sábado 13 de julio de 2019 - 12:00 AM

Hay días radiantes, hay otros oscuros

Siempre se tienen días claros y otros grises. Sea como sea, el color que les demos a esos momentos solo dependerá de la actitud que asuma cada quien.

¿A veces se levanta con entusiasmo y con ganas de devorarse al mundo y al otro día su estado de ánimo está en el suelo?

¡Tranquilo! Usted es un ser humano común y corriente. Todos desplegamos un alto voltaje en un momento y al otro no tanto.

Sentirse así, más allá del concepto de la bipolaridad de algunos, es algo relativamente normal.

Siempre hay momentos inspiradores que nos reconcilian con la vida y otros que suelen dejarnos tristes. No siempre vamos a estar en la cumbre de la felicidad.

Eso sí, debemos ser responsables cada uno de nuestras palabras y conductas y, a decir verdad, no deberíamos ser marionetas de nuestras emociones.

Es decir, hay que desarrollar la suficiente voluntad para entender qué nos pasa y por qué nos sentimos de determinada forma.

Y al decir voluntad me refiero a la facultad de decidir y ordenar la propia conducta y tener determinación para no dejarnos llevar por esos días en los que estamos ‘bajos de nota’.

Usted me preguntará: ¿Cómo se superan los días grises?

Y antes de que le parezca absurda la respuesta que le daré, le recuerdo que la mente humana es tan compleja que nunca acabaremos de entenderla.

Si se siente mal bastaría con entender que es solo un estado de ánimo, no más.

¿Para qué se deprime? ¿Qué logra con sentirse agobiado?

Conozco personas exitosas, con relaciones sólidas, desempeñando grandes profesiones y sin problemas financieros. Aún así ellas pasan por días grises y otros claros.

¡Téngase fe! Es más, si tiene a Dios en su corazón ore. Las plegarias son revitalizantes.

Y si por alguna razón está alejado del concepto del Creador, reflexione sobre lo que le sana el alma. Finalmente usted sí es espiritual, más allá de los credos.

La verdad es que hay una cierta confusión entre lo que le ofrece la vida religiosa y la espiritual.

Como les he dicho a varios de mis lectores, tenemos que aprender a diferenciarlas siempre. La vida religiosa va más ciertos hábitos y modelos de comportamiento para tener un estilo de vida acorde a nuestras creencias; y la vida espiritual tiene que ver más el manejo de las emociones, las energías y el autoconocimiento.

Hay personas muy religiosas que tienen una pésima vida espiritual, y hay personas con una excelente vida espiritual que no son nada religiosas. Así que si analizamos cada caso, encontraremos que hay más un problema espiritual que religioso en el estado de ánimo.

En ese orden de ideas, lo primero que debe hacer es un recuento de su vida e identificar qué cosas le gustan y qué no de ella en este momento.

Cuando identifique las que no, analice en cada una qué tanto peso tienen en su vida. Es decir, ¿eso ‘malo’ es algo transcendental o es algo con lo que puede vivir sin mayor problema?

¿Eso ‘malo’ lo aflige demasiado o es algo que es circunstancial?

Sepa que cada cosa ‘buena’ o ‘mala’ depende de las prioridades de cada quien, así que no es regla universal para todos.

Sea como sea, la idea es no ahogarse en un vaso de agua.

Es realmente importante que analice el punto en el que está en su vida para saber si las cosas ‘buenas’ y ‘malas’ que le están pasando son gracias a que ha sido consecuente con lo que quiere o si simplemente está haciendo una especie de berrinche para victimizarnos sobre cosas que están en sus manos cambiar.

¿Por qué le hago esta reflexión? Porque a veces solemos estar tan cómodos que cualquier cosa que se salga de nuestra zona de confort nos martiriza, sabiendo que es una tontería quejarse por eso. Así como también podemos tener cosas gravísimas en nuestra vida que preferimos tapar y hacer que todo está bien. Ojo: Ambas son igual de peligrosas, así que hay que descubrir e identificar todo lo que sea basura en nuestra vida para sacarla.

Si pasa por estos momentos de algún tipo de confusión, piense que es un hombre afortunado y que muchos desearían estar en dónde está, por eso pregúntese... ¿Si tengo todo, qué es lo que me hace falta?

Usted sabe que la respuesta está en su interior. Si reflexiona sobre esto, se va a dar cuenta de que no se conoce tanto como creía. Eso se lo aseguro. Un abrazo y mucha luz.

EL CASO DE HOY

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. Pese a ello siempre tenemos la posibilidad de ser propositivos y afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo asfixian? Háblenos de ellos para reflexionar en esta sección. Envíeme su testimonio al correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, yo mismo le responderé cada una de sus preguntas. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Cada tarea que emprendo en el tema de los proyectos, me aterra porque no logro el control. Es como si no mereciera tener un poco más. No entiendo por qué tanta inseguridad y además la gente me critica por eso. ¿Usted podría darme una sana sugerencia para vencer mi temor? Mil gracias”.

Respuesta: Antes que nada le sugiero que lea la frase que aparece en esta fotografía superior: ‘La fe quita el temor’. Asuma ese compromiso con usted mismo.

Es responsabilidad suya cambiar ese patrón de inseguridad que repite sin darse cuenta del daño que se provoca.

Puedo notar que su inseguridad y también su ansiedad vienen de no creerse capaz de hacer lo que quiere, tal vez porque le han hecho pensar que no se merece esa oportunidad. Eso está dañando su autoestima y su capacidad de ser proactivo con sus proyectos.

Debe identificar cuáles son sus cualidades y defectos personales, y cuáles son sus fortalezas y debilidades vocacionales. Eso le ayudará a darse cuenta más a detalle de qué debe fortalecer o eliminar de su vida.

Cuando identifique lo positivo, enfóquese en trabajar aún más en ello para que se sienta con más seguridad en sus fortalezas; y en cuanto a lo ‘malo’ debe ir hasta la raíz para saber de dónde vienen esos defectos y cómo aprender a manejarlos.

Está en sus manos ser la persona que desea ser, pero debe realizar un trabajo constante y dedicado si quiere ver resultados.

Deje de depender de la aprobación de los demás, ya que es un error buscar afuera algo que debe estar en su interior.

Si no se aprueba a usted mismo primero, cómo pretende que los demás aprueben su forma de ser.

Además, la autenticidad nace de sentirse cómodo con usted mismo, no con lo que los demás opinen de su vida. Lo mismo sucede con la necesidad de tener el control.

A veces preferimos no hacer nada a que las cosas no salgan como queramos, y eso es un grave error porque nos estamos quitando la oportunidad de vivir y aprender muchas cosas.

Le recomiendo rodearse de personas que le alienten el ánimo a ser una mejor versión suya, y no de personas que quizá quieran hacer lo contrario.

Las respuestas están dentro de nosotros, pero estar con las personas adecuadas hace que hallar esas respuestas sean mucho más fáciles de encontrar.

¡Ánimo que la vida es muy corta y aún le falta mucho por hacer! Arriésguese y descubrirá cosas de usted que jamás habría imaginado. Y perdone que se lo repita, pero “la fe quita el temor”.

REFLEXIONES CORTAS

Estar con Dios

Procure que cada día, a pesar de los obstáculos que el entorno le imponga, mantenga siempre el brillo en su mirada, la firmeza de los pasos que dé, la delicadeza en los gestos y la valentía para seguir. Y sobre todo, siempre mantenga a Dios a su lado.

La felicidad

Usted no será feliz cuando tenga ‘esto’ o ‘aquello’. Lo que está afuera, los otros o las cosas materiales no hacen la felicidad. La verdadera plenitud está en esa simplicidad que encanta al corazón y que sigue el ejemplo de nuestro Creador.

¡Adelante!

La perseverancia es la firmeza y la constancia en la manera de ser o de obrar. Por eso, tiene que levantarse una vez más y volver a intentarlo. Persista que, tarde o temprano, todo saldrá bien. Si usted no lo permite nada lo puede derrumbar.

Disciplina, gran siembra

Ninguna disciplina resulta agradable a la hora de recibirla; al contrario, suele ser dolorosa. Pero después ella misma produce la gran cosecha de una vida recta. Sea disciplinado y verá cómo, a su debido tiempo, recogerá frutos buenos.

Disfrute el presente

En el momento que deja de pensar en lo que puede pasar, empieza a disfrutar de lo que está pasando. Hoy es un regalo, es todo lo que tiene aquí y ahora. Y la única respuesta apropiada a ese presente es gozarlo y agradecerlo.

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