domingo 04 de abril de 2021 - 12:00 AM

También podemos lograr que nuestra vida ‘resucite’

El diccionario explica que la palabra “resucitar” significa hacer que alguien “vuelva a la vida”. Sin embargo, ¿Cuál es el real concepto de la ‘Resurrección’ en estos tiempos modernos y en nuestra cotidianidad?
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En un día como hoy, Domingo de Resurrección, Jesús nos invita a renacer cuando algo de nosotros haya muerto.

Pero no estamos hablando del proceso literal de “resucitar”, pues sabemos que científicamente eso no es posible para los seres humanos.

Sin embargo, sí es preciso renacer en nuestro ‘día a día’.

Hablo de ‘revivir’ matrimonios, amistades, hogares e incluso trabajos en los que más de uno se encuentra ‘sepultado vivo’.

No exagero al decir que solemos resignarnos a estar ‘muertos en vida’. Lo más grave es que, de manera precisa, una de las amenazas latentes de nuestros tiempos radica en que hemos ido perdiendo el gusto por la vida ante los problemas que nos atosigan.

La verdad es que varios creyentes se han quedado en los relatos bíblicos que dan cuenta de este gran acontecimiento de la Resurrección, pero no experimentan el renacimiento de sus propias vidas.

Los maravillosos escritos que leemos en las Sagradas Escrituras no pueden ser solo registros de acontecimientos; ellos contienen en sí mismos la promesa de que en nuestras ‘muertes diarias’ tenemos que permanecer abiertos a un cambio definitivo.

La promesa de la Resurrección no es un simple espíritu de optimismo, sino que tiene que ser la causa de una esperanza profunda por una calidad de vida mejor para nosotros.

Hagamos el ejercicio y reflexionemos: en nuestro camino personal de fe, ¿Cuáles circunstancias nos han hecho tocar fondo y, al mismo tiempo, cuáles nos sirvieron para rehacernos?

Es preciso ser conscientes de que morir no es el final de la historia, entre otras cosas, porque la vida siempre se impone.

El poder de la Resurrección es que Jesús está vivo, pero también su mensaje nos invita a resurgir en medio de las cenizas que han dejado nuestros errores, nuestras vidas tediosas, nuestros fracasos e incluso las adversidades propias que nos han sacudido durante este último año de pandemia.

Podemos renovar nuestras esperanzas y entender que cada día puede ser un mejor momento para restaurarnos y enderezar el camino.

En su caso personal, propóngase ‘resucitar’ lo que cree que está muerto en usted. Deje de ser pesimista y admita que puede alcanzar sus más anhelados sueños.

Su oportunidad de revivir no es un sueño, es una realidad latente que solo requiere de algunas dosis de perseverancia, de fe y de trabajo.

Es en su vida cotidiana en donde puede renacer. Hágalo con alegría y disfrute intensamente la posibilidad que tiene de lograr cada uno de sus propósitos.

CUÉNTENOS SU CASO

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al e-mail: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Las cosas malas se me han venido sumando y hoy estoy en medio de un ‘remolino’ de situaciones difíciles que han puesto en jaque mi fe: perdí el empleo por la pandemia, mi novia me abandonó y paso por serios problemas de salud. Yo no sé hasta qué punto uno puede mantenerse en pie cuando recibe tantos golpes a la vez. Supongo que debo levantarme, pero no lo logro. Aunque sé que debo ser resiliente, me siento con el ánimo en el piso; además, me asusta lo que vendrá mañana. Cada día que pasa se me multiplican las angustias. Espero que su voz alentadora pueda ser un alivio para mi alma. Gracias por su colaboración”.

Respuesta: Todos, en determinadas instancias, hemos tenido que afrontar adversidades. Le sugiero que no pierda su fe, pues ella será clave a la hora de restaurar su maltratado entorno.

Si la vida es dura con usted, sea más fuerte que ella y no se deje vencer por la adversidad.

Lo que pretendo decirle es que no se dé por vencido y que, ante todo, tenga la certeza de que podrá ver un horizonte más esperanzador.

La actitud con la que enfrente sus circunstancias es lo que marcará la diferencia entre mantenerse en pie o derrumbarse. Si toma cada problema como una oportunidad para mejorar, corregir errores y alcanzar proyectos, podrá desenredar este caos por el que pasa.

Nada dura por siempre, ni siquiera esas angustias que padece. Y aunque esté pasando por momentos complicados, con la Venia de Dios, todo volverá a la normalidad.

Cada día hay una nueva oportunidad para vivir, para soñar y para ser feliz. En este mundo siempre hay revanchas y con seguridad usted tendrá a la mano otras opciones.

Insisto en decirle que no puede permitir que trastabille la confianza en usted mismo. Ponga en las Manos del Señor todo lo que haga de ahora en adelante. Él no le falla.

Tal vez no pueda saber lo que le sucederá mañana, pero sea lo que sea, tenga la certeza de que estará preparado para asumirlo. Perdió el trabajo, pero no su fuerza para emprender; y acepte que su novia lo dejó, al fin y al cabo ella no iba a ser su mejor compañera. En cuanto a su salud, acceda a un tratamiento adecuado que le permita sanarse.

Le sugiero rezar la siguiente plegaria: Señor, ayúdeme a ver las cosas claras y no permita que mi ánimo se vaya al piso. Permita que los problemas se me resuelvan de la forma más rápida posible. Amén.

OTRAS REFLEXIONES

¡No se deje vencer!

Estará derrotado el día que se resigne a sufrir y piense que no podrá hacer algo para transformar su entorno. El más terrible de los obstáculos es el de tener la esperanza extraviada y acostumbrarse a vivir sin ella. El corazón no muere cuando deja de latir, sino cuando los latidos dejan de tener sentido.

Cinco peticiones

1. Que lo diferente no le provoque miedo y que, de manera precisa, eso le haga revitalizarse.

2. Que nos demos más abrazos, así sean virtuales.

3. Que el amor le gane al dinero y que prime la felicidad.

4. Que no pierda su fe.

5. Que se mantenga con salud, lleno de vida.

El arte de dar

Entregue sin medida, con gusto, generosamente y sin esperar nada a cambio. Dé sin reservas y vacíese de todo lo negativo, para que se llene de lo mejor. Si es flor, dé su perfume; si es paz, cambie la atmósfera; si es luz, cree ambientes limpios, cálidos y confiables; y si es amor, inunde con él el corazón.

Otro tipo de pobreza

El hombre más pobre del mundo es aquel que lo tiene todo, pero no cuenta con nadie que lo ame sinceramente. Hay quienes solo quieren dinero, compran risas y hasta despilfarran. Sin embargo, ninguna plata será capaz de comprar el verdadero amor.

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