martes 07 de enero de 2020 - 12:00 AM

Se puede triunfar más allá de su condición

Tal y como ocurre con el peón en el juego del ajedrez, usted puede triunfar si mira hacia el frente y vence con dignidad y disciplina todos sus obstáculos.
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Desde la misma definición del diccionario, al peón lo tildan de ser alguien “no especializado” y aparece en el rango profesional “más bajo”.

Pero más allá de que en el ajedrez se vea como la ficha más humilde de todas, él siempre avanza con la vista en el horizonte. Lo hace con pundonor, pero sobre todo con una constancia y una perseverancia inigualable.

Si bien no tiene muchos privilegios y pareciera frágil en el tablero, su aparente ‘debilidad’ de peón puede convertirlo en potencia.

Y es que si se lo propone, él logra una metamorfosis tal que al final se crece una vez atraviesa todo el tablado.

Así digan que el rey es el ‘manda callar’, que el caballo puede saltar, que la dama ‘hace lo que le da la gana’ y que el alfil sabe aprovechar sus diagonales; un peón jamás da reversa y su trasegar es parejo, regular y preciso.

Con cierta frecuencia su trabajo pareciera lento, pero en el fondo da pasos agigantados, pues su trayecto es sin retorno. Así las cosas, su camino es un pase directo hacia su propio desarrollo.

El peón no solo abre el juego, a la postre es el único capaz de trascender, al punto de transformarse, potenciar sus capacidades y llegar más lejos que nadie.

No se puede concebir una partida de ajedrez sin él, entre otras cosas, porque el peón es el verdadero protagonista. Si lo analiza bien, él es el que se arriesga, enfrenta a los demás, protege a su familia y siempre mantiene su mirada hacia lo más alto.

Él tiene un papel vital dentro de la estrategia de su vida; puede desempeñar distintas funciones, tanto defensivas como ofensivas; y en los finales se convierte en la clave de todo.

Lo que más me gusta es que, sin aspavientos y con mucha dedicación, el peón construye su propio destino. Nunca tiene servidores que generen barreras que lo aíslen de la realidad; a él le toca ‘sí o sí’ enfrentar la batalla de su propia vida.

Paso a paso, sin recurrir a atajos ni mucho menos sin contar con los privilegios de los reyes o los de las demás piezas del denominado ‘deporte ciencia’, él alcanza todo por mérito propio.

Muchos de nosotros somos peones y no hemos valorado nuestra condición, ni mucho menos nuestro potencial. No falta quien se queda solo en el puesto del ‘empleado resignado’, ese que no hace algo por avanzar ni crecer.

Además, la misma sociedad y el odioso ‘qué dirán’, sumado al afán por competir con todos, les han hecho creer a muchos que tienen que ser jefes para mandar ‘aquí y allá’. En ese orden de ideas, muchos se obnubilan con la obsesión de pasar por encima de todo y de todos.

Muchos solo aspiran a ser caciques y, en ese afán desmedido por alcanzar tal puesto, se extravían en el camino, trastabillan y se quedan lamentando su aparente debilidad como peones.

Si cada uno, desde su condición humilde, trabajara con honestidad y tesón por su desarrollo laboral, no solo mejoraría en su puesto o en su empresa, sino que además lograría ser una mejor persona.

Usted y yo, con pequeños logros, disciplina, constancia y humildad, podremos ir por la vida construyendo y cumpliendo nuestros proyectos de vida, un día a la vez y sin que nadie nos regale un peso.

No podemos pretender dar el salto del caballo para avanzar, ni quedarnos anquilosados en nuestro ‘trono de rey’ para que nadie intente atacarnos; tampoco podemos refugiarnos en los convenientes enroques, pues desde la condición más humilde en la que estemos podremos conquistar nuestros sueños.

Esta no es una oda a quedarse anquilosados en un puesto de segunda en una empresa ‘x’’, ni mucho menos es un consejo para resignarse a ser “uno más del montón”. Esta es una reflexión para pensar el rol del peón y entender que su trabajo nos ayuda a reivindicar la idea del mérito y la constancia; y sobre todo del trabajo silencioso y honesto de quienes nunca claudican.

