jueves 25 de julio de 2019 - 12:00 AM

Una lágrima, un desahogo

Llorar limpia el alma, equilibra las emociones, es terapéutico y en últimas es algo muy liberador para los seres humanos. Además, sana algunas heridas del corazón. Muchos le atribuyen al llanto un tono de debilidad, pero no hay tal. Hay mucha valentía en ello, sin contar que nos permite desahogarnos.

Me gusta esa persona que expresa lo que siente y que logra desahogarse con la mayor sinceridad posible.

Y sin la necesidad de ser un ‘llorón’, pues no me gusta escriturarme el rol de víctima, siempre he creído que el llanto alivia. Pienso que es la forma más natural de sacar aquellas tristezas y nostalgias que se suelen anidar en el alma.

No en vano dicen que cuando alguien siente ganas de llorar es porque tiene un pedazo de su vida resquebrajado. Una lágrima logra ser ese bálsamo que permite suavizar heridas.

La verdad es que si sentimos la necesidad de llorar es porque, de manera literal, Dios nos da una señal de que es necesario hacerle frente a algo. Tal vez eso es lo mejor del llanto, que nos permite encender las alarmas y enfocarnos en la solución de eso que nos arruga el alma.

Es decir, el llanto es algo terapéutico que puede convertirse en un acto liberador y, en ese orden de ideas, nos hace sentir mejor.

Y si no cree en ese efecto catártico, recuerde cómo se ha sentido después de una buena llorada. Mejor... ¿no?

Los sicólogos aseguran que el desahogo a través del llanto calma la angustia que se lleva por dentro y con él la intensidad de las emociones fuertes es más leve y fluida. Es entonces cuando su lágrima expresa el dolor que lleva por dentro.

Para mí el llanto es la voz sublime de la existencia. No se trata solo de esa agüita que se esparce sobre nuestro rostro a consecuencia de una acción física o de una emoción. ¡Es algo más! Es un refugio y es un encuentro con uno mismo para dejar salir toda la amargura que se lleva por dentro.

La lágrima que un ser humano siempre guarda dentro de sí muchas esperanzas: Hay lágrimas vivas que denotan una gran aflicción; hay otras que parecen gotas de vino que salen en un suspiro o en un momento de reflexión e incluso hay unas que nos hacen llorar de alegría.

Hay sentimientos, situaciones e incluso bellezas que solo se aprecian cuando alguien está llorando. Por ejemplo: un hombre sin tacha, sin miedo y digno jamás inspira tanto respeto como cuando se le ve llorar por algo que lo aflige.

Este texto no es una ‘oda a la tristeza’. ¡Por favor, no quiero que me malinterprete! Es solo una invitación a entender el verdadero significado de saber expresar nuestros sentimientos, sin temor a que alguien nos vea llorar.

No lo estoy invitando a que haga lo que siempre practica el cocodrilo, que gime oculto entre las altas hierbas de la orilla del lago en donde habita solo para atraer a las personas que pasan y hacer presa de ellos.

¡De eso no se trata!

No es un acto de insinceridad lo que le planteo. Eso déjeselos a los niños malcriados o a las mujeres y a los hombres manipuladores.

Llore cuando sienta que necesita hacerlo porque le puede aliviar cualquier pena y hará que se le desenrede ese nudo en la garganta. Y es mejor si tiene al lado a alguien con quien compartir su angustia.

Recuerde: Hay más genio en una lágrima, que en todas las bibliotecas del mundo. Las emociones que salen a flote son emociones superadas.

Nota aclaratoria: Si llegó a esta parte del texto me corresponde decirle que esta página no le apuesta a que usted se abandone a la pena en un ‘mar de lágrimas’, porque hasta las mismas aguas del océano tienen su nivel.

Dicho de otra forma: Llorar es un desahogo, pero la vida necesita entereza.

Si llorar viene acompañado de la falta de sueño, de la pérdida del apetito e incluso de un tema de depresión, es ahí cuando se requiere de una atención médica inmediata. Es decir, el llanto desproporcionado puede ser una señal de un problema grave.

