sábado 01 de agosto de 2020 - 12:00 AM

Son más las cosas buenas que las malas

Suele suceder que durante las crisis sólo vemos las cosas ‘malas’; sin embargo, en medio de todo hay aspectos para resaltar. Lo mejor es enfocarnos en los cambios positivos que nos ha traído esta época.
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La pandemia, pese a lo difícil que ha resultado para todos, nos está dejando inolvidables lecciones. Ella nos ha permitido comprobar que la vida nos cambia en ‘un abrir y cerrar de ojos’ y que eso no siempre resulta ser del todo ‘malo’.

Hoy, como nunca antes, sabemos que no hay nada escrito, que no hay presagios y sobre todo que no hay fórmulas exactas para que algo nos salga de determinada manera.

Usted y yo sabemos que las circunstancias que llegan a nuestro mundo despiertan una singular mezcla de emociones, las cuales alimentan el espíritu y componen la misma cotidianidad.

La epidemia nos ha cambiado nuestra visión, por ejemplo, en las formas de trabajar y de relacionarnos con nuestros semejantes.

¡Claro está que mucho antes del Coronavirus ya sabíamos que cualquier crisis representaba una oportunidad! Sin embargo, no habíamos experimentado en carne propia esa gran verdad.

En menor o mayor proporción afrontamos duras pruebas y, por fortuna, las estamos superando con tesón y arrojo.

Cada día que pasa leo, a través de este diario y de otros mensajes optimistas de las redes, sobre grandes ejemplos de cómo muchos están dando lo mejor de sí para encontrar soluciones a las problemáticas actuales. ¡Un aplauso para todos esos valientes!

A pesar de las enormes dificultades y del constante deterioro de la economía, seguimos al frente con gallardía.

Además, ya asumimos que hay que cambiar las prioridades o al menos que debemos valorar más la vida, la salud y la familia. Comprender eso es algo maravilloso, así se interprete como algo ‘obvio’.

Y de manera curiosa, ya sabemos que podemos vivir con menos. No en vano hemos sido capaces de prescindir de lo suntuario y de las cosas superficiales, pues es claro que nunca han sido vitales.

Algunos retomamos tareas que veníamos aplazando, otros se reencontraron con los placeres sencillos y algunos más rompieron las barreras que tenían en sus propias casas.

Ahora hablamos más con papá, con mamá y con nuestros hijos. Aún con la debida distancia, irónicamente la pandemia nos unió más a ellos. ¡Es otro gran logro!

También se nos despertó la solidaridad del alma. Muchos hemos hecho algo bueno por los demás y también otras personas nos han tendido la mano.

¡Ahora, hay que mirar hacia el frente! Porque la vida sigue y hay que visualizar un mejor mañana.

Muchas decisiones que tomemos hoy tendrán un profundo impacto sobre nuestra vida futura, esa que vendrá una vez concluya el confinamiento.

Así las cosas, tenemos que dejar atrás rutinas y hábitos, y esos comportamientos y pensamientos obsoletos.

Debemos asumir que lo que ayer teníamos se nos fue y que hay que vivir en el cambio constante, asumiendo obviamente la etapa de transición necesaria para que la vida no se nos vuelva un trama.

Lo que sí definitivamente debemos mantener en este proceso es la fe, la cual deberá ir nutrida de una buena dosis de paciencia para no dejarnos abatir.

¡Es cuestión de actitud! Porque tal vez no podremos cambiar las circunstancias actuales, pero sí podemos elegir amargarnos o ver la vida con una mirada más esperanzadora.

¡Vamos hacia adelante!

¡CUÉNTENOS SU CASO!

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo, sobre todo en esta época. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo asfixian en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Aunque a mí la pandemia no me ha golpeado en el tema de la salud, sí me ha dado bastantes remezones en mi diario vivir. Quisiera que todo fuera como antes del Coronavirus, pues hoy estoy lleno de problemas. No sé qué será de mí con todo esto, pues está flaqueando mi fe. Pienso que no voy a poder recuperarme de esta época de ‘vacas flacas’ y le confieso que tengo ganas de salir corriendo. Mis nervios están de punta y el desánimo me tiene en el piso. Espero un consejo suyo”.

Respuesta: Si usted acepta esta realidad y no huye, sino que la acepta y enfrenta lo que vive, Dios lo bendecirá. Abandone esa vieja fantasía infantil que lleva a algunas personas a creer que es posible una vida sin problemas o sin dificultades.

A pesar de que las cosas se han puesto cada vez más difíciles, saldrá adelante.

Yo sé que la pandemia le ha movido el piso, pero todo es aprendizaje. Tome estos ‘sacudones’ con calma y hágales frente a las consecuencias que se deriven de ellos, ya que a la luz de Dios todo pasa para un sano propósito.

No se asuste si las sacudidas le parecen graves o si este ‘parto’ no está exento de dolor, porque todo va a salir bien.

Este será un período excelente para crecer como ser humano, ¡aprovéchelo! Permítase contemplar con tranquilidad el feliz nacimiento de una nueva persona y de una forma distinta de ver su vida.

Un consejo: durante este tiempo e incluso después de la pandemia, la oración será su mejor aliada y su mayor fuente de energía. Ella le hará mantener su fe para que la adversidad no doblegue su espíritu.

Póngase las pilas y haga algo en contra de esas ideas pesimistas que lo han inundado. Si cambia esa actitud y es más propositivo, mejorará su diario acontecer.

Tenga presente todo organismo vivo está rodeado por una red nerviosa y energética que recibe todas las descargas de su indisposición de ánimo. ¡Así que es hora de ponerse de pie!

Le reitero que el optimismo es la llave que abre todas sus capacidades y las dispone para que pueda obtener siempre lo que quiera; al menos le permitirá llevar la crisis con una dosis de serenidad.

Apuésteles a la armonía y a la sensatez. Mantenga una buena vibra, pues ella será el mejor vitamínico en este época de ‘vacas flacas’, como usted llama a este tiempo de pandemia.

¡Recurra a su capacidad resiliente!

La vida misma le va a despejar todos los caminos necesarios de recorrer, sin contar que se va a llenar generosamente su presente con numerosas y bellas posibilidades.

Serénese y busque la manera de neutralizar esta adversa situación. ¡Hágame caso y saldrá adelante! Dios lo bendiga.

CORTA REFLEXIÓN

* Ningún soñador es pequeño y ningún sueño es demasiado grande. Sin embargo, todos los propósitos que tenga deberán tener la Bendición de Dios. Recuerde que Él es el verdadero patrocinador de todas las metas de su vida: además no se mueve ni una sola hoja de un árbol sin su Sagrada Voluntad. Usted diseñará su camino, pero el Creador iluminará sus pasos.

ORACIÓN DEL DÍA

Señor, ayúdeme a tener presente que no importa cuán oscura sea la noche, siempre me iluminará su luz. En sus manos pongo mi vida, mis metas y mis ilusiones. Guíeme hoy y siempre, llene mis días de bendiciones y aléjeme de todo mal. Gracias por tener a salvo a mi familia y por la gente que me quiere. Y más allá de la turbulencia por la que paso, gracias por ser mi protección. Sólo usted sabe cómo me siento, lo que me preocupa, lo que me falta y lo que deseo. Aceptaré la decisión que usted tome para mí. Amén.

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