martes 02 de octubre de 2012 - 5:59 PM

Kevin Johansen gestor de la música degenerada

Con una sonrisa plena lo confiesa Kevin Johansen, “soy un degenerado de la música”, lo cual podría sorprender a todo aquel que no ha escuchado su propuesta artística, pero al recorrer algunos de sus álbumes, en especial su nuevo trabajo “Bi”, solo queda estar de acuerdo con su afirmación.
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Sí es un degenerado, partiendo de la idea que Johansen no tiene un género musical definido. Es más, se nutre de cuanto género es de su gusto, y él, siendo hijo de un gringo y una argentina, habiendo nacido en Alaska, vivido en Nueva York y reencontrándose hace doce años con la música del Cono sur , son muchas las influencias que ha recibido, por lo que se auto define como un músico “degenerado”.

El año pasado por primera vez se presentó en Colombia, y ahora vuelve a los escenarios nacionales con su banda The Nada y el dibujante Liniers, quien al lado de Kevin va realizando dibujos inspirados en el momento y las canciones que van interpretando.

La cita será el 12 de octubre en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán de Bogotá, donde interpretará las canciones más reconocidas de sus años de música, junto a “Bi”, un álbum doble, empezando por un disco lleno de folclor de ambos lados del Río de la Plata, incluso con aires del Brasil; junto a otro disco donde juega más con el rock y pop. Siempre con todas las licencias que suele tomarse para mezclar ritmos o atmósferas musicales como pocos logran hacerlo.

La primera parte de “Bi” es titulada “Jogo (Subtropicalia)” y producida por Javier Tenenbaum y Osqui Amante, con quienes Kevin Johansen ha venido trabajando casi desde el inicio de su carrera música.

El segundo capítulo de este disco “Fogo (Pop Heart)”, fue realizado en coproducción de Tweety González, el famoso productor argentino quien siempre estuvo trabajando con “Soda Stereo”.

Es una descarga de temas inéditos de Johansen, quien llevaba cinco años sin realizar un álbum en estudio, junto a dos versiones de temas de otros artistas, como “Everybody knows” de Leonard Cohen y Modern Love de David Bowie.

Además, los invitados especiales no podían faltar, como Lila Downs, Rubén Rada, Daniela Mercury, Natalia Lafourcade, Paulinho Moska, Lisandro Aristimuño, Fernando Cabrera y Orquesta El Arranque, entre otros.

Con todo esto, Kevin Johansen empezó en septiembre una gira de conciertos por Argentina, que este mes se extenderá a diferentes partes de América Latina, con una estación en Colombia en pocos días.

Mucha música nueva

-¿Cómo nació la idea del álbum “Bi” con sus dos capítulos?

Después del disco “Logo” que fue un álbum en estudio de hace cinco años, luego vivo el disco en vivo que nos abrió las puertas de buena parte de América Latina. En todo ese tiempo tenía muchas ideas acumuladas, con ganas de hacer varios proyectos, entre ellos un disco más folclórico y uno que fuera por los lados del pop, el rock e incluso que fuera más pachanguero.

Con todo este tiempo que había pasado y con muchos temas dando vueltas, entonces empecé armando un el disco más folclórico en el 2009, pero surgió el proyecto del disco en vivo y todo el trabajo en estudio lo dejamos reposar.

En medio de la gira del álbum en vivo me encontré en Ciudad de México con Tweety González y charlando empezamos a ver la posibilidad de hacer juntos el disco más roquero, por lo que en el 2011 sólo fue terminar las últimas puntadas del folclórico y hacer el otro álbum. Así se creó “Bi”.

-Bueno, no hay mucho por preguntar por el título…

Me encantan los títulos y “Bi” lo tiene todo, que es cortito pero provocador. Por un lado por ese juego de géneros, pero también porque se ajusta a mi historia, mi esencia, además soy del signo géminis, hijo de un yankee y una argentina.

Lo curioso es que por esos días mi hermana encontró los retratos de mis padres de jóvenes y sentí que había aparecido por algo, por los que los incluí en el diseño del álbum.

-Un trabajo de largo aliento…

Sí, pero también de mucho pensamiento y meditación. Lo interesante del disco doble es que el primero, el folclórico que es como la madre, en un juego musical entre Argentina y Uruguay, con algo de Brasil, que requirió más de ese tiempo, de los espacios de silencio para su maduración. Mientras que el otro, que podría ser el padre, fue más rápido en su hacer, aunque en él hay temas con más de 20 años.

-¿Cómo fue el trabajo con Tweety González?

Con él me dio la sensación de haber trabajado con alguien que tiene la estética bien marcada, y cariñosamente le decíamos que era un “talibán del pop-rock latinoamericano”. Tiene ideas muy preconcebidas de lo que quiere en la música, lo que fue muy divertido para mí.

Más que músico de culto, por años fui un músico oculto, porque en los diez años que viví en Nueva York, pese a tener mi casa artística, también tuve muchos años de componer canciones que no veían la luz

Lo interesante es entrar en confianza para ver qué quería hacer, qué le gustaría, con 35 canciones que le mostré y ver lo que él aportaba. Entregarle joyas para mí, con un tiempo guardadas en el cofre y ver cómo se sorprendía y cómo le dábamos vida.

Baúl de las canciones

-¿Cómo es para un compositor reencontrarse con canciones escritas hace 20 años que no ha grabado?

Las ideas están en el aire y las que logras juntar y convertir en algo como una canción es producto de un algo misterioso, lo cual me encanta, porque entras en una especie de trance cuando compones.

-Usualmente tiene invitados especiales en sus discos, pero en este álbum el número es amplio…

En realidad es cómico. Muchas veces me parece que hay una moda por tener invitados en un disco. A su vez, cada vez que hago un disco y empiezan aparecer voces con las que me gustaría trabajar. En este caso en “Bi” tuve la oportunidad de trabajar con gente con la cual tengo una gran afinidad musical, como Lila Down. Fue todo muy fortuito para desarrollar uno a uno de los temas.

-¿Cómo es el trabajo con Liniers, quien en los conciertos dibuja mientras Kevin canta?

Una amistad que nació desde mi primer disco en una entrevista radial que él escuchó, le interesó y empezamos una hermosa amistad. Más adelante trabajamos con algunas cosas para los conciertos, pero luego todo se consolidó con el mural de los recitales y él pintando y yo cantando.

Ahora él se hace al lado mío en un escritorio y va haciendo dibujos canción por canción, algunos que convierte en aviones y lanza al público.

Yo lo digo en broma: “Hemos creado un monstruo, no lo podemos bajar del escenario, es un rock star, nos roba las fans”, y él mismo lo dice: “el nerd es el nuevo rock star”.

-Colombia segunda vez…

El año pasado tuve la sensación de que nos estaba esperando. Pero apenas vamos sembrando, dejándoles un buen sabor de boca para seguir volviendo. Siempre es una buena señal que te vuelvan a llamar.

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