jueves 07 de enero de 2021 - 12:00 AM

Siempre invoque la Bendición de Dios

El estar cerca a Jesús le trae a su vida paz, sanación y misericordia. Y esas son solo unas de las tantas bondades que Él le concede si le pide con fe y devoción.
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Usted dispone del libre albedrío para seguir a Dios o no. ¡Es su decisión y ella siempre será respetable! Sin embargo, le propongo que en este nuevo año, como nunca antes, busque a Dios en cualquier proceso de restauración que vaya a realizar en su vida.

Le garantizo que en ese proceso de sanación Jesús le ofrecerá una mano, la cual será más sólida en los momentos adversos.

Si pasa por alguna tribulación, no se desanime ni decaiga. Eso sí, permita que Dios se anide en su corazón y deje que la voluntad a los designios que Él tenga para usted se cumplan.

¡Aférrese a Jesús!

De esa manera las esperanzas de su mundo serán revitalizadas y lo mejor será que ellas se cristalizarán muy pronto. Además, usted podrá resistir cualquier abatimiento que lo sorprenda.

No le estoy planteando que se vaya para algún templo, ni que ahora se la pase leyendo las Sagradas Escrituras. No es necesario entrar en los terrenos de la religiosidad ni en los vericuetos de la filosofía de los valores de Dios, para captar el significado de su cercanía.

Mejor dicho, lo que le sugiero no es una religión sino una bonita relación con Dios.

Así las cosas, la propuesta es que mantenga un encuentro íntimo con Él a través de la oración o desde lo más recóndito de su alma y de su propio corazón.

Sin convertirse en un fanático, procure cumplir sus mandamientos. Incorpore estos mensajes en su cotidianidad y en el quehacer diario.

Es decir, piense en Dios cuando esté en casa, en la oficina, en la calle y en general en todos los escenarios posibles. Camine junto a Él, ponga sus asuntos en sus Manos y, sobre todo, disfrute de la paz que trae estar con esa conexión divina.

¡Tampoco hay prisa! No pretendo que al leer este texto se lance a doctrina alguna o que comience a rezar como ‘lora borracha’.

Reflexione sobre esta propuesta, tómese su tiempo y piense cómo puede aproximarse al Señor. Conozco personas que han logrado este tipo de unión a través del servicio a la comunidad, de la asistencia a los más necesitados o simplemente dan ejemplo de rectitud, honestidad y fortaleza.

Insisto, si hoy tiene un problema debe encomendarse al Creador. La idea es que tenga claro que, más allá de que las cosas no se solucionan de la noche a la mañana, puede tener la certeza de que encontrará algún tipo de alivio si está cerca a Jesús.

A pesar de las dificultades y las pruebas diarias que deba enfrentar o que esté lidiando, Él quiere lo mejor para su vida.

Tener fe en su Misericordia lo llevará a ser una persona más agradecida con las pequeñas cosas que pueda tener y además le ayudará enfrentar cada jornada con entereza.

REFLEXIONES CORTAS

* Dios me da su fuerza, su amor, su luz y su amparo en cada respiro y así construyo mi realidad diaria.

* Llévese bien con la soledad, de pronto necesitará de su compañía. Ella no es ‘mala’ y le enseña mucho de la vida.

* Recuerde que siempre existen otros días, otros sueños, otras personas, otras posibilidades y otras cosas.

* Los hermanos de sangre nos lo trae el destino; pero los de corazón nos los encontramos en el camino.

* La estrategia más importante y que nunca falla para alcanzar la cima es la de la perseverancia.

* ¿Para qué odia a los que lo envidian? Finalmente ellos mismo le confirman que usted es el mejor de todos.

¡CUÉNTENOS SU CASO!

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Soy un hombre de 31 años y últimamente vivo triste por todo: mi entorno me preocupa y no sé qué hacer con la vida. Lo más complicado es que atravieso por problemas graves y los veo irremediables. No soy capaz de tomar decisiones en nada, pues soy demasiado inseguro y siento que la voy a embarrar con cada paso que dé. Espero que pueda brindarme algún consejo. Gracias”.

Respuesta: Puede tener “problemas graves”, como usted dice, pero eso no significa que sean “irremediables”.

No se frene ni se resigne, es mejor buscar las soluciones y salir adelante con lo que esté a su alcance.

Debe indagar del porqué de sus miedos y sobre todo qué le hace pensar que se va a equivocar con cada decisión que tome. El pesimismo minimiza sus posibilidades y eso obviamente le arroja resultados desastrosos.

¿Cuál es la razón de esa inseguridad y por qué se complica tanto la existencia?

Se lo cuestiono porque, de alguna forma, percibo una gran dosis desconfianza hacia sí mismo que, sin lugar a dudas, está interfiriendo en su vida y lo está afectando en distintos ámbitos.

Su actitud es una mala compañía porque, sin siquiera usted notarlo, lo paraliza y hace que usted se desgane con todo, al punto que prefiera resignarse a vivir triste siendo tan joven.

Si no sale de ese estado, cada día que pase tenderá a sentirse más deprimido y no podrá soltarse de ese ‘viacrucis’ anímico en el que se encuentra.

Dicho de otra forma, es preciso determinar la causa de todo esto para descartar o no que sea parte de una patología clínica.

El carecer de seguridad en sí mismo le impedirá alcanzar su pleno potencial.

Así las cosas, es preciso hacerle una profunda reingeniería a esa fea forma de pensar y debe rehacerse de tal forma que asimile que vale mucho como para quedarse anquilosado y amargado.

Ahora que comienza un nuevo año, tiene la misión de cambiar por su propio bienestar y tener una mejor relación con usted mismo.

Para sembrar la semilla de la confianza es preciso tener fuerza de voluntad y empezar a creer en sus capacidades. Ojo, todo está en sus manos. De nada sirve que yo le dé consejos, si se empeña en vivir acongojado por todo.

Usted es el único que tiene la clave para que esa siembra dé sus frutos y para ello debe generar desde adentro varios cambios. Insisto en decirle que con motivación y constancia puede ir mejorando su horizonte.

Modifique la forma como se habla: sea indulgente, comprensivo y amoroso con usted mismo. Reflexione sobre lo que hace bien y vea sus errores como oportunidades de crecimiento. Si vive recriminándose por todo, difícilmente podrá recomponer su estado de ánimo.

Es una buena táctica ir tomando pequeñas decisiones, pues eso irá disminuyendo sus preocupaciones. No hablo de decidir cosas trascendentales, sino de empezar por pequeños pasos cotidianos para que, poco a poco, vaya creciendo en su capacidad de tomar ciertos riesgos.

Vaya disciplinando su mente con dosis de resiliencia y fe.

¡Hombre, solo tiene 31 años y por supuesto hay mucho por vivir! Si recupera la confianza podrá hacerles frente a las experiencias de la vida.

Y si las cosas no funcionan al principio, siga mirando el horizonte con esperanza, pues Dios no lo desamparará. ¡Hágame caso y me cuenta cómo le va!

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