sábado 05 de septiembre de 2020 - 12:00 AM

Usted tiene la llave para garantizar su tranquilidad

¡No se desanime! Pronto se repondrá de esta dura etapa por la que atraviesa. Mañana mismo se dará cuenta de que este tiempo vivido fue un gran aprendizaje.
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Algunos lectores me confiesan que están bastante confundidos con la situación actual. Y a decir verdad, considero que es relativamente ‘normal’ lo que experimentan, pues finalmente todo es un reflejo de lo que estamos viviendo.

Incluso esa percepción tiene una alta dosis de ansiedad, la cual nos está llevando a fuertes niveles de insatisfacción. Lo malo es que nos acostumbremos a vivir así y no hagamos algo por salir de ese estado.

¿Es su caso? ¿Será que se ha dejado distraer en medio de tanta negatividad que ronda en el ambiente?

De esta situación no se ha escapado nadie, ni yo mismo. Así estemos bien de salud, nos dejamos contaminar del pesimismo. Esa es una fea costumbre que incluso ‘reina’ desde mucho antes de la pandemia.

En su caso, yo le pregunto: ¿Por qué no valora lo que tiene? Antes que sufrir por lo que le hace falta, debe agradecerle a Dios por las bendiciones que ha recibido.

No puede seguir en ese estado de zozobra ni vivir resignado, pues tal desarraigo trae consigo un grave vacío emocional que puede ser más letal que el mismo virus.

Comprométase ya con su tranquilidad y con su bienestar: no se sienta víctima de las circunstancias; mejor elija ser el arquitecto de ellas.

No le tenga miedo al cambio y entienda que esta época que le corresponde vivir exige mucho de usted; y no puede ser inferior al reto.

La madurez empieza por casa y le corresponde poner los pies sobre la tierra para sobreponerse a la adversidad.

La clave está en no dejarse afectar por el entorno y mirar la vida de una manera amable.

Es hora de dejar ese viejo vicio de las lamentaciones y no insistir en autocompadecerse, pues actuar así no le aportará nada bueno a su existencia.

Usted tiene la capacidad para hacer muchas cosas buenas y bellas, así que simplemente anímese a ejecutarlas.

Por favor, no siga con los malos comentarios ni viva refunfuñando por la supuesta vida que le tocó afrontar.

Tampoco puede ser como la gran mayoría de las personas que van por la calle viendo a ver qué resulta para seguirle la corriente a la vida. Ahora tiene que asumir con serenidad y fuerza de voluntad las decisiones que definirán sus cursos de acción.

Dele campo a su sensibilidad para que pueda reír o llorar, según sea el sentimiento que se genere en cada circunstancia, y de esta manera disfrutar la vida y las emociones de las realidades circundantes.

Olvídese de todas sus frustraciones anteriores y no permita que estas provoquen demoras en los pasos que le corresponderá dar.

Si quiere que su mundo cambie, asuma una buena vibra. No deje que este tiempo se convierta en algo rutinario o aburrido; porque de ser así se apagará el entusiasmo y se obstruirán todas sus capacidades y potencialidades.

Recupere sus fuerzas, llénese de positivismo y asuma una renovada actitud ante los asuntos de su vida, acogiendo los problemas como experiencias valiosas para su crecimiento personal, tanto en lo intelectual como en lo espiritual.

Tiene que asumir cambios positivos y mirar hacia el frente con dignidad. ¡Dele gracias a Dios por ellos!

Prepárese con una sana mentalidad para empezar esa nueva vida que se iniciará pronto, porque esa transformación es una señal de que un nuevo ciclo de su proceso evolutivo se ha iniciado. ¡Aproveche las oportunidades que vendrán con él! Dios lo bendiga.

CORTAS REFLEXIONES

* Para mí, los abrazos son las muestras de afecto y amor más poderosas que existen. Aunque por estos días por la pandemia no nos podemos dar muchos, los abrazos son los más bonitos vestidos que podamos lucir y regalar. Todos ellos son de la misma talla, tienen en el aprecio a su ‘diseñador y, lo mejor, les sientan bien a todos.

* Las personas más admirables muchas veces son aquellas que no tienen nada, porque lo que nos ofrecen nos lo dan siempre de corazón. Ellas cambian el entorno y eso hace que terminemos queriéndolas. Nunca menosprecie a esos seres maravillosos, porque tienen mucha bondad, carisma y amor.

* Cada uno de nosotros debe servir para ‘algo’ o para ‘alguien’, nadie puede pasar por este mundo encerrado en su mundo ególatra. Y aunque ese ‘algo’ es la vida y ese ‘alguien’ en primera instancia es uno mismo, es preciso tener misericordia de los demás y estar dispuestos a tenderles una ‘manita’ cuando más lo necesiten. Cada quien, más allá de sus creencias o de sus iglesias, debe mirarse al espejo y reconocer qué tanto bien les hace a sus semejantes, sobre todo en estos momentos de pandemia. Si abre su corazón y ve el reflejo de su alma, entenderá hasta qué punto le sirve a la comunidad.

¡CUÉNTENOS SU CASO!

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo asfixian en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo electrónico: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “En estos tiempos tan complicados he estado desanimado, pues mis asuntos no han marchado como los había planeado. Mi vida se enredó y estoy frente a la indecisión de cambiar o al menos debo darles giros sustanciales a las cosas que venía haciendo. Con la pandemia todo tomó un rumbo distinto y temo que, al darle vuelta a mi vida, pueda caer en el fracaso o me estrelle. Soy un hombre creyente, pero mi fe tambalea. ¿Qué me recomienda?”.

Respuesta: Cuando la vida no marcha como uno quisiera es importante recurrir a las reservas de energía y a nuestra inteligencia emocional, para tratar de reestructurar el camino de la mejor manera posible.

La constante universal es el cambio y todos debemos estar dispuestos a él, no solo para aceptarlo sino también para promover y dirigir de la manera que más convenga nuestros propósitos.

Usted, yo y todos estamos tratando de adaptarnos a esta nueva realidad con la esperanza de que acabe pronto la pandemia. Y aunque es imposible predecir cuánto durará y qué consecuencias tendrá este tiempo de crisis, usted siempre debe mirar el horizonte con optimismo.

En estos días trate de reflexionar sobre lo que es mejor para su futuro cercano, crea en sus capacidades y no pierda la fe ni permita que tambalee su estado de ánimo, porque Dios no lo abandonará.

Comprendo que es una época incierta y que los giros de su vida se han estado dando tan rápido que lo tomaron por sorpresa. Sin embargo, vea lo bueno de todo: ¡usted se está transformando para bien!

Es decir, no se preocupe si ve que las cosas comienzan a tomar un rumbo diferente. ¡Déjese llevar porque las cosas fluyen!

Cuando menos se dé cuenta, verá que los acontecimientos evolucionaron y así estará más optimista. ¡Nada le será esquivo si persevera y si le imprime ganas a su vida!

No se anticipe a los acontecimientos ni quiera ganarle la carrera al tiempo; deje que las cosas sigan su curso normal. Lo que tanto espera llegará de una manera natural y en el momento preciso.

Cada persona debe ser el autor de su propia biografía y el labrador de su propio destino. Debe reencontrarse con su propia naturaleza para poder dirigir su avance en la vía del desarrollo evolutivo, afectivo y mental.

Desarrolle las fortalezas de su alma y recargue las reservas espirituales que le permitirán seguir creciendo cada día más.

Tome la decisión de enfrentar y erradicar de su vida aquellas cosas difíciles que ha vivido con esta pandemia. Mire hacia el frente con fe y póngase en las manos de Dios.

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