lunes 27 de junio de 2016 - 10:38 AM

10 fantasías sexuales que ellos tienen pero reprimen: ¿Por qué callan?

¿Pero, por qué el hombre calla ante su pareja? Son muchas las razones. Conozca algunas.
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Quieren experiencias íntimas más placenteras, dar rienda suelta a su imaginación, evitar la monotonía entre las sábanas,  cumplir sus sueños y fantasías  sexuales. Sin embargo, son muchos los hombres que reprimen sus deseos, que no son capaces de comentarlos y asumirlos ante su pareja y  optan por guardar silencio. Algunos incluso,  lo que hacen usualmente es buscar una mujer de vida licenciosa para experimentar lo que realmente anhelan en la intimidad.

¿Pero, por qué el hombre calla ante su pareja? Son muchas las razones que exponen los especialistas consultados: timidez,  temor a ser rechazados, a que su cónyuge piense que es gay, bisexual o pervertido, o que está saliendo con otra. Porque su mujer no lo escucha o porque puede  abandonarlo; por el tipo de  educación recibida y su formación religiosa...

Lo que muchos maridos colombianos no se imaginan es que sus propias mujeres están ávidas de nuevas propuestas y quieren escucharlos para, juntos,  espantar la rutina.

Sin embargo, ¿qué es lo que quieren ellos en la intimidad? Los psicólogos-sexólogos  Ezequiel López