domingo 25 de octubre de 2009 - 10:00 AM

Cacaos finos, granos que valen oro en mercado externo

En el mundo, los cacaos finos de sabor y aroma son los que realmente valen dinero.

Ese valor especial se debe a que son únicos en el mundo y empleados en fórmulas de chocolatería fina.

De acuerdo con Gustavo Arteta, director del Instituto Italo Latino Americano, IILA, hay casos, como ocurre con cacaos de Venezuela, que obtienen primas adicionales que van desde el 15% hasta el 50% de su valor en Bolsa.

Lo anterior significa que si el kilo de cacao se tasa US$3.450 con una TRM de $1.900, la tonelada vale $6.550.000 y si se le aplica una prima media de 30%, se tendrá un adicional de casi $2 millones. Eso sí es negocio.

Según Fabio Aranzazu Hernández, jefe de investigaciones de la Federación Nacional de Cacaoteros, Fedecacao, el país tiene una fuente inagotable de recursos genéticos que envidiaría más de un país productor de cacao.

Hace dos años se lanzó el programa nacional denominado Cacao Colombia 1, en asocio con la Corporación Colombiana para la Investigación Agropecuaria, Corpoica.

Esa incursión se centró en la Sierra Nevada de Santa Marta y la Serranía del Perijá, de donde se tomaron 120 cacaos regionales y criollos (cacao blanco).

Según Nelson Báez Alonso, técnico del grupo de investigaciones de la Federación Nacional de Cacaoteros, Fedecacao, en San Vicente de Chucurí de un grupo inicial de 54 variedades ya van por la fase tres.

Es decir que en las evaluaciones de campo han pasado las pruebas en cuanto a calidad, sabor, aroma, precocidad y tolerancia a enfermedades.

'En el país hay más de mil cacaos regionales de alta calidad. Las muestras que se bajaron de la Sierra Nevada se han llevado a parcelas donde se plantan seis clones bajo condiciones muy similares a las naturales, para luego entrar a la propagación a través de la injertación, es decir, de manera vegetativa (estaca o acodo)', agregó el investigador.

La gran virtud de esos granos, a juicio de Báez Alonso, es que poseen un gran aroma y sabor por tener toda su sangre criolla.

'Los criollos que son cacaos de pepa blanca son los excelsos ya que no son astringentes y sí de mucha  suavidad. Son muy apreciados y en Colombia tenemos muchos por investigar', agregó.

Otra de las grandes ventajas es que hay variedades que poseen una gran cantidad de grasa, la cual es igualmente fina, ideal para la industria de la cosmetología, un renglón que el cacao hasta ahora quiere explorar.

Igualmente, de las 54 variedades que han analizado se tienen que 4 son autocompatibles, es decir, que se polinizan entre ellas y no hay que recurrir a la siembra de otra variedad cercana para cumplir con ese proceso de fecundación.

'El futuro del cacao en Colombia está en esos clones. Los compradores internacionales tienen sus catadores por todos los rincones cacaoteros y llegaremos a que solo adquirirán el clon que necesiten para la elaboración de sus productos', agregó Aranzazu Hernández.

El futuro del cacao está en las manos de los clientes.


Unos refinados

De acuerdo con Nelson Báez Alonso, del grupo de investigación de Fedecacao, hay materiales  que ya han mostrado sus potencialidades.

Por ejemplo, el Yacopí, posee almendras que tienen un peso de 26 gramos cada una, cuando el techo se tiene en 28 gramos.

Los campesinos la llaman popularmente la 'pepigruesa', lo que permite con 6 mazorcas obtener un kilo de cacao, cuando con otras variedades se requieren 9.

También se tienen la FSV41, la cual es autocompatible, precoz y tolerante a la monilia, enfermedad que se lleva el 50% de la producción cacaotera de Santander.

Su árbol es bien erecto, lo que facilita la recolección de frutos y de acuerdo a las proyecciones, se pueden llegar a obtener 2.500 kilos por hectárea, es decir, 400% más que la media nacional.

'Su mazorca es más pepa que cacota (cáscara), la cual solo tiene un grosor de 0,7 centímetros, mientras existen otras que perfectamente pueden llegar a estar entre 1.1 o 1.4 centímetros', agregó el investigador.

Igualmente, en el grupo de las elites está la FSV25, variedad que se destaca por su alta productividad de mazorcas por árbol, las cuales pueden llegar a 80 y de ellas obtener 13 kilos de granos, cuando en otras solo se llega a 6 o 7 kilos.

La Flez se caracteriza por ser una variedad de almendra grande que puede pesar 16 gramos cada una.

Y la FSV 155 es de grano blanco, una criolla de grasa fina, sabor y olor incomparables. Esa es de las nobles. Además, todas ellas producen granos de alto valor en el mercado externo, pero para lograrlos hay que esperarles un poco más del doble de tiempo que las variedades introducidas.

Esa ha sido la talanquera para su propagación.

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