martes 28 de julio de 2020 - 12:00 AM

Todo depende de cómo vea su propia realidad

Ponerle una cara amable a esta dura situación tal vez no solucionará por sí sola la cruda realidad a la que tiene que enfrentarse hoy; sin embargo, sí le hará tener una mirada más estratégica para superar la adversidad.
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En medio de los complicados acontecimientos por los que atraviesa, es relativamente ‘normal’ que se esté dejando llevar por la angustia. Es más, es probable que piense que toda esta crisis no tendrá solución y que le resultará muy difícil superarla.

Tenga mucho cuidado con acostumbrarse a pensar de esta errada forma. Si insiste en quedarse estancado o interpretando el ‘rol de la víctima’, terminará más abatido.

En estos momentos es fundamental una buena actitud y es ella la que lo mantendrá firme para resistir la borrasca.

Hacer eso es su decisión, de nadie más. No en vano Dios le habilitó un pequeño dispositivo que se conoce como el ‘libre albedrío’. Eso sirve para que usted elija cuándo quiere reír, cuándo siente que debe llorar, cuándo cantar y cuándo es el momento preciso para actuar.

Ahí radica la diferencia entre los que deciden abatirse por lo que está pasando y los que no se dejan llevar por la pesadumbre.

No es preciso tomar un cincel para labrar la figura de la persona que habrá de esculpir. Sólo debe ser un escultor sencillo para construir su entorno con una mirada más esperanzadora.

Esta es una dura etapa de su vida y, por lo mismo, debe asumirla con entereza y mucho tesón.

Usted está aquí para algo y le corresponde cumplir una misión. Y si es así, es recomendable que lo haga con una sonrisa pintada en su rostro.

Recuerde que su cerebro es más poderoso que una sofisticada computadora. Aunque no lo crea, él responde con precisión a la forma como usted habla y a las preguntas que le formule.

Las personas que logran mejores resultados hacen reflexiones propositivas frente a las situaciones difíciles, antes que enunciar reproches por lo que les ocurre.

A quienes les gusta quedarse refunfuñando por la ‘mala suerte’ que tienen, les surge esta pregunta: ¿Por qué a nosotros nos pasa esto?

Si usted es de los que se plantea los cuestionamientos ‘en negativo’, se acostumbrará a generalizar y a exagerar lo que le pasa y, sobre todo, a desconocer o menospreciar sus cualidades y recursos.

Si en cambio decide hacerse preguntas empoderadas, su mente se enfocará en lo que depende de usted y eso le ayudará a definir su problema y sus recursos de una manera más constructiva.

El camino que debe seguir es como la vida misma: tiene experiencias ‘buenas’ y ‘malas’; sin embargo, siempre hay que mirar hacia el frente.

Pensar de una manera más alentadora implica hacer el ejercicio de buscar soluciones bajo una estrategia halagüeña, pues eso le dará mejores posibilidades en esta situación que le plantea la misma cotidianidad.

Finalmente déjeme hablarle de una sana lectura que encontré en las Sagradas Escrituras, la cual le hará entender que usted no se puede dejar llevar por la tristeza, ni debe permitir que sus pensamientos lo atormenten.

Ese aparte de la Biblia dice que un corazón alegre es la esencia del hombre y, además, la alegría le alarga la vida.

Textualmente le plantea que debe “calmar su espíritu y consolar su corazón, para alejar de usted la tristeza”.

Ojo: el abatimiento hace que usted se ahogue. Además, las preocupaciones lo hacen envejecer de manera prematura, sobre todo cuando les dedica más tiempo del que debe.

El corazón radiante es mejor que una amargura profunda y en estos tiempos tan complicados, más que nunca, es necesario ponerle una cara amable a la vida. ¡Dios lo bendiga!

¡CUÉNTENOS SU CASO!

las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo, sobre todo en esta época. Pero con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo asfixian en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él e responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Me la paso peleando con mi vida y en general con esta absurda realidad en la que estoy atrapado. Mi realidad es una grieta y no sé cómo resanar esta fisura para seguir viviendo como antes; o sea, en paz. Pienso y me aturde cada día el caos en el que ando metido. De manera particular veo a mi alrededor y sólo detecto problemas que se multiplican. Por la ‘cuarentena’ me he visto obligado a quedarme atado de manos; lo peor es que esta pesadilla no termina. ¿Cómo hacer para recuperar la tranquilidad en medio de esta zozobra?”.

Respuesta: Cada fisura de su vida cuenta una historia particular y lo que hoy está sintiendo es, de manera particular, una experiencia amarga en medio de la pandemia. Aunque no lo crea, esto lo obliga a forjar su carácter y a tener la fortaleza necesaria para que florezca, en medio de la grieta, el ‘guerrero del camino’ que hay dentro de usted.

Las cicatrices que le está dejando este tiempo duro de aislamiento se deben asimilar. Entienda que está pasando por una etapa de transformación y debe saber sobrellevarla

¿A qué voy con estas palabras?

De entrada le planteo que deje pelear, es mejor relajarse un poco. La lección para aprender es la de aceptar aquellos hechos que son irremediables, comprendiendo que los problemas hacen parte de la cotidianidad.

Cuando acepte esa realidad y mire su entorno de una manera más proactiva, le serán más llevaderos los acontecimientos de hoy e incluso aprenderá a entender los misterios de la propia existencia.

¡Baje la guardia, no saca nada con amargarse!

Aproveche el silencio para reflexionar a profundidad. Si se entrega a la amargura y a la rabia su vida se volverá insoportable.

Es preciso controlar los pensamientos que lo aturden. Una actitud prudente es la mejor estrategia en los actuales momentos.

Mantenga su silencio, no por cobardía, sino por la certeza de que hay que darles tiempo a las ideas, para que estas maduren y sean acertadas.

Enfrente sus problemas y dificultades con seguridad. Es hora de que empiece a echar raíces en una realidad y en unas circunstancias que le hagan sentir plenamente satisfecho.

Le conviene tomar las cosas con calma y aprender a controlar esa impaciencia que lo embadurna. Sea fuerte y tenga la fe necesaria para saber que todo esto pasará pronto.

Así podrá contarles a las nuevas generaciones que pudo superar esta etapa de su vida con la mayor dignidad posible.

REFLEXIONES CORTAS

* Si un cambio de gafas mejora su vista, un cambio de pensamiento le hará ver más claro el horizonte y, por ende, mejorará su vida.

* El ave que se para sobre la rama del árbol no se preocupa si va a caer o no, porque su confianza no radica en ese pedazo de tronco sino en sus alas. Recuerde que usted también podrá volar en el momento que decida emprender su propio vuelo.

* La reflexión es el mejor antídoto frente a los problemas. ¡Tómese su tiempo para meditar!

* A veces el corazón ve lo que es invisible a los ojos. ¡Déjese llevar por su intuición!

* Cuando esté molesto por algo, pregúntese: ¿Si fuera a morir mañana, valdría la pena perder el tiempo estando enojado?

* Decida hoy respirar y al menos por cinco minutos olvídese de todas sus preocupaciones. La tranquilidad también alimenta.

* Hay que saber tratar los problemas y superarlos. Siempre habrá uno o dos obstáculos que se le atravesarán en el camino.

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