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Espiritualidad
Viernes 26 de enero de 2024 - 12:00 PM

Tema espiritual del día Entable un diálogo con usted mismo

Si quiere tener mayor seguridad personal y quiere proyectarse mejor es conveniente que entable un diálogo con usted mismo hacer eso le permite reflexionar sobre lo que está haciendo con su vida entre otras cosas para visualizar un mejor futuro

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Usted, y nadie más que usted, es quien sabe qué es lo que le pasa. Por eso, hablar con uno mismo tiene grandes ventajas: hay desahogos, se rebaja la tensión emocional e incluso se sacan muchas ‘cucarachas’ que se anidan en la cabeza.

Es como mantener encendidos los diálogos con su espejo. Además, este ejercicio puede resolverle muchas de las angustias que tanto lo agobian.

Este ‘monólogo espiritual’ es una actividad tan sana como productiva. Muchas personas que han fracasado, reconocieron que lograron superar la adversidad gracias a la conversación que sostuvieron con sus voces interiores.

Hablar con uno mismo -ojalá sea en voz alta- es útil para pensar mejor y tomar decisiones trascendentales. Se podrá engañar a todo el mundo, menos a Dios y a uno mismo. En ese orden de ideas, cada vez que usted decide entablar su propia charla, finalmente el mensaje que se emite es sólo la revelación transparente de lo que hay en su corazón.

Hay que hacer una advertencia: se debe tener cuidado de lo que habla, porque puede ser un diálogo positivo o negativo. Recuerde que usted es lo que piensa. Porque las palabras dejan huella, tienen poder e influyen de una manera sana o errada. Ellas curan o hieren, animan o desmotivan, frenan o impulsan, reconcilian o enfrentan, iluminan o ensombrecen, dan vida o dan muerte...

Le corresponde decirse cosas que sean verdaderamente honestas, precisas, amables y que, incluso, sean dignas de ser escuchadas después por los demás.

Si les imprime palabras a los sentimientos, logra expresarse con los demás y consigue esas cosas buenas que tanto anhela.

BREVES REFLEXIONES

Viva el presente: Está demasiado preocupado por problemas y cosas del pasado. No se deje contagiar por las nostalgias; viva el hoy y, de una vez por todas decida ser feliz. También defina sus líneas de acción, de tal manera que pueda pasar pronto la página y se encamine a hacer las cosas bien.

Fortaleza: Nunca sabe lo valiente que puede ser hasta que ser fuerte es la única opción que le queda. Más allá de esa composición de palabras, tenga claro que llega un momento en sus asuntos en el que hay que “coger el toro por los cuernos” y enfrentarse a las situaciones difíciles.

Recomponer: Tal y como ocurren con las vasijas que se quiebran, la vida concede una segunda oportunidad. Aunque no lo crea, Dios siempre le permite volver a empezar, entre otras cosas, para que pueda recapacitar, redimirse, enmendar los errores y hacerlo mejor esta vez. ¡Siempre tendrá esa posibilidad y cuando se le presente debe aprovecharla!

Otra pecera: Imagine que es un pez y que quiere cambiar de estanque. Es hora de salir de la zona de confort para abandonar esa vida tan calcada y aburrida en la que anda. Quedarse en el mismo lugar puede sumergirlo en la soledad, sin nadie que lo apoye. ¡Atrévase a salir de la rutina!

Él restaura: Dios no sólo toca las almas de los quebrantados; también sana nuestras heridas. Él dedica tiempo para limpiar con delicadeza las áreas maltratadas y nos restaura. No lo digo yo, eso se lee en el Salmo 147:3, el cual explica que: “El Señor sana a los que tienen roto el corazón”.

¡A cantar! El que quiere cantar siempre encuentra una canción. Ese es un proverbio sueco que encaja a la perfección entre los conceptos de la felicidad . Si usted no es feliz es, de manera literal, porque no hace algo para agradecer el hecho de estar vivo. ¡Así las cosas, tómele el ritmo a su vida!

Gran verdad: Es cierto que los buenos momentos no son eternos, pero los malos tampoco. Viva la situación que viva, permítase relativizar lo que sucede o disfrutar lo que está ocurriendo. En la medida de lo posible, mantenga la mayor serenidad más allá de la adversidad.

Lo bueno: ¡Quédese con lo bueno de la gente! Y si puede, dígale cosas agradables a esa persona que ama. Para ello, lo mejor es que piense e intente buscar algo que le guste de su forma de ser o de cómo se siente cuando esté a su lado. Luego, las palabras llegarán solas.

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Publicado por Euclides Kilô Ardila

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