domingo 18 de octubre de 2009 - 10:00 AM

Broca y roya siguen pataleando en Santander

Hace un buen tiempo, un investigador dijo que el cambio climático sería el colchón propulsor de muchas plagas y enfermedades.

Para la muestra tres detalles de los miles que se tienen como consecuencia de las inesperadas lluvias e inclementes veranos.

Las garrapatas están dejando los climas calientes en busca de regiones más frescas; es decir, van para la Sabana de Bogotá donde nunca habían habitado.

Los murciélagos hematófagos de las cuencas del Magdalena Medio están buscando las partes altas, de ahí sus mordeduras en las ciudades con la consabida trasmisión de rabia.

El matarratón ya no florece en verano y las abejas se están quedando sin alimento.

Pues el café de Santander, el más apetecido del mundo, no se ha escapado de los efectos nefastos del cambio climático.

Esa variabilidad ha llevado a que los porcentajes de incidencia de broca en Santander, que estaban en 2%, se treparán a 4%; es decir, tuvieron un incrementó de 100%; sin embargo, aún no se llega a los estados de alerta amarilla que comienza con presencia de esa plaga en un 5% en los lotes de cosecha.


Hay susceptibles

Y la roya, que siempre la tuvimos y se ha manejado, afectó 2.000 hectáreas de la seccional cafetera de Barbosa, donde aún persiste la variedad caturra, muy susceptible a los ataques de ese hongo.

¿Pero cómo estamos?

De acuerdo con Luis José Camargo Díaz, líder departamental de extensión rural del Comité de Cafeteros de Santander, si bien es cierto que en el Santander cafetero se tiene un rebrote tanto de la plaga como de la enfermedad, consideradas el 'Talón de Aquiles' de la caficultura en el mundo, no quiere decir que el problema 'se haya salido de madre'.

'En Santander, al igual que Colombia y los cafetales del mundo, han tenido que convivir y manejar las incidencias de roya. ¿Qué pasó en Santander? Debido a las fuertes e inusuales lluvias de principio de 2009 se presentó un foco fuera de los parámetros normales en la seccional de Barbosa, donde se afectaron de manera considerable 2.000 hectáreas', agregó.

A lo anterior hay que sumarle que esas hectáreas están sembradas con la variedad caturra y los labriegos no la han querido sustituir por la variedad castilla, que es resistente a los ataques de las esporas de ese hongo.

Agua a cántaros

De acuerdo a las proyecciones del Comité de Cafeteros de Santander, en esa zona la producción se vería afectada en un 20%, pues la roya lleva a que el cafetal se desfolie (quedar sin hojas), lo que impide que la planta efectúen su proceso de fotosíntesis (alimentación).

'El mejor aliado de un hongo es la humedad, máxime cuando ésta se presenta en temporadas no esperadas, pues hay un desencadenamiento de la enfermedad', agregó Camargo Díaz.

'Los reportes pluviométricos dan cuenta de que se esperaban 2.000 milímetros de agua en esa temporada, pero se registraron 4.000 mil milímetros, es decir, se dobló la presencia de lluvias en esas zonas a principios de este año', sostuvo el directivo.

Hubo agua a cántaros.


Verano y broca

En café los excesos de agua son un atractivo para los hongos y un intenso verano, la panacea para una plaga: la broca.

Según los reportes del Comité Departamental de Cafeteros, Santander en incidencia de broca siempre ha tenido uno de los niveles de infestación más bajos del país.

Sin embargo, producto de esta temporada 'veranosa' que se tuvo hace unos días, la broca encontró el ambiente propicio para incrementar su presencia.

De estar en 2% de incidencia, se llegó a 4%, nivel alto pero que aún no entra al umbral preocupante.

'La cosecha se ha retrasado; pero en el momento que comience la recolección ahí se inicia su control, pues viene la recolección de granos maduros, sobremaduros y aquellos que estén en el suelo. Esa tarea se repite a todo momento y aunque parezca paradójico, la temporada invernal ayuda a controlar la broca', agregó el directivo cafetero.

Una broca en temporada seca produce seis más; mientras que en invierno solo llega a una.

Esos granos brocados (llenos de cuevas) se pueden moler, pero se pagan a menor precio, pues se castiga su calidad.


Los surcos

De acuerdo con las estadísticas del Comité Departamental de Cafeteros, en Santander se tienen 42.337 hectáreas de café, de las cuales 4.649 están plantadas con la variedad típica tradicional.

Se tienen 9.113 hectáreas envejecidas, es decir, son mayores de 12 años; y 28.566 hectáreas tecnificadas, lo que significan que son de producción alta y de buena calidad, pues son jóvenes.

De acuerdo con el Comité Departamental, los mayores problemas se presentan en las áreas envejecidas, pues son cafetales propensos a todo tipo de enfermedad y de baja productividad.

Por lo anterior, el Comité recomienda a los cafeteros tomar el crédito para renovación, el cual es muy económico, pues para 5 mil plantas por hectáreas prestan $6 millones, los cuales tienen un incentivo del Estado del 40%, no se pagan intereses y anualmente cancela $720.000 pero a partir del tercer año.

En plena producción, la cuota se paga con solo una carga, de las 15 que le producirá esa área renovada.

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