domingo 13 de noviembre de 2022 - 12:00 AM

Vea los traspiés desde una perspectiva propositiva

Uno de los más crasos errores que podemos cometer cuando se nos presenta un problema es el de dejar de creer en nosotros mismos.

Y lo menciono porque la salida a los momentos difíciles no está en escapar o en desanimarse, sino en enfrentarlos con la mayor dignidad posible.

La vida es muy corta como para quedarse enfocado en el padecimiento que le genera algún revés o un tropiezo.

Si bien el Creador no le promete un ‘caminar fácil’, sí le garantiza un final dichoso. Cuando Dios le ofrece su bendición, usted despierta cada día acompañado de grandes dosis de entereza.

La gloria que alcanzará tras un nuevo comienzo es más grande que cualquiera que se pueda imaginar. Aunque no lo crea, Dios le ha diseñado una misión y lo más acertado que puede hacer es no dejarse amilanar por las eventualidades.

Tómese de las manos del Señor sin temor y permita que Él haga su voluntad en su vida.

Claro está que eso no significa que se quede con los brazos cruzados esperando que todo le baje del cielo. ¡Todo lo contrario! Póngase manos a la obra sin perder la conexión espiritual con Él.

Ser una persona espiritual tiene que ver con el camino que decida tomar y con elegir senderos que lo ayuden a crecer como persona. Es tener la fe suficiente como para saber que lo que haga de una manera correcta y con perseverancia siempre le saldrá bien, aunque eso no descarta el hecho de que surjan inconvenientes.

Cuando se le presente un problema o algo le haga tropezar, recurra a esa fuerza que reside en su interior y acepte el reto de superar ese obstáculo. Sea lo suficientemente valiente como para tomar la decisión de no dejarse abatir.

De su proceder dependerá que la vida le sonría o le haga pasar malos ratos.

Para mí la clave siempre ha sido enfocarme en las cosas que puedo controlar y saber en cuáles debo esperar el tiempo prudencial para actuar.

Siempre hago una lista de aquello que me preocupa, después escribo las opciones a seguir y, cuando tomo las decisiones que creo convenientes, centro mi energía en los pasos que me corresponde dar.

No alimente su vida con pensamientos lúgubres. Nada saca con convertir su entorno en fatalidad ni con ver problemas ante el más inocente tropezón.

Le sugiero que aprenda a solucionar sus vicisitudes de un modo constructivo. Cambie sus quejas por acciones, convierta sus obstáculos en oportunidades y deje de pensar que el mundo está contra usted.

Tome las medidas del caso para mejorar sus condiciones de vida. Comprenda, de una vez por todas, que usted es el único dueño y responsable de su destino. No espere de manera pasiva a que le sucedan las cosas buenas, haga que ellas ocurran.

REFLEXIONES CORTAS

Vea los traspiés desde una perspectiva propositiva

* No se inquiete ni se angustie tanto si su entorno está oscuro: si lo analiza bien, usted se encuentra en ese sitio para iluminarlo. Recuerde que posee una luz dentro de su ser que, con la venia de Dios, le permite encontrar el camino por donde debe transitar.

* El hombre feliz es el que tiene mayor facilidad para adaptarse a lo inesperado, entre otras cosas, porque sabe que esa situación le hace tener otra mirada y le permite forjar su carácter y nutrir su alma. Además, ese hombre siempre confía en las decisiones del Altísimo.

* Si tiene los pies sobre la tierra y además puede alcanzar el cielo, si se tiene fe y lo que quiere lograr no daña a nadie, va por buen camino. ¡Téngase confianza! Sepa que ha tomado buenas decisiones porque en este proceso ha hecho las cosas de la mejor manera posible.

* Hay gente que es tan linda por dentro que dan ganas de abrazarla hasta el alma. Esté al lado de esas personas que vibran, que irradian optimismo, que transmiten entusiasmo, que lo abrazan con sus palabras y que le sonríen con gestos de amor y de cariño.

Vea los traspiés desde una perspectiva propositiva

EL CASO DE HOY

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página de Espiritualidad. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le atenderá su caso y le responderá. Veamos el caso de hoy:

Vea los traspiés desde una perspectiva propositiva

Testimonio: “Me encuentro atrapado en la ‘cárcel de los recuerdos’ por una experiencia pasada que no me permite mirar hacia el frente. Vivo entre ‘barrotes’ de pensamientos y emociones grises que reviven con cada recuerdo de ese episodio triste de mi ayer. Es algo personal y prefiero no darle detalles, pero le cuento que esto me atormenta. Me gustaría que me ofreciera un mensaje revitalizador. Le agradezco su atención a esta correspondencia, pues mucha gente me juzga por lo que siento”.

Respuesta: Es relativamente normal que experimente emociones y pensamientos perturbadores con los recuerdos desagradables de eso que le afectó. Nadie tiene derecho a juzgarle por un dolor que no está viviendo y, por supuesto, yo no lo haré.

No obstante, tenga en cuenta que las situaciones difíciles son parte de la vida y, aunque no lo crea, muchas veces ellas le pueden ayudar a crecer como persona e incluso le servirán para valorar más las cosas.

Es mi deber decirle, eso sí, que el problema es que tiene todo ese cúmulo de emociones en la cabeza y en su corazón y eso lo atormenta a tal punto que no logra pasar la página.

Se tiene que demostrar a usted mismo un enorme valor para superar esa historia personal que tanto lo atosiga y que lo tiene enclaustrado en esos recuerdos abrumadores.

Si se lo propone podrá abrazar nuevos ideales y visualizar un mejor mañana; Es decir, le corresponde pasar del sufrimiento al compromiso con su propia vida.

Tiene que salir triunfador en la lucha interna que lleva para entender que debe vivir a partir de ahora cerrando ese capítulo gris o, como suelo decir en mis escritos, poniéndole punto final. Atrás deben quedar los miedos y las tristezas. La vida es hoy. ¡Dios lo bendiga!

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Euclides Kilô Ardila

Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

@kiloardila

eardila@vanguardia.com

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