EL CASO DE HOY

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo asfixian en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíeme su testimonio al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, yo mismo le responderé. Veamos el caso de hoy:

Testimonio

“Estoy a punto de cumplir 37 años y siento que no he hecho nada; al menos no algo trascendental. Eso me tiene angustiado porque sé que la vida es demasiado corta como para dejar que pasen una y otra vez los días sin lograr mayores cosas. Aunque económicamente estoy bien y en general no tengo mayores problemas, no sé qué me pasa. Es como si sintiera que he vivido ‘sin haber hecho lo suficiente’, como decía una canción de Mercedes Sosa. Lo que pretendo explicarle es que no me siento ni alineado con mi entorno ni le encuentro sentido a mi mundo. Necesito un rediseño. Lo he estado leyendo y a lo mejor usted podría darme uno de sus buenos consejos. Espero que tenga en cuenta mi caso. Se lo agradecería”.

Respuesta

Lo primero que le quiero decir, sin que le esté sugiriendo que se resigne, es que al 90% de la gente le ocurre lo mismo que a usted; incluso a cualquier edad. A mí suele pasarme eso con una relativa frecuencia; solo que no me deprimo por ello y trato de desahogarme. Aclarado ese punto, le quiero plantear que intentemos reflexionar juntos sobre eso que muchos percibimos y que, de manera particular, lo afecta hoy a sus 37 años.

Siempre he creído que desde que somos niños nos obligan a pensar qué es lo que tenemos qué hacer en la vida; incluso suelen mostrarnos la ruta a seguir sin siquiera preguntarnos si es lo que realmente nos interesa.

Así las cosas, nos dejamos guiar y nunca analizamos qué es lo que nos mantiene plenos.

En su caso, podría aconsejarle lo siguiente: Si vive cada momento y da lo mejor de usted no tendría por qué arrepentirse de nada.

Usted mismo lo dice en su carta: “La vida es muy corta”. Le traslado esta pregunta: ¿Qué saca con afanarse tanto? Apenas tiene 37 años. Ya quisiera yo tener esa edad. Ojo: Cada instante cuenta, cada experiencia le enseña y cada día es un nuevo capítulo por escribir.

Empiece a hacer cosas que no acostumbraba y vea partes de usted que seguramente desconoce.

¿Qué le planteo? Que tenga una visión más amplia de usted mismo y que se regale un tiempo a solas para aprender a escucharse de verdad.

Todas las personas tarde o temprano se encuentran cara a cara consigo mismas y están, de manera literal, obligadas a mirar hacia el frente con entusiasmo. ¡Creo que es su turno de reflexionar!

Ese es un requisito indispensable para usted, si de verdad quiere sentirse alineado con su entorno y si quiere lograrle sentido a su mundo.

Tal vez por estar en esa ‘zona de confort’ económica en la que dice estar o incluso por estar tan preocupado “por no haber hecho nada”, ha perdido su creatividad y su capacidad de soñar. Eso lo puede estar frenando a la hora de rediseñar la vida que desea.

Debe tener claro cómo quiere que sea su existencia, sin angustiarse ni mucho menos pensar que todo está perdido. ¡Ni más faltaba! Vida es lo que tiene por delante.

Sin lugar a dudas, hablar con usted mismo y definir acciones a seguir, siempre y cuando estén a tono con sus gustos, le permitirá encontrar la motivación necesaria para moverse cada día en esa dirección.

¡Ánimo, hay mucha tela por cortar!

REFLEXIONES CORTAS

¡Viva la alegría!

No sirve de nada ser pesimista; es mejor ser positivo. Esa actitud nos impulsa a ver la vida con más alegría.

¡Haga el cambio!

Tiene miedo de cambiar, pero eso no es malo. Es una transformación que lo hará mirar el horizonte.

Así es

El sol cabe en nuestras manos, si aprendemos a recibir su cálido brillo y si tomamos la vida con amor.

¡Como un diamante!

Mírese con respeto. Cuídese como si fuera la piedra más preciosa que haya esculpido la tierra misma.

El bumerán

Todo se devuelve: No busque revancha porque nadie que siembre el mal cosechará felicidad.

Vestido

Si siente que la vida no es bella, vístase de felicidad. Usted podrá irradiar belleza con solo una sonrisa.

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