jueves 06 de junio de 2019 - 12:00 AM

Hablar con uno mismo

Si se siente deprimido, triste o confundido, le conviene mantener una charla con usted mismo. Hacer eso le permitirá establecer metas y decirse verdades que al final le permitirán enfocarse mejor en la vida.
Escuchar este artículo

En la vida hay momentos para hablar y otros para callar. Y aunque no lo crea, también hay instantes en los que debemos escucharnos a nosotros mismos.

¿Usted oye lo que le dice su voz interior?

Se lo pregunto porque, al parecer, esa especie de ‘autodiálogo’ se volvió una tarea difícil para muchos.

La verdad, no le estoy hablando propiamente de la intuición o de la conciencia; tampoco pretendo que se ponga a hablar en voz alta para que lo tilden de loco.

El tema tiene que ver con una autoevaluación para conocer sus verdades e ir a la esencia de su existencia.

Si hace eso, sin siquiera sospecharlo se concentrará más en usted y evitará las distracciones del mundo exterior.

Eso también le ayudará a ser más decisivo y a controlar pensamientos o ese ‘revuelo emocional’ que suele asaltarlo.

También podrá conocer sus propias fortalezas y sus debilidades o complementarlas para mejorar.

Es preciso que se regale un momento para que se reconecte con su esencia y entienda, de una vez por todas, qué quiere hacer con su mundo.

Reconozco que no es nada grato mirarse para detectar sus debilidades; pero esa es la única manera como puede convertirse en un ser aterrizado en la realidad, y no en un espejismo que anda por el mundo vendiendo una imagen que no es y que nadie le cree.

¿Cómo hacer para hablar con usted mismo y entenderse?

No hay técnica ni una hora específica; su naturaleza y su autoanálisis serán los que diseñarán la estrategia precisa que le permitirá escucharse.

Lo que sí debe saber es que tiene que hacerlo cuando su corazón lo llame. Escuchar esa voz interior es poner primero su vida personal por encima del qué dirán o de las metas externas.

Para escucharse debe abandonar cualquier posición que implique terquedad de su parte y, sobre todo, recordar que en las cosas existen varias alternativas y que la salida que usted se plantee y propone no es necesariamente la única.

Debe saber que tiene fuerza interior suficiente para sacar adelante los proyectos que diseñe y para lograr las metas que se proponga, siempre y cuando no pierda el entusiasmo y entable una comunicación sincera con usted mismo.

Ahora bien, hablarse no implica lastimarse o regañarse por todos los errores. En este proceso será importante recordar que nadie es perfecto. Y si usted no les puede exigir perfección a los demás, mucho menos tiene que darse tan duro obligándose a hacer todo con la milimétrica que dicta la exactitud.

Suminístrese una buena dosis de comprensión y de perdón para usted mismo, así como para los demás.

Le corresponde fortificar la voluntad, sabiendo que no contará con el apoyo exterior y que solamente podrá valerse de sus propias herramientas y capacidades.

No le queda más remedio que hacer el mejor uso posible de su sentido común y de su irrefutable lógica para entender hacia dónde quiere ir o qué debe hacer para salir de ese letargo en el que anda inmerso.

Se lo digo porque, tal vez sin darse cuenta, a su vida están soplándole vientos de transformación y renovación que serán especialmente benéficos y dinámicos, siempre y cuando aprenda a escucharse.

EL CASO DE HOY

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo asfixian en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíeme su testimonio al correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, yo mismo le responderé. Veamos la carta de hoy:

Testimonio: “A pesar de que planeo mis cosas, no me salen como quiero. Eso me pasa con mucha frecuencia en el trabajo, en la casa y hasta en mi vida personal. No entiendo por qué me ocurre eso, si yo me esfuerzo cada día para que mis agendas y mis rutinas se cumplan al pie de la letra. Los cambios de libreto me llenan de frustración y de ansiedad. Quiero controlarlo todo y me exaspera saber que las cosas no están en mis manos, ni me salen como yo las sueño. ¿Qué debo hacer? Espero uno de sus consejos. Gracias”.

Respuesta: Creo que, sin darse cuenta, está fallando en el método o en la debida planeación de cada una de sus iniciativas.

Alguna vez leí una frase que me resultó muy útil y puse en práctica. Ella reza así: “Nadie planea fracasar, pero muchos de los que fracasan no tenían un plan adecuado”. Considero que debe revisar sus estrategias para no seguir en las mismas.

Por otro lado, permítame decirle que el querer controlarlo todo le consume demasiada energía.

Obvio que lo mejor es que todo le resulte bien, pero si algo no le sale como quiere no se estrese más de la cuenta.

Por lo que percibo, está cayendo en la obsesión de tener toda su vida ‘como un reloj’. No hay solo una manera correcta de hacer algo y no siempre es como usted lo diseña o lo sueña.

No se adelante a situaciones que aún no han llegado; tampoco se la pase planeando una y mil veces lo que va a hacer o cómo van a suceder las cosas.

Empiece por entender que no todo depende de usted. A veces surgen imprevistos y no es precisamente por su culpa.

Basta con confiar en sus acciones y en su intuición, entre otras cosas, para permitir que fluya lo que corresponda en el momento de Dios.

Separe lo que puede tener bajo control y lo que no. También debe mantener una prudente distancia con las decisiones de los demás, sobre todo en las de aquellos factores externos que no están en sus manos.

La vida es más fácil y agradable cuando uno mismo se deja sorprender con el ‘día a día’.

En lugar de forzar algo, deje que las cosas pasen como deban ocurrir. Es decir, cierta dosis de flexibilidad, sin que por ello tenga que quedarse con los brazos cruzados, le permitirá asimilar ciertas circunstancias. Si asume esa realidad, le garantizo que esa ansiedad y esa frustración que experimenta desaparecerán

REFLEXIONES SUELTAS

Sanos consejos

Juntarse con gente buena, comer sin culpa, bailar sin vergüenza, vivir sin miedo, reír hasta que duela el estómago, dormir a gusto y orar con fe. Esos son consejos que le permitirán vivir de una manera sana y sin ataduras.

¡Viva ya!

Jamás olvide que la vida en este mundo pasa rápido y que la muerte llega inesperadamente. Y cuando la puerta de esta vida se cierre, de nada valdrán las lamentaciones. Piense por un momento qué es lo principal en su existencia.

Mi decisión

Si bien es cierto que nadie puede elegir su destino, yo decido qué hacer. Sé que hay muchas circunstancias de la vida y muchos hombres con poder que pueden darme órdenes, pero yo soy el único responsable de mi proceder.

Las consecuencias

Cuando compadezca ante Dios no podrá decir que otros fueron responsables de sus actos, o que la virtud no era oportuna en aquel momento. Debe asumir las consecuencias de cada uno de sus actos. ¡Nadie lo obliga a nada!

Agradecimiento

Aproveche este día para perdonar a los demás y para perdonarse a usted mismo, para amar, para sonreír, para ser feliz, para hacer eso que tanto le gusta y, sobre todo, para darle gracias a Dios por estar a su lado cada día.

Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí.
Publicado por

Etiquetas

Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad