jueves 20 de junio de 2019 - 12:00 AM

¡Tomemos las cosas con calma!

Lo que debamos hacer, ¡... hagámoslo! Sin embargo, no vayamos a las carreras. Moderemos la velocidad: ni tan despacio como la tortuga, que va en cámara lenta; ni tan veloz como el ‘correcaminos’, que ni se ve en el monitor.
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Dios nos despeja los obstáculos y nos tiene plenamente abiertos los caminos del progreso por donde quiera que los busquemos.

¿Si es así, por qué no los vemos? Lo que pasa es que solemos acelerarnos y no procuramos utilizar con la máxima maestría posible una de las mejores ‘armas’: la calma.

Si lo hiciéramos comprobaríamos que nuestros logros pueden ser gigantes y constantes. Y menciono esto en todos los aspectos: en lo laboral, en lo familiar, en lo sentimental y en general en nuestra cotidianidad.

Fallamos por la física prisa que nos suele contagiar.

Deberíamos andar con mucho cuidado porque el excesivo afán que hemos demostrado y que hemos experimentado a lo largo de nuestra vida, por querer llegar rápidamente al final de nuestros objetivos, son armas de doble filo.

Tanto apuro nos lleva a perder la claridad que nuestras ideas requieren y además nos hace retroceder.

Lo mejor para todos nosotros es marchar con un paso que esté de acuerdo y en armonía con las circunstancias, teniendo en cuenta que todo se da en el momento de Dios.

También suele pasar que otros son los que suelen acelerarnos. Echémosle cabeza y analicemos cuántas personas nos obligan a usted y a mí a vivir a toda marcha. Es como si el único verbo que se pudiera conjugar fuera el de correr. Así, con un mundo tan veloz, vivir se convierte en una especie de maratón.

Lo que quiero decir es que las 24 horas del día pasan sin detenerse y que no nos podemos sumergir en la velocidad que llega con el trabajo, con las preocupaciones y con la ansiedad.

Correr más de la cuenta desgasta, quita el aire y nos hace fracasar.

El éxito llega cuando se hacen las cosas; pero solo es un éxito real cuando somos oportunos y actuamos sin el famoso ‘acelere’.

¿Acaso ir a toda máquina es la clave de ganar?

¡Cuidado! Tanta velocidad mata. ¿Por qué cree usted que tantos motociclistas terminan sus vidas tirados sobre el frío pavimento de las calles?

Si no somos precavidos caemos en una especie de neurosis; atrapados por la corriente de la prisa, los temores y la desesperación.

¡Dejemos tanto desenfrene!

Hagamos lo que la vida nos está pidiendo, pero tomémonos el tiempo suficiente para realizarlo.

Yo sé que el que impacta primero, pega dos veces; pero el que disfruta lo pleno, goza más.

Hay que hacer como el sol, que se levanta temprano y no se acuesta tarde. Compórtese como la luna, que brilla en la oscuridad pero respetando primero a la luz mayor.

¿Por qué no intentamos parecernos a los pájaros? Ellos comen, beben, cantan y, sobre todo, siempre vuelan cuando el viento así se los permite.

¡Qué tal si imitamos a las flores! Ellas son enamoradas del sol, pero fieles a sus raíces. Por eso, nos regalan sus olores durante la primavera.

Detalle cómo son las frutas: bellas por fuera, pero los son especialmente cuando maduran.

Hagamos lo que hace el día, que llega sin avisar y siempre se retira sin alardear.

Tenemos a nuestro alrededor innumerables oportunidades de salir adelante. Hay que aprovecharlas a su debido tiempo y entender que cada día tiene su propio afán.

Nuestra enorme capacidad de trabajo y de maniobrabilidad laboral nos van a permitir sacar adelante todos los planes que tengamos en la mente. Sin embargo es importante que actuemos con serenidad, con mucho tacto y con prudencia para que no lo echemos todo a perder.

¡Hay que entender que la calma es una gran aliada!

EL CASO DE HOY

Las inquietudes asaltan nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo asfixian en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíeme su testimonio al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, le responderé. Veamos el caso de hoy:

Testimonio

“Deseo cortar con una relación que me resulta algo tóxica, pues me he dado cuenta de que dependo demasiado de ella, ya que va en contra de mis principios y me frustra. Al parecer ella tampoco quiere que siga a su lado. Sin embargo, algunas personas me dicen que no me aleje y que, por “mi bien”, acepte sus condiciones. Dudo en mi decisión porque ella ha sido importante en mi vida, no en lo emocional sino en lo económico, y no sé si me podría hacer falta mañana. Tengo miedo de mi inmediato futuro y me angustio. Quiero recalcarle que no es una relación amorosa, sino una dependencia casi que laboral. Deme uno de sus sabios consejos”.

Respuesta

Actúe siempre con independencia y con recto criterio, evitando que los demás intervengan en las decisiones que solo a usted le competen.

Recuerde que el único responsable de su existencia es usted mismo y que su vida es obra y producto solamente de lo que usted decida.

Atarse a una persona solo porque otros se lo recomiendan, por muy importante que haya sido en su vida, no está bien.

No se quede en lo mismo por la zozobra de no saber qué hacer si esa persona le falta o por el miedo a estar solo en el inmediato futuro.

Según leo en sus líneas, usted sí quiere romper esa relación.

Angustiarse porque esa persona no puede o no quiere continuar a su lado significa hacer depender su cotidianidad y su futuro de quien no debe; e implica además agregarle a su vida una carga exagerada de estrés que no le resulta de ninguna utilidad.

No es bueno dejarse influenciar por personas con disciplinas o con sistemas de vida que

no están de acuerdo con su personalidad, sobre todo si ellas pretenden hacerle cambiar sus principios y su filosofía de la vida.

Lo que debe hacer es gozar y disfrutar plenamente todo lo que haga y aprovechar al máximo las posibilidades que le brinda el ‘aquí’ y el ‘ahora’.

Si se dedica a pensar demasiado en lo que vendrá y a proyectar toda su atención en la incertidumbre, tras romper vínculos con dicha persona, lo único que logrará será desconectarse del presente y de la realidad actual.

El momento que vive en cada oportunidad es la única realidad que tiene a mano, sobre la cual puede actuar y con base en la cual puede construir su mañana.

Tome sus propias decisiones; de lo contrario aumentará su nerviosismo y disminuirá su eficacia en los proyectos que emprenda.

REFLEXIONES CORTAS

Doble bendición

El perdón cae como lluvia suave a la tierra. Él es dos veces bendito: Bendice al que lo da y al que lo recibe.

Suele suceder

A veces es necesario que algo se quiebre para que algo nuevo pueda surgir.

Ángel de Dios

Si esta noche un rayo de luz se filtra por su ventana, no la cierre; es un ángel que Dios le envió para desearle dulces sueños.

El que quiera ver

No todos los ojos cerrados duermen, ni todos los ojos abiertos ven.

Día maravilloso

La felicidad se comparte, la alegría se contagia, la generosidad se derrama y, de esta forma, el día se vuelve grandioso.

Inspiración

Inspire a alguien hoy, tal vez mañana se lo encuentre y le diga: ‘Gracias a usted no me rendí”.

Lo que sabe papá

Un padre sabe que sus hijos necesitan suelo firme en donde echar raíces; amor para crecer fuertes; y alas para ser libres.

Equilibrio

Casi siempre para lograr el equilibrio hace falta aprender a pararse sobre las piedras que caen en el camino.

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