domingo 22 de mayo de 2022 - 12:00 AM

Tenga compostura con los demás y con usted mismo

Hay que vivir con rectitud, hacer gala de una buena dosis de compostura y jamás aparentar. ¡No trate mal a nadie!

Muchas personas se dejan llevar fácilmente por las emociones negativas y por eso no son capaces de controlar sus reacciones. Es decir, actúan de una forma equivocada o grosera y ni siquiera respetan las mínimas normas de convivencia, de respeto o de cordialidad.

Hay quienes, en medio de un simple intercambio de puntos de vista, terminan agrediéndose con palabras, groserías y maltratos. Eso les ocurre porque, por lo general, tienen un gran cúmulo de emociones que no son capaces de gestionar correctamente y, así las cosas, pierden la compostura.

Ya sea en el trabajo, en el hogar o en la calle, estas personas no saben guardar mesura ni la menor dosis de moderación.

De manera desafortunada, en medio de nuestra cotidianidad, nos solemos encontrar con gente que atropella con la forma de ser y de hablar. Y uno de los rasgos más distintivos de nuestra época, que va en contra de una sana forma de ser, es la chabacanería que reina por doquier.

¡Ojo con eso! Quien sabe comportarse ante cualquier situación no solo se valora a sí mismo, además empieza a ser respetado por los demás.

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La grosería suele propagarse por doquier. Si no aprendemos a comportarnos, no podemos exigir respeto de parte de los demás.

Todas las personas tenemos la obligación de actuar con recato y decencia, más allá del puesto que ocupemos o de la situación en la que nos encontremos. Es más, si se tiene la dignidad de un cargo, sea público o privado, se debe hacer acopio de amabilidad y seriedad porque la conducta está inevitablemente unida por la relevancia del papel o de la función que se desempeña.

Actúe con altura y dignidad en todos los momentos: cuando hable o cuando calle, cuando trabaje o cuando descanse, cuando ame o cuando deje de amar, en fin...

¿Cómo lograr esa especie de acicalamiento a la hora de comportarse?

Es solo cuestión de prestar atención a cómo se siente; es decir, si a la hora de hablar o de relacionarse con alguien se siente molesto e incluso percibe una mala vibra, entienda que sí podrá sobrellevar ese momento.

La tolerancia y el respeto son claves en este propósito. De paso, no deje que una fea reacción lo haga ver como grosero; ante todo dese tiempo para mantenerse sereno. Cuando consiga ese balance, su vida mejorará considerablemente y estará preparado para lo que le suceda.

La esencia en la vida no radica en los aplausos que le dan los demás, ni en la mayor o menor cantidad de dinero que gane, sino en su propia satisfacción personal por lo que hace, lo cual depende de la mayor o menor capacidad de servicio y de tolerancia.

Mírese con objetividad y sinceridad para ver cómo se comporta a su alrededor: ¿Es amable y empático? Lo verdaderamente importante es que lo que haga sea por convicción o por la sencilla satisfacción de servir. ¡Dios lo bendiga!

Tenga compostura con los demás y con usted mismo

REFLEXIONES CORTAS

* No solo duerma para descansar, también hágalo para soñar cosas positivas. Esos sueños, si están con la sintonía de Dios, se le cumplen. Estoy seguro de que cuando despierte, con la bendición divina, usted hará todo lo posible por hacer realidad tales anhelos.

* Lo que le hace sentir una familia no es la sangre; es el respeto, el amor, la confianza, la honestidad, el compromiso y la lealtad. Los lazos de sangre son importantes, pero eso no quiere decir que un amigo de verdad no pueda llegar a ser como de su familia.

* El equipaje no pesa, el camino no cansa y el horizonte no se nubla cuando lo que se lleva o lo que se percibe está impregnado de amor y de ganas de avanzar. Es decir, haga lo que le nace en el corazón y acompañe tal sentimiento con acciones perseverantes.

¡CUÉNTENOS SU CASO!

Tenga compostura con los demás y con usted mismo

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Me siento estancado. Y aunque no me encuentro del todo mal, sé que no puedo seguir así ya que en mí todo es rutina. Para colmo de males, estoy rodeado de gente antipática. ¿Qué me aconsejaría? Gracias”.

Respuesta: Sentirse estancado es algo relativamente habitual cuando se vive de forma rutinaria. Casi todos nos hemos sentido atrapados en un sitio o en una situación en la que no estamos a gusto. Obviamente esa sensación no es agradable y, tal y como usted lo señala en su carta, ‘no puede seguir así’.

No le tendría una fórmula específica para salir de ese embotellamiento anímico en el que se encuentra, entre otras cosas, porque usted mismo es quien debe analizar qué le sucede y qué le ha llevado a esa situación.

O sea que debe reflexionar sobre las causas de ese malestar para encontrar el remedio. La búsqueda de las respuestas a estas preguntas no es algo automático, requiere de tiempo y paciencia.

Por ahora podría decirle que para superar la monotonía y la pegajosa quietud que está abrumando sus días, debe abrir su corazón y darse permiso para explorar nuevas latitudes.

Si se anima a salir de esas cuatro paredes que cercan su vida, el destino le dará valiosas sorpresas que le tiene guardadas. Deje que sus sueños lo lleven por parajes que aún le son desconocidos.

Aléjese de todo lo que signifique energías negativas y principalmente de esas personas que todo lo ven oscuro y macabro.

Viva la vida con optimismo, mídaseles a los nuevos retos del diario vivir, tenga fe en sus propias capacidades e inexorablemente verá todo distinto.

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Euclides Kilô Ardila

Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

@kiloardila

eardila@vanguardia.com

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