martes 20 de agosto de 2019 - 12:00 AM

Transformarnos para bien

Usted, yo y todos podemos transformar para bien nuestras vidas. Solo necesitamos asumir una sana actitud para solucionar nuestros propios problemas. La idea es disfrutar de una vida llena de sentido y de crecimiento personal.

Aunque lo único constante en la vida es el cambio, no sabemos cómo asumirlo. Nos cuesta trabajo hacer algo que implique tomar algún riesgo y nos resistimos a cambiar, incluso sabiendo que lo que estamos haciendo no nos llevará a ninguna parte.

Transformarse no es una tarea fácil, sobre todo cuando estamos aferrados a lo material o dependemos de relaciones laborales, afectivas o sentimentales.

¿Le está ocurriendo eso en estos momentos?

Tranquilo, la idea no es angustiarlo existencialmente, sino advertirle que si siente que algo no anda bien, es hora de hacer algo distinto para cambiar esa realidad.

La transformación que hoy nos atañe puede enfrentarse de tres formas:

1. Proactivamente: Cuando somos nosotros los que dirigimos el cambio en la dirección que más nos conviene y que más nos interesa.

2. Reactivamente: Cuando cambiamos porque definitivamente tenemos que hacerlo para no vernos atropellados por las circunstancias.

3. A juro: Cuando es la vida la que nos golpea. Ocurre el día que nos despiden del empleo, cuando comprobamos que nuestra pareja nos engaña, cuando muere papá o mamá, cuando nos diagnostican una enfermedad, cuando ocurre otro imprevisto, en fin...

¿Cómo lo ha sorprendido a usted el cambio?

Ha de saber que tanto usted como yo y en general todos debemos prepararnos para modificar nuestras rutinas, nuestras agendas e incluso nuestras visiones del mundo.

Si queremos cambiar hay que tener conciencia de los poderes de la palabra y de la mente. Todas las frases que pronunciemos, así como nuestros pensamientos, dejan huella y repercuten en nuestra cotidianidad.

Todos tenemos el poder de transformar nuestra realidad e incluso podemos decidir si nutrimos o no nuestra alma en este proceso.

Muchas veces nos frenamos porque nos pasamos pensando más en nuestros problemas, en lugar de analizar las posibilidades que cada obstáculo trae.

Si quiere transformar su vida de una manera más productiva y feliz, deberá ser usted quien promueva los cambios y quien los dirija hacia un horizonte mejor. No espere a que las cosas sucedan y le toque aceptarlas solo porque sí o porque no hay más por hacer.

Cuando surjan las dudas, como suele ser frecuente en las situaciones de cambio, vale la pena que aplique en cada momento y en cada circunstancia el tipo y la clase de fuerza o de energía que más convenga para que los resultados sean satisfactorios.

Se lo digo porque no siempre las cosas se mantienen en la misma tónica y por eso, como dice la sabiduría popular, debemos estar preparados para bailar al son y al ritmo de la música circundante.

En este proceso debemos armarnos de las fuerzas más grandes que se pueden desarrollar en la vida: la fe, el amor, la perseverancia, la resiliencia, la tolerancia y la comprensión.

Es probable que le llegue la hora de cuestionar las costumbres que habían orientado su vida desde cuando era niño, para que empiece a poner orden en su ‘casa mental’.

Es preciso que usted pueda fluir de una manera más armónica y exitosa en un mundo cada vez más dinámico.

Prepárese a enfrentar las nuevas circunstancias y no le dé miedo asumir retos.

Tenga en cuenta que el tedio, la rutina y el hacer siempre lo mismo no lo conducirán a nada bueno.

Deberá transformarse para bien. Si lo hace descubrirá que puede mejorar cambiando algunos de sus hábitos y dejando esa forma necia de pensar.

Tendrá que se más abierto y le corresponderá asumir una actitud propositiva. Ármese de valor, mire hacia el frente con fe y entienda que cada día crecerá más. ¡Dios lo bendiga!

EL CASO DE HOY

Las inquietudes asaltan a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo asfixian en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíeme su testimonio al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, yo mismo le responderé. Veamos el caso de hoy:

Transformarnos para bien

Testimonio: “Durante los últimos meses he estado preocupado por lo que será mi vida en el futuro. Creía que todo lo lograría después, pero mis hechos pasados me retienen y no me dejan actuar. Además, los problemas me atosigan y vivo acelerado. Quisiera hacer como si nada y seguir mi camino, pero sé que estoy algo extraviado. No tengo paz y vivo en un gran caos, pues no encuentro mi desarrollo personal. Ayúdeme con uno de sus consejos”.

Respuesta: Empiezo respondiéndole que la paz no significa una vida sin problemas ni ruidos. Paz significa que, a pesar del aparente caos en el que vive, usted tenga la certeza interior de que todo estará bien.

Le llegó el momento de reflexionar sobre lo que realmente quiere hacer con su vida, entre otras cosas, para que se ubique en el camino.

Si se mira por dentro de una manera objetiva aclarará sus dudas y dejará de gastar energía en preocupaciones absurdas y sobre todo soltará los hechos del ayer. No se ate a esos lastres que le impiden crecer y ábrale paso a la posibilidad de vivir a plenitud.

Cuando ponga sus emociones en orden, la serenidad llegará. Tenga presente el proverbio chino, según el cual: “Todo lo que necesita para ser feliz ya lo tiene, precisamente de puertas para adentro”.

Si alcanza la paz interior, habrá calma en su corazón.

Vuelva sus ojos hacia las personas que ama, deposite en ellas toda su comprensión y su fe y llene sus manos con las actitudes y los regalos más generosos surgidos de la intimidad de su alma. Si me hace caso, estará muy cerca de la plenitud que anhela.

En lo que tiene que ver con su desarrollo personal y con su manera de enfocar los problemas, en vez de lamentarse por lo sucedido o renegar de la existencia, lo que debe hacer es enfrentar abiertamente las dificultades, ponerse por encima de los sucesos y de las adversidades, tomar conciencia de la realidad para actuar inteligentemente y, de paso, aprender las lecciones que cada situación quiere darle en estos momentos.

No puede eludir los problemas, pero sí puede sacar de ellos los mejores provechos.

Si asume una sana actitud, no tendrá que seguir pensando en cosas malas o en el pasado.

No se acelere en nada. Recuerde que en la vida todos tenemos que obrar siempre en concordancia con las circunstancias que nos corresponda vivir, a veces muy lentamente y a veces en forma acelerada, porque los ritmos de la vida suelen ser fluctuantes y cambiantes.

REFLEXIONES CORTAS

Paz interior: La serenidad llega cuando usted decide no permitirle a nadie controlar sus emociones.

Lealtad: No se trata de que alguien sea ‘bueno’ en su cara, sino de que sea leal todo el tiempo.

Plenitud: La vida no es tiempo, es esencia. No importa los años que viva sino los momentos que pueda gozar.

Reflexión: La adversidad tiene el don de despertar talentos que en la comodidad hubieran permanecido dormidos.

¡Adelante!

Si su vida se está poniendo difícil eso puede ser señal de que está subiendo de nivel.

Ser el número 1: Haga lo que haga, tiene que ser el mejor. Si barre las calles, que esas vías brillen gracias a usted.

Está prohibido: Me prohibí darme por vencido, lamentarme por cosas sin sentido, rogar por falsos abrazos, llorar por mi pasado y hablar en corazones desechables.

Para ser feliz: Hasta que no vacíe su alma de todo aquello que le atormenta, no podrá llenarla de todo aquello que le hará feliz.

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad