jueves 02 de mayo de 2019 - 12:00 AM

Una cara no conocida de Jorge Enrique Abello queda al descubierto

Jorge Enrique Abello habló abiertamente con la periodista Francisca Arbeláez sobre su vida personal.

Uno de los actores más queridos de la historia de la televisión colombiana, admirado por audiencias de los cinco continentes y recordado por interpretar al inolvidable “ArmandoMendoza” en la legendaria telenovela de Fernando Gaitán ‘Yo soy Betty, la fea’, puso al descubierto una cara que no conocíamos y algunas historias que se le escaparon a la prensa rosa internacional, no solo respecto a sucesos sorprendentes de su vida, sino también profundos pensamientos de paz mental y autoconocimiento.

Abello contó en la entrevista que sostuvo en el podcast de Francisca Arbeláez, especialista en desarrollo personal y conferencista para la comunidad latina, ex presentadora invitada de CNN en Español, que de pequeño sufrió “agnosia visual”, una patología que le causaba especial dificultad para reconocer o comprender estímulos visuales, afectando su lectura, lo que causó alteraciones en su percepción y procesos de aprendizaje.

PREGUNTAS Y RESPUESTAS
¿De dónde viene esa fuente de organización, casi que interna, que se ve en el exterior?
“De dónde puede provenir el orden, solo de un lugar, del caos. El orden no es percé, existe porque existe el caos. Mi mente es una mente que funciona disfuncionalmente. Yo padecí de agnosia visual, que es una dislexia fuerte que te impide leer cuando estás creciendo, logos, símbolos, y te cuesta entender qué son letras y que esas letras luego son frases y eso anula las líneas de tiempo. Eso hace que haya un cambio en la percepción y que no puedas aprender lo que tienes que aprender. Porque no ves lo que ven los demás. Mi cerebro veía palitos y círculos separados en vez de letras. Cuando eso pasa, tu cerebro debe buscar para sobrevivir un lugar en el otro hemisferio para que esos palitos y círculos cobren sentido dentro de ti. Cansa y agota al niño, es un proceso largo. Mi hija lo padeció, es genético, se hereda. Yo pensaba que era bruto, porque estudiaba y no tenía buenos resultados. Durante toda la primaria la única forma de destacarme era peleando. Busqué métodos para buscar y aprender de manera organizada. Yo nací de un naufragio porque nací con esa condición. Persistí tanto y busqué tantos métodos para aprender, que cuando entré a la universidad fue muy fácil, me iba bien, sacaba cinco en todo. Mi mente se sanó de tanto persistir. De ahí nace el orden. Cuando tomo decisiones deben ser muy organizadas”.
¿Uno cómo se conecta con algo más grande que uno?
“Lo primero que uno tiene que hacer para conectarse es desconectarse, igual que con el caos. “Me siento perdido”. Cuando estas frases llegan a ti es porque es el momento perfecto para la acción. Lo primero que uno debe hacer es mirar. ¿Me siento perdido? Ok, ¿qué debo hacer? Encontrarme. Es imposible verse. Cuando uno se mira en el espejo y se arregla, no lo hace para ser uno. Te arreglas para ser otro. Pero uno no se ve. Cuando uno está perdido y desconectado, lo primero es aceptarlo. La vida es la búsqueda de la felicidad, de eliminar el sufrimiento, de avanzar con luz. Cuando estás incómoda, mal o duele algo, eso es que estás desconectada. Hay que buscarse y conectarse”.
¿Cómo me busco?
“Lo primero es en el otro. Uno no se puede ver, pero sí puedes ver al otro. Lo primero que debo hacer es buscarme en el otro. Eso se llama compasión, porque como yo te trate es como yo me trato. Pero cuando puedo sonreír con tu sonrisa o llorar con tus lágrimas, el asunto cambia porque me reconozco. Cuando te sirvo a ti, me sirvo a mí. Es el primer momento de la conexión del ser humano. En el otro es donde está mi conexión. La otra gran conexión es con el dios en el que tu creas. Nuestro ADN del alma está conectado con algo mucho más grande”.
¿Cómo hago esa conexión?
