épocas llenas de amor que nos dan el coraje para seguir adelante. Nuestras fortalezas son las cosas que hacemos bien y que nos gusta hacer; todos somos fuertes, solo es cuestión de enfrentar cada prueba con gallardía.

* Trabaje, dé lo mejor, estudie, arréglese bonito, viva con amor, vaya hacia adelante, valore a sus seres queridos, disfrute la vida y, por supuesto, nunca deje de seguir a Dios. No descuide su vida espiritual; ella necesita ser alimentada con servicio y oración a fin de que pueda estar preparado para afrontar cualquier situación.

Se necesita determinación para sanar las heridas del alma

* Los tropiezos en la vida, en más de una ocasión, le permiten madurar y crecer como ser humano. Por eso, no culpe a Dios por lo ‘malo’ que pueda llegar a ocurrirle. Todo, absolutamente todo lo que acontece, tiene un propósito del que siempre saldrá fortalecido y al cabo de un tiempo será más feliz.

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Euclides Kilô Ardila

Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

@kiloardila

eardila@vanguardia.com

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