jueves 14 de enero de 2021 - 12:00 AM

Usted mismo se ‘sabotea’ y así frena su crecimiento

Casi sin notarlo, usted se convierte en su propia ‘palanca de freno’, se queda anquilosado y permanece con los brazos cruzados anhelando que las oportunidades le ‘lluevan’. ¿Por qué le pasa eso?
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¿Por qué no se ‘planta’ en su corazón la semilla de la autoconfianza? Si no cree que será capaz, nadie lo hará por usted y, peor aún, no se dará ni un peso por sus proyectos.

De manera desafortunada, esa constante duda que lo embadurna es la responsable de muchas de sus ‘frenadas en seco’.

Le pregunto de nuevo: ¿Qué lo mantiene sentado, cruzado de brazos, y dejando pasar sus años mudadizos sin avanzar?

No crea que logrará algo con esa manía de postergar lo que tiene hacer. Si desaprovecha las oportunidades que Dios le ofrece, jamás crecerá.

¿Por qué tantas excusas para hacer lo que le corresponde? No justifique su pasividad y reconozca que ella es la peor estrategia.

¡Reaccione!

Los triunfadores no se sientan a esperar que las cosas sucedan; ellos mismos las diseñan todos los días a punta de ensayos, incluso a punta de errores y hasta de ‘totazos’.

No pretenda cosechar éxitos si hoy está sembrado en la pereza, la envidia, el aburrimiento, los chismes y, en general, en la flojera que caracteriza a muchos que no se atreven a dar ese primer paso hacia su futuro.

Ese temor crece en usted por varias razones: se ha acostumbrado a no abordar los problemas que se le presentan y vive nutriendo pensamientos negativos de usted mismo que, con el paso de tiempo, se apoderan de su quehacer diario.

No crea en la suerte, crea en su esfuerzo diario para crecer. Tampoco se sumerja con sus miedos en el mar del abandono.

Mejor mírese cara a cara para saber realmente qué es lo que quiere y qué necesita para lograrlo.

Es hora de mostrar la mejor versión de usted mismo.

Esto no es un regaño, es solo un simple llamado de atención para que entienda que debe ponerse manos a la obra. No importa lo que pase, usted vale demasiado como para quedarse anquilosado.

Reconozca que, en más de una ocasión, usted mismo es el que se pone el pie para tropezar. Destierre los temores y despercúdase de ese autosabotaje.

¡Desátese de una vez por todas!

Opte por tomar el timón de su vida, sea más propositivo y láncese al mundo de las posibilidades que se abren frente a usted cada vez que se levanta de su cama, justo al amanecer.

Recuerde que en este mundo usted, y solo usted, es el principal responsable de su destino. Y si se lo propone, cumplirá cualquier cosa sana que tenga en mente.

Para ello necesitará que su vida tenga el máximo bienestar, orden y tranquilidad posibles; lo que implica cuidar sus pensamientos.

También será necesario que se lleve bien con usted y logre sintonizarse más con la vida.

De igual forma es preciso abonar terreno a su esfera espiritual, más allá de que sea devoto o seguidor de determinada religión. La fe implica darle sentido a su mundo y de paso ella hace que se reconecte con sus iniciativas.

Empiece por pequeños cambios. Cualquier modificación positiva que realice desencadenará en perspectivas diferentes. Y lo mejor es que empezará a creer que una nueva realidad sí es posible.

Por último, lo invito a ser una persona visionaria y a que abra las puertas de su corazón para que esté dispuesto a recibir la Bendición de Dios; esa que premia a los que deciden dar lo mejor.

¡CUÉNTENOS SU CASO!

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo, sobre todo en estos tiempos. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo asaltan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Soy una persona reconocida, he estudiado mucho y he sido laureado en más de una oportunidad por las empresas que he liderado. Toda mi vida trabajé para llegar a la cima en donde me encuentro y se podría decir que tengo lo que cualquier hombre desearía poseer, al menos para no vivir preocupado por nada. Sin embargo, aquí entre nos, debo decirle que me siento vacío y no soy feliz, tanto que no me encuentro satisfecho con mi vida. Se me están acabando las ganas de vivir, la pasión y la emoción. En estos días me he reconciliado con la lectura y me encontré con su espacio en Vanguardia. Me gustaría que me diera algún consejo”.

Respuesta: De pronto usted creyó que teniendo cosas materiales sería feliz y no es así. Por eso hoy, a pesar de que lo tiene todo, se está dando cuenta de que el ‘ser dueño de cosas’ no es la única ecuación para vivir.

Usted puede poseer todos los títulos profesionales del mundo, vivir en el barrio más exclusivo de la ciudad y hasta ser condecorado por todas las instituciones oficiales y privadas por la tarea que desempeña; pero si para conseguirlo todo sacrifica su vida, es obvio que nada de eso será válido.

Si bien la felicidad es un estado o un sentimiento que se vincula con determinado momento y con una chispa especial, debería aprender a ser feliz buscándose a usted mismo y encontrándole un verdadero sentido a su quehacer diario.

¿Por qué escribe en su carta que su vida no tiene emoción? ¿Será acaso que erradamente piensa que ya no hay algo en qué ponerle su esfuerzo, su ímpetu y su pasión?

Está muy equivocado si cree que la adrenalina se apagó. Todo lo contrario, hoy mismo puede escudriñar en su mundo interior y descubrir las mil y una razones para vivir.

Mi consejo es claro: decida, de una vez por todas, vivir en el aquí y en el ahora; no mañana en un cementerio. La recomendación es fuerte, pero tiene mucho sentido. Enfrente su vida con alegría, con optimismo, con dignidad, con dedicación y sintiendo amor por las cosas que haga.

Déjeme aclararle que si bien lo material hoy no lo hace del todo feliz, no tiene por qué menospreciar lo que ha conseguido, porque bien duro que le ha costado llegar a la cima. Disfrute lo que tiene. Lo que sí le recomiendo es que cambie su forma de ver la vida y aprenda a saborearla, sin que por eso tenga que volverse un irresponsable. Recuerde que todo cambia en un abrir y cerrar de ojos: un día puede estar muy alto, pero al siguiente le toca pararse en el piso de abajo. ¡La vida es así! Hoy nos llega una tristeza, mañana nos contagia una alegría! Pídale a Dios sabiduría para seguir adelante y recuerde que la vida es hoy.

REFLEXIONES CORTAS

* ¡Ojo con lo que dice! Domine sus palabras y tenga presente el alcance que ellas tienen, entre otras cosas, para que no lastime a nadie. Recuerde que con una sola expresión puede hacer mucho daño.

* ¡Persevere! Nunca se rinda, a veces la última llave es la que abre la puerta. No pierda esa experiencia de conocer hasta dónde puede llegar a pesar de los obstáculos.

* Consejo: El celular ya remplazó su cámara, su calendario, su reloj, su linterna, su alarma, su libreta de anotaciones, sus mejores artículos y las escenas más espectaculares de sus películas; no permita que él también tome el lugar de su familia.

* Si este año tiene la oportunidad de darle la mano a alguien, hágalo con amor y dele gracias a Dios por ello. Si lo analiza bien, es bueno saber que está en el lugar del que tiene la posibilidad de ayudar y no en el puesto del que necesita ser asistido por los demás. Esa es una bendición.

* Si sus sueños dependen del dinero, realmente ellos son muy baratos.

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