sábado 27 de febrero de 2021 - 12:00 AM

Situaciones similares, reacciones diferentes

Si ante un problema inesperado logramos tener autodominio y somos responsables de nosotros mismos, podemos hacernos cargo de la situación.
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No son las circunstancias, no son los problemas ni tampoco son los hechos intempestivos los que alteran nuestra paz, sino la forma como reaccionamos ante ellos.

Hay quienes, ante determinadas situaciones difíciles, se quedan en la pena, en la frustración o en la misma rabia por no lograr lo que quieren.

Otros, en cambio, asumen lo que les sucede como un reto, como una oportunidad para hacer algo mejor e incluso como una ‘bendición’ que les moldeará el carácter y les hará demostrar de qué pasta están hechos.

La verdad es que ante situaciones negativas, con relativa frecuencia, muchos pierden el autocontrol por completo.

Cuando todo nos trastabilla es evidente el desgaste emocional que vivimos, pues nos sentimos consternados e invadidos por muchos temores. Saber que estos sentimientos son naturales es útil para sobrellevar lo que estemos pasando.

Para reaccionar de la mejor manera ante una situación adversa, todos debemos aprender a ver lo sucedido como una prueba a superar.

Comprendo que suena fácil leer este consejo, pero que al mismo tiempo es difícil ponerlo en práctica. Tal vez sí, pero sí es posible ver las cosas de una manera propositiva.

Nuestra vida está compuesta por momentos gratos y otros difíciles. ¡Que yo sepa, nadie vive todo el tiempo feliz! ¿O sí?

No podemos dejarnos llevar por la problemática. Y si hoy no nos sale algo bien, es probable que mañana el entorno y nosotros mismos estemos con un mejor semblante.

Es fundamental experimentar cualquier adversidad con la mejor actitud mental posible; eso puede hacer la diferencia entre sentirse abatido o aprender una buena lección.

Es muy importante que no nos centremos tanto en lo ‘malo’ que estamos viviendo, sino en lo que debemos hacer para ‘desenredar la pita’.

Si queremos salir del caos hay que asumir lo que estamos viviendo; es decir, aceptar lo sucedido sin que por ello tengamos que resignarnos a sufrir.

No hay que ‘tirar la toalla’ ni desistir de nuestros objetivos con cada dificultad. Es mejor ponernos unas gafas distintas y tratar de ver todas las aristas de lo que nos sucede.

También es esencial tomarnos un tiempo prudencial. De hecho, cuando pasa el reloj logramos ver la situación desde otra perspectiva y nos percatamos de que a veces armamos verdaderas tormentas en un vaso de agua.

Si somos asertivos se nos despejará el camino, sabremos solucionar todo de la manera más adecuada y ahí sí entenderemos lo que nos sucede no solo como aprendizajes, sino también como oportunidades para crecer y madurar.

Obvio será preciso confiar en Dios; y esto significa creer que Él va por delante, guiando nuestros pasos.

EL CASO DE HOY

Las inquietudes asaltan a nuestro estado de ánimo, sobre todo en esta época. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo electrónico: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “No estaba preparado para la muerte de mi pareja a causa de la pandemia. Todo fue tan rápido que aún no puedo creerlo. Siento rabia, frustración y decepción por este golpe. ¿Qué debo hacer en medio de esta tristeza tan profunda que me asfixia? Agradezco su consejo”.

Respuesta: Déjeme expresarle que lo acompaño en su pena y comprendo que su corazón y su ánimo estén embargados por esa gran pérdida. La confusión por la que atraviesa con esta prueba debe ser gigante y me solidarizo con usted.

No es fácil dar consejos de cómo se puede superar esta tragedia, entre otras cosas, porque hay que personalizar muy bien cada caso en particular.

Cada quien se comporta ante la pérdida de alguien de una forma diferente; de hecho, yo también he vivido de cerca esta tragedia de la COVID-19. En cierta medida entiendo que podamos sentir desde una tristeza enorme, con sentimientos de rabia o de mucho enfado, hasta una profunda sensación de vacío y desazón.

Es claro que ninguna persona se encuentra preparada para vivir esto y más en estos momentos de crisis. La muerte es un proceso natural, pero cuando resulta ser tan intempestivo como el de su pareja, se abre todo un abanico de emociones indescifrables. Me parece conveniente que exprese lo que siente libremente para que pueda desahogarse.

Desde lo que percibo, este podría ser uno de los mayores retos que le deja estos tiempos de pandemia y por eso debe hacer acopio de entereza y fortaleza para sobreponerse a este acontecimiento; así que tiene todo el derecho de tomarse su tiempo para sanarse.

No obstante, es mi deber decirle que sí puede continuar con su vida y desarrollar una dosis de resiliencia para no quedarse en ese estado de depresión. Recuerde que esta situación no va a durar para siempre y que cuando todo esto termine podrá renovarse y recomponer su situación.

Hay una verdad universal que debemos aceptar, más en esta emergencia sanitaria: hablo de que ni usted, ni yo ni nadie tiene el control de todo. Ese virus llegó, nos movió el piso y el alma, al punto que desnudó nuestra vulnerabilidad.

No leo en sus líneas cuál pueda ser su relación con Dios. Sin embargo, déjeme decirle que en mi caso ha sido un gran alivio poner mi abatimiento en las Manos del Señor.

Hoy, gracias a mi fe, percibo que esos seres queridos que se me han ido me vigilan desde el cielo y estoy seguro de que ahora son ángeles que Dios me ha regalado en esta época que he debido afrontar. Acérquese al Creador, ore y tenga fe en su Misericordia, pues así restaurará su alma.

Ojo: si siente que no logra salir de esa gran tristeza, no tema pedir ayuda psicológica. ¡Ánimo!

REFLEXIONES CORTAS

* Muchas personas se pierden lo mejor de su vida porque ni siquiera tienen idea de qué es lo que quieren hacer. Y los que tienen idea de qué anhelan realizar, por alguna razón no son capaces de ir tras sus sueños o simplemente buscan excusas para aplazarlos. ¡Es preciso tener el coraje de cristalizar sus metas!

* La gratitud abre puertas y le permite al corazón tener memoria, pues un ‘gracias’ multiplica bendiciones. Esa palabra hace que se acepte la vida y convierte la confusión en claridad. Siempre sea agradecido y jamás olvide a la persona que le tendió la mano.

* Dios no es solo para emergencias, a Él hay que buscarlo todos los días: en las buenas y en las malas. Solicítele con la plegaria una asesoría en tiempos de confusiones y también en épocas de gloria. A su lado podrá alcanzar la felicidad y, sobre todo, usted afrontará cualquier circunstancia.

* Espero que sus manos estén abiertas para atrapar las bendiciones. Ojalá suelte de sus manos rencores, envidias, odios y remordimientos.

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