lunes 27 de junio de 2022 - 12:00 AM

Veinticinco años desde que J.K. Rowling nos mostró el andén 9 y 3/4

El 26 de junio de 1997 se lanzó el primer libro de la ya célebre serie literaria: “Harry Potter y la piedra filosofal”.

Por extraño que parezca, hasta hace 25 años nadie había oído hablar de ningún huérfano llamado Harry Potter, ni de una escuela de magia Hogwarts, ni tampoco de un andén 9 y 3/4 escondido en la estación londinense de King’s Cross. Nadie excepto la novelista J.K. Rowling y sus editores de la casa Bloomsbury, que el 26 de junio de 1997 publicaban el primer libro de la ya célebre serie literaria: “Harry Potter y la piedra filosofal”.

En este cuarto de siglo, el universo mágico de “el niño que sobrevivió” a Voldemort ha echado raíces en el imaginario de varias generaciones que desearon recibir, algún día, la carta de admisión a Hogwarts y poder cursar asignaturas como las de Pociones, Defensa Contra las Artes Oscuras o Encantamientos, con una varita hecha de pluma de fénix como la del protagonista.

A día de hoy, todavía hay niños y adolescentes que crecen con ansias de encontrar esas cartas lacradas y con tinta verde y que se asoman por la tienda Minalima, en Londres, en el céntrico barrio de Soho, para ver ese y otros diseños que idearon Miraphora Mina y Eduardo Lima para las películas.

“Por mi cumpleaños pedí venir a Londres para visitar todas las tiendas de Harry Potter e ir a los estudios”, cuenta a Efe Lucía Jurado, de 15 años.

Junto con su hermano Roberto, han vivido la “experiencia increíble” de ver y tocar las diferentes cartas que reposan en la chimenea de la tienda. “Me he sentido como Harry Potter en su casa” -apunta, emocionada- “nunca se me va a olvidar”.

El dúo de diseñadores Minalima se encargó de arrancar muchos objetos de las páginas y hacerles cobrar vida: los libros de magia, el periódico de El Profeta, los envoltorios de los dulces como el de la rana saltarina de chocolate e incluso los billetes de tren del Hogwarts Express. “Nos sentimos muy especiales de haber iniciado a Harry en este increíble viaje”, expresó Lima a Efe.

J.K. Rowling ofrece una “descripción mínima” de los objetos en sus libros, comentó Mina, aunque lo suficiente para alimentar la imaginación y dar “un pequeño regalo” a los diseñadores, que han gozado de mucho margen de maniobra. “Por ejemplo, el Mapa del Merodeador lo describe solo como una pieza cuadrada de pergamino que se deshace”, apunta.

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