domingo 26 de julio de 2009 - 10:00 AM

Diarios de una gripe

Vanguardia Liberal habló con tres mujeres en Bucaramanga que vivieron la incertidumbre de no saber si tenían el virus A(H1N1). Todas fueron consideradas sospechosas.

El virus de la influenza A(H1N1) ha provocado la muerte de más de 700 personas en todo el mundo desde que apareció en abril y expertos en gripe dicen que al menos un millón de personas están infectadas sólo en Estados Unidos. Hasta hace dos semanas, la cifra de muertes que manejaba la OMS fue de 429, de las cuales nueve se han producido en Colombia. A esto se suma que la agencia de la ONU, que el 11 de junio declaró la presencia de una pandemia de influenza H1N1, dijo hace poco que era la pandemia más dinámica de la historia y que no tenía sentido contar cada caso.

Detrás de estas cifras están las historias de hombres, mujeres y niños, que en el caso de Santander sobrepasan los 160, de los cuales 8 han padecido el virus. Vanguardia Liberal habló con tres mujeres que fueron consideradas sospechosas por sus viajes al exterior o por tener contacto con otros extranjeros y que padecieron su cuota de angustia, antes de que descartaran el virus que tiene en alerta al mundo entero.

Desde México

Tiene 40 años. No es bumanguesa pero vive hace cinco años en la ciudad. Ella recuerda el día exacto en que se enteró  de la existencia del virus. Fue el 25 de abril. Lo recuerda porque en esos días la visitó un italiano en su casa y comentaron los informes de última hora que inundaban los noticieros de televisión.

Tres días después, esta mujer con dos hijos de 7 y 8 años, visitó a un amigo que acababa de llegar proveniente de México. 'Estaba muy agripado. ¡Qué mala fortuna!', dice.

Este hombre había estado hospitalizado días antes por una neumonía en un hospital del D.F., pero tenía urgencia de viajar a Colombia porque uno de sus hermanos estaba muy enfermo y evadió todos los cercos sanitarios.
'Me pareció muy irresponsable de su parte', dice esta mujer que muy pronto tuvo que vivir ochos largos e intensos días de agonía.

En Bucaramanga, su amigo siguió enfermo, después se recuperó y a los cinco días fue a ella a quien le empezó la gripa. 'Al quedar enferma yo le pregunté por el virus del A(H1N1), pero él no tenía documentos clínicos de su enfermedad. Me preocupé mucho pero como no me dio fiebre, no me tomaron la muestra', dice.

Sin embargo, la situación se complicó cuando una familiar de este hombre llegado de México, que vive en Bogotá y que lo recibió en el aeropuerto, fue hospitalizada por una fuerte gripa.

'Ella se convirtió en mi esperanza para saber si la sospecha de influenza era Positiva, porque a ella sí le tomaron muestra', explica esta mujer que presentó todos los síntomas menos fiebre. Tuvo tos fuerte, dolor de garganta, secreción nasal, dolor de cabeza y malestar general. Fue inmediatamente al médico, la incapacitaron y le recomendaron aislarse en su casa.

Debía estar pendiente del resultado de laboratorio del contacto hospitalizado en Bogotá, para confirmar o descartar si tenía el virus y ahí empezó la espera.

'Fueron ocho días eternos en espera del resultado. De todas maneras me ordenaron el Tamiflu (del grupo Roche) porque la persona que me contagió era altamente sospechosa por su antecedente de hospitalización y procedencia'.

Le angustiaba contagiar a sus dos hijos; por eso cumplió al pie de la letra las medidas de protección. Una amiga le consiguió tapabocas N.95, que tienen un filtro que no permite la salida de las partículas de saliva y además se adaptan a la anatomía de la nariz.

Finalmente el resultado de la muestra salió negativo, pero eso no impidió que se sintiera una víctima más de esta pandemia. 
 
Esta mujer afirma que es conciente de que el virus A(H1N1) es de mucho cuidado, 'porque las consecuencias pueden llegar a ser fatales y como científicamente no se sabe sobre el comportamiento del virus por ser un subtipo nuevo, lo mejor es evitar contagios y tomar todas las medidas de prevención posibles'.

Ella continuó con tos durante algunos días más. En ese tiempo, atendió sus asuntos laborales por teléfono e Internet, y nadie que tuvo contacto con ella, sufrió de gripe.

