lunes 10 de noviembre de 2008 - 10:14 PM

El Festival de cine del Amazonas, entre el ecologismo y la paradoja

Conjugar el mensaje de compromiso con la ecología y un despliegue de lujo como el que acompaña al Festival del Amazonas abre muchos interrogantes sobre la coherencia del certamen, algo sobre lo que Lionel Chouchan, cofundador del mismo, afirmó: "No pretendo arreglar el problema, sólo difundir un mensaje".

En su quinta edición, este festival ha decidido ampliar su nombre con un subtítulo que reza "Aventura, naturaleza y medioambiente" pero, en un encuentro con los medios en Manaos (noroeste de Brasil), Chouchan recibió más críticas que alabanzas por parte de los periodistas.

Mientras en el documental "Recipes for disaster" se describía el efecto contaminante del tráfico aéreo, el festival colabora con las aerolíneas TAM para trasladar a sus invitados hasta Manaos, donde hay una flota de coches que llevan desde el Teatro Amazonas hasta el hotel donde están alojados, un resort de cinco estrellas en el que el aire acondicionado reduce la temperatura hasta los veinte grados centígrados.

Chouchan, publicista y escritor francés que fundó en 2004 el certamen junto con el gobierno del Estado de Amazonas y con el patrocinio de Coca Cola, entiende todo esto como daños colaterales que intenta paliar: "El año pasado plantamos 12.000 árboles para compensar este impacto ambiental del que somos conscientes".

"Creemos, además, en el poder de la imagen, del cine para transmitir las ideas, como demostró la concienciación que ha suscitado el documental de Al Gore 'An Inconvenient Truth' (2006)", argumentó.

La cinta consiguió, gracias a su impacto visual, un cambio en la actitud de sus espectadores, señaló.

Chouchan también recordó el caso de "Indigénes" (2006), de Rachid Bouchareb, que provocó con su impacto popular que el Estado francés descongelara las pensiones de los 80.000 veteranos y supervivientes de la Segunda Guerra Mundial de nacionalidad no francesa pero que lucharon por este país.

"Ya no podemos creer en los políticos, en los científicos ni en los medios de comunicación. Nos queda el cine. Nuestro planeta está viviendo una aventura trágica y causa un mayor impacto ver en persona una de sus zonas más vulnerables que entenderlo a través de una película en París, Tokio o Londres", prosiguió.

Y ello justifica, según él, una postura menos purista. "Mi hijo tiene un pequeño pájaro tropical de colores en casa sí, pero eso no me desacredita para tratar de involucrarme en una misión ecologista", reconoció.

Couchan confía, así, en que atrayendo al público a uno de los paraísos naturales más apabullantes de la Tierra, se incita a intentar salvarlo y, también, se conciencia a los habitantes de la ciudad que acoge el festival.

Pero, además, espera "conseguir que directores elijan esta zona como set de rodaje y atraer un turismo que ayude a los ciudadanos de Manaos a conseguir una mejor situación económica", resumió.

Por último, valoró el éxito del festival: "Cada año hemos conseguido a más gente, a películas mejores y de más países y a personalidades importantes del mundo del cine", intentando que estén relacionadas con esta lucha, como fueron anteriormente Norman Jewison y Roland Joffe.

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