Sí, la vida es un trabajo lleno de contratiempos, donde múltiples dificultades nos impiden a veces avanzar.

Sin embargo, el verdadero trabajo de cada uno de nosotros, desde donde estemos, consiste en pulir la piedra bruta, superar las barreras, enfrentar con decoro cualquier obstáculo e ir siempre con la frente en alto.

EL CASO DE HOY

Las inquietudes asaltan a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo asfixian en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Se puede triunfar más <br />allá de su condición

Testimonio:

“Paso por un fuerte ‘terremoto’ en mi mente que me mueve el piso por el ayer. Las personas con las que vivo suelen recordarme que ‘todo pasado fue mejor’ y tienen razón. Lo que pasa es que en medio de esa nostalgia, que me hace sentir melancólico, no soy capaz de mirar hacia el frente. Le pido el favor de explicarme si en este plano espiritual, del que usted tanto escribe en esta página, podría romper estos hilos de mil alma y no depender tanto del pasado. ¿Usted qué opina? Agradezco su respuesta”.

Respuesta:

Casi sin darnos cuenta somos ‘títeres’ de las emociones negativas y también de los recuerdos. La verdad es que es común ver a muchos individuos pendiendo de hilos que son manejados al capricho de sus vidas pasadas.

En el plano espiritual percibo que usted está siendo manejado por sus temores y vive maniobrado por las añoranzas de un ayer que se le fue. Además, los que viven a su lado se la pasan nutriendo esa nostalgia.

¡Suéltese y no siga en ese círculo vicioso!

La idea de esta respuesta no es deprimirlo, ni mucho menos regañarlo. Lo que pretendo es que de alguna forma esto le sirva de reflexión, entre otras cosas, para darse cuenta de que vive gobernado por los hilos invisibles de los apegos del ayer.

¿Cómo cortar esos hilos?

Debe adquirir la capacidad de controlar, percibir, comprender y regular sus propias emociones para poder utilizar su momento presente.

Es necesario aprender a encontrar su centro, a poner límites a las demandas de las personas que le rodean y a cambiar su programación mental.

No sienta el miedo de rehacerse. Hay que aprender a decir lo que siente y explíqueles a los que lo atan a sus añoranzas, sin reproches ni echarles la culpa, que usted tomó la decisión de pasar la página.

Cuando nos callamos lo que realmente pensamos, cuando anteponemos los deseos de otra persona a los nuestros o cuando hacemos lo que nos dicen para no evitar conflictos, terminamos pendiendo de esos hilos, los cuales nos conducen a frustraciones.

No les entregue su poder de decisión a otros. Sea sincero y empiece a asumir el reto de manejar su destino, sin ataduras ni cuerdas maniobradas por personas ajenas.

Si controla sus emociones podrá enfrentarse de manera eficaz a los obstáculos y conseguirá aumotivarse. Además, será más persistente y tenaz en sus propósitos. Hágame caso y me cuenta cómo le va. ¡Dios lo bendiga!

REFLEXIONES SUELTAS

Buenos días

Espero que durante este día la presencia de Dios sea constante y alivie su cotidianidad. Ojalá desde las primeras horas el Señor le abra caminos y llene su vida de salud, paz y alegría.

En el tiempo de Él

Cuando menos lo espere, Dios le ofrecerá nuevas oportunidades. Tenga paciencia y espere que Él actúe.

Prioridad

A veces usted no sabe qué es lo importante en su vida y hace cosas inoficiosas. Ojo con eso, pues una de las claves de la vida para no sufrir consiste en saber priorizar.

Un imán

¿Sabía usted que un corazón generoso y lleno de gratitud se convierte en un imán para la abundancia y la prosperidad?

Obstáculos

Una flecha solo puede ser lanzada moviéndola inicialmente hacia atrás. Cuando sienta que la vida lo lleva hacia atrás con dificultades u otro tipo de vicisitudes, eso solo significará que lo va a lanzar hacia momentos increíbles. Tan solo enfóquese y apunte bien.

Designio

Aunque olvide incluir a Dios en sus propósitos de este 2020, le cuento que Él lo ama y ya lo tiene en sus planes.

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