Por culpa de la fiebre

El 22 de mayo, otra mujer bumanguesa de 34 años viajó con su esposo y su hija de cinco años  a varios estados de Estados Unidos, donde permanecieron 23 días.

Ella asegura que durante este tiempo no tuvieron contacto con ninguna persona que presentara síntomas aparentes de gripa, a pesar de que se transportaron en metro la mayor parte del tiempo.

'Allá había cero medidas. Ni siquiera usaban tapabocas. Nada ocurrió en el aeropuerto de Nueva York ni en el de Miami. En cambio, en Bogotá y Bucaramanga sí tenían algunas medidas como los tapabocas', dice.

Pero le dio fiebre una semana después de haber regresado. Ella, previendo el contagio, tuvo muy en cuenta todas las medidas preventivas. Tenía como antecedente una rinitis alérgica y por eso no se preocupó. Luego se sumó la tos y fue al médico inmediatamente.

Antes, días después del regreso, ella, su esposo y su hija asistieron a un control preventivo. 'Lo hicimos por descartar porque ninguno estaba enfermo'.
Y nada pasó. Les sugirieron tomar vitamina C, algo que venían haciendo meses antes del viaje, por recomendación de un amigo médico.

Cuando aparecieron la fiebre, el dolor de cabeza y la secreción nasal, tuvo que llenar una ficha en la clínica donde quedó consignado que era consideraba sospechosa del virus A(H1N1) por haber salido del país.

A ella sí le hicieron una prueba, que se demoró dos horas en arrojar los resultados y que luego fue mandada al Instituto Nacional de Salud en Bogotá. 'Querían reconfirmar'.

Salió negativa. Ella se sumó a la lista de sospechosos que rápidamente fueron descartados en Santander. Sin embargo, fue incapacitada y tomó medicamentos durante siete días más. También utilizó el tapabocas, casi permanentemente.

Ahora que lo piensa, cree que sus síntomas se debieron al cambio de temperatura entre los dos países.

Por un matrimonio

Esta mujer viajó el 21 de junio al matrimonio de una amiga en Estados Unidos. Lo hizo con conexión Houston-Washington y permaneció sólo una semana.

A diferencia de las otras dos mujeres, a ella, estando en Washington, le comenzó una rasquiña en la garganta. Es alérgica y le pareció natural. Cuando viajó a Houston, ya de regreso, en un viaje que dura 4 horas, se sintió con malestar general y le empezó la congestión nasal.

Decidió tomarse un analgésico e informó a los funcionarios de su aerolínea que estaba enferma, que tenía gripa. Incluso solicitó un tapabocas pero para su sorpresa, ellos no tenían, ni tampoco sabían dónde podía conseguirlo.

Estaba sola y permaneció en el aeropuerto varias horas mientras su siguiente vuelo salía hacia Bogotá. Pero empeoró y durante más de la mitad del viaje la pasó realmente mal. Estornudaba y estornudaba, por eso, apenas llegó a Bogotá informó a las autoridades de sanidad que venía enferma.

Tenía 38 grados de temperatura a pesar de haberse tomado, tan solo una hora antes, un gramo de acetaminofen. Fue ahí cuando finalmente recibió un tapabocas y así viajó a Bucaramanga.

Esta mujer de 29 años es médico y conoce perfectamente los síntomas del A(H1N1), por eso se aisló inmediatamente y sólo salió de su casa, los siete días siguientes, para tomarse la muestra. Estaba angustiada. 'La prueba es de la garganta y es bastante molesta', dice.

Aún dentro de su casa permaneció aislada y no permitió la cercanía de sus sobrinas y su abuela.
La prueba se la hicieron a finales de junio y ocho días después recibió una llamada de la Secretaría de Salud Departamental, donde le informaron que el resultado de su muestra había salido negativo.
'La cosa fue un poco aburrida, porque al cuarto día me sentí mejor. Sólo continué con la tos', dice.

Ella no niega que durante los días de espera estuvo pendiente del número de casos que iban confirmando por los medios de comunicación. 'Me aterraba que a la gente que entrevistaban, sobretodo familiares de los muertos, decían que se habían enterado por la televisión y no por otros medios. No quería escuchar que había otro caso en Santander y que era el mío', cuenta.

Cuando esta mujer resultó sospechosa del virus A(H1N1), ya habían confirmado los primeros dos casos en el departamento y durante esa semana se confirmaron otros dos.

Su angustia duró 15 días.

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