domingo 07 de febrero de 2021 - 12:00 AM

Un bonito brindis por la fe en Dios y la vida

La Palabra de Jesús no solo sana el alma sino que también es una hermosa herramienta de consuelo, de fortaleza y sobre todo de esperanza. Inspirado en lo que podríamos llamar el ‘Dictado de Dios’, la Página Espiritualidad cumple hoy 20 años llegando a sus hogares.

La felicidad es como una ‘esquiva mariposa’ que solemos perseguir de manera incansable y que irónicamente, en ciertas ocasiones, viene tranquila y se posa en nosotros cuando menos lo esperamos; así lo escribió alguien ‘de cuyo nombre no sabemos acordarnos’.

Así también nosotros hemos esperado pacientes que nuestra Página Espiritualidad se pose tímidamente sobre el alma de cada lector y constituya un poquito de alivio, un instante de felicidad, una luz en medio de la oscuridad y un renacer en las acciones de cambio que se emprenden en el ejercicio de crecer como personas.

La publicación de esta página se inició el 7 de febrero de 2001, justo hace 20 años, gracias a un visionario como Ernesto Galvis Blanco, quien a pesar de que partió al cielo a muy temprana edad, nos dejó esta bella herencia; es más, sabemos que él no deja de iluminarnos desde arriba con su luz y con la huella del buen ser humano que fue.

Ernesto quería que esta fuera una sencilla ventana abierta a la reflexión. Sin embargo, desde la timidez de los primeros intentos de nuestra redacción, jamás imaginamos la acogida que tendrían estos textos, su trascendencia y los enormes beneficios que dejan a sus seguidores, incluso a nosotros mismos.

Hoy no solo es una ventana para el alma, es un gigantesco portón abierto a miles de cartas que nos llegan a través de nuestros buzones virtuales, desde donde las personas nos cuentan sus preocupaciones y se sintonizan con los podcasts que se convierten en vitamínicos espirituales.

Era solo una columna, luego fue una página semanal y hoy, con el paso de los años, ha logrado convertirse en un lugar en donde el espíritu humano se reencuentra consigo mismo en medio de las tribulaciones de la cotidianidad.

Los mensajes, presentados en letras de molde y a través de Vanguardia.com, llegan a miles de ciudadanos que los replican y celebran con beneplácito esta bonita labor periodística.

Ha sido tal el resultado de esta página, que me ha conminado a asumir la noble tarea y la enorme responsabilidad que significa interpretar la espiritualidad de esos fieles seguidores de las palabras aquí expresadas, como una agenda que vale por su función de constructora de valores y educadora del alma.

Crecimos tanto que hoy estamos tres veces a la semana e incluso aparecemos en otros diarios nacionales como Q’hubo, El Universal y el Nuevo Día, por citar solo algunos de ellos.

¡Han sido 20 años en los cuales hemos tratado de no repetirnos! Y quizás lo hemos logrado con la valiosa ayuda de las inspiraciones de la misma ciudadanía cuando aprueba, con sus ‘likes’ en las redes, los lineamientos espirituales que expresamos desde la sinceridad de lo que pensamos. Es bueno darles las gracias por ello y por tanta aceptación.

¡Claro! No podemos olvidar a las plumas que nos han acompañado a lo largo de este tiempo, entre los que recordamos a Hortensia Galvis Ramírez; los padres Froilán Casas y Jorge Eliécer García; reconocidos motivadores como Papá Jaime, Gonzalo Gallo y Carlos Villalobos; así como el doctor Alfredo Besosa; y los desaparecidos Jaime Luis Gutiérrez Giraldo y Carmen Sofía Gómez de Fernández, quienes desde el cielo nos siguen bendiciendo.

Sin ninguna otra aspiración a la de seguir esta hermosa misión, ojalá por otros 20 años y hasta más, prometemos seguir llevando la voz de los espíritus y de las mentes que han logrado elevados estados de conciencia a los ciudadanos.

Hoy mi brindis es por esta página que tantas satisfacciones nos ha deparado, tanto a nosotros como a todos nuestros lectores y suscriptores.