Hay algo que está por encima de nosotros que es la totalidad. Nuestra realidad es dual, malo o bueno, luz u oscuridad. La totalidad es amor, nada más. Es todo lo que contiene el amor, no el odio.
¿Cómo lleno de amor mi corazón si las cosas no están funcionando?
“Muy fácil. Lo primero que tienes que hacer en las mañanas es recordar, cuando abres los ojos, que ese es el momento más importante del día. Debes construir una imagen de un recuerdo que te haga feliz. Eso va a cambiar tu actitud y tu punto de vista frente a la vida. Te va a unir con el ser en el que creas, en mi caso Dios. Elimina de mi las emociones negativas, la envidia, el odio o la soberbia. Todas las religiones tienen oraciones, son mántricas porque cambian tu energía. Te hacen vibrar distinto. Cuando sientes lo correcto, es cuando te conecta con los seres superiores de su religión, tu cultura o tu vida”.
¿Hay que hacer un esfuerzo para sentir esto?
“Sí, hay que hacer un esfuerzo para cambiar de actitud. La mente traza caminos que se vuelven lugares comunes para aprender. Tú empiezas a resolver todo de la misma manera, y si lo haces de manera negativa, pues tienes que cambiar por otra cosa ese patrón aprendido de conocimiento que genera dolor. No es tan fácil, debes cambiar esa estructura con disciplina día a día”.
¿De dónde sale todo esto que determina la persona que eres hoy?
“No soy mucho de conferencias, pero como desde que nací no tenía como aprender conocimiento, para mí se volvió una obsesión conseguirlo. Lo pude encontrar con algo que no tenía razonamiento lógico y no existe en un lugar muy especial: el arte. El arte es la singularidad, es un clásico cuando se convierte en algo singular cuando hay algo que nadie ha hecho. Yo tenía un maestro que me decía que no buscara esos lugares comunes. Cuando rompes la regla y la mente como la mía, que tiene que buscar caminos para construir otro tipo de lógica, puede darle voz a lo que no tiene voz. Descubrí en los libros una manera para salvarme”.
¿En qué momento te has enfrentado al dolor?
“Me he enfrentado muchas veces al dolor cuando uno no acepta quien es. Tuve que aceptar quien era cuando me tocó tomar decisiones vitales en mi vida. Cuando muere mi papá, cuando me divorcio, cuando me enamoro de una persona que no era para mí, cuando sé que mi hija tiene que sobrevivir sin que yo genere un caos tan grande, cuando tengo discusiones sobre lo que he hecho, lo que fui y lo que quiero ser. Y ahí me encontré un libro, llamado “El libro tibetano de la vida y la muerte”. Es importante porque enseña algo clave en tu vida, no se trata de nacer, crecer y morir. Morir no es el fin de la vida, siguen otras etapas. Es un cambio de vestido y como vives, morirás”.
¿Has vivido muy bien?
Yo estoy en la realidad, sufro, tengo dolor, me equivoco, tengo pensamientos negativos, pero sé que estoy en una lucha para poder decantar esas emociones y transformarlas en algo mejor para que les sirva a los demás. La disciplina no la dejo. En algún momento de mi vida supe que tuve que encontrarme a mí mismo. Cuando yo sano algo en ti, sano algo en mí”.
¿Cómo saliste a decir “Yo soy un berraco”?
“Entendí eso cuando perdí todo. Me divorcié, le entregué todo lo que trabajé en 18 años a mi esposa. Me tocó volver a empezar. Perdí una familia, perdí todo mi dinero y volví a empezar de cero. Sentí que era lo suficientemente poderoso para salir adelante. Pensé que ese poder salía de mí, pero solo me sirvió para cometer errores. Una decisión fundada en la venganza puede traer consecuencias muy graves a tu vida”.
¿Yo accedo al conocimiento o el conocimiento me llega?
“El conocimiento está dentro de ti, simplemente tienes que recordarlo. Tu vienes con conocimiento a este mundo, debes dejar que el salga. ¿Cómo? Tratando de sentarte, respirar, calmarte y observar lo que eres sin hacer fricción contra eso que eres. Lo que no te gusta es lo que te hace sufrir”.
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