Y si bien seremos nosotros los que junto a ustedes seguiremos escribiendo, jamás olvidaremos que será Dios el que nos dictará los enunciados. Amén.

REFLEXIONES CORTAS

* ¡Jamás se acostumbre a lo que no lo hace feliz! Siempre debe darse permiso para descansar, sanar sus heridas, conectarse con su espiritualidad, amar y, sobre todo, para cambiar cuando las cosas no vayan de acuerdo con su proyecto de vida.

* Resolver un problema con ira y con resentimiento es como ir con gasolina a apagar un incendio. ¡Sea sereno! Aproveche cada nueva situación para aprender, acumular experiencia, crecer, desarrollarse como profesional y ser mejor persona.

* Imprímale amor a todo lo que haga; póngale ese sello a su entorno, a su trabajo y en general a su vida. Aunque no sea tan fácil lo que deba asumir, tenga claro que si se esmera, si le pone ganas, si persevera y si no desfallece, Dios lo bendecirá.

* Si quiere recibir, tiene que dar; del cielo nada le caerá. Cada quien puede cosechar, siempre y cuando abone el terreno para esa bendición. Y si siembra la semilla con fe y la cuida, solo será cuestión de tiempo para recoger los frutos.

* Cada persona reacciona de forma distinta ante diferentes situaciones. No obstante, la actual pandemia nos ha puesto en duras jornadas estresantes que requieren, en todo momento, de una dosis de valentía, paciencia y tenacidad.

¡CUÉNTENOS SU CASO!

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo y a la misma vida cotidiana. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Hace dos meses culminé la tan aventurada etapa de mi bachillerato; y en lugar de estar feliz, las preocupaciones empezaron a agobiarme. No se trata solo de que el año pasado fue atípico y de que no tuve la asesoría vocacional necesaria para estar más o menos ubicada en lo que profesionalmente quisiera hacer, sino que tengo desazón. Estoy con la incertidumbre de mi futuro, ya que mi familia pasa por una crisis económica agotadora, que está acabando con todas las esperanzas que habíamos cultivado. Me da miedo no entrar a estudiar; y si lo hago, temo no estar del todo segura de si lo que elija estudiar será lo mejor. ¿Qué me aconseja? Muchas gracias”.

Respuesta: Tranquila, se podría decir que es relativamente ‘normal’ lo que siente, sobre todo por la actual situación de emergencia sanitaria y económica por la que atravesamos.

Pero, más allá de la pandemia, le cuento que está comprobado que el 70% de los estudiantes que deben dar el paso del colegio a la facultad afrontan situaciones como las que hoy usted padece.

Le confieso que yo también tuve miedo cuando me correspondió tomar esa decisión; tal vez con la diferencia de que eran otros tiempos y que en mi caso yo no elegí mi carrera profesional, sino que fue ella la que me eligió a mí.

Entiendo que su posible acceso a la universidad, de manera particular, coincidió con la crisis económica, sumada a las etapas llenas de cambios que suelen caracterizar a los jóvenes que se enfrentan a la indecisión sobre qué hacer con su vida.

Es preciso que busque vías de financiación que le permitan vencer la barrera económica. En eso, las propias universidades ofrecen oportunidades, que incluso contemplan grandes becas.

No está por demás tener presente cinco premisas antes de elegir carrera. Ellas son:

1. Reflexione sobre sus puntos fuertes y débiles.

2. Elija instituciones de educación superior y carreras aprobadas por el Ministerio de Educación Nacional.

3. Revise el tipo de programa que le ofrece la universidad.

4. Investigue cuál es la situación en el mercado laboral de sus ‘posibles colegas’.

5. Sí o sí debe averiguar planes de apoyo económico para costear sus estudios.

Espero que Dios le dé sabiduría y que pueda resolver las dudas que hoy la asaltan. Téngase fe, mire hacia el frente y emprenda el gran reto de ser profesional.

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Euclides Kilô Ardila

Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

@kiloardila

eardila@vanguardia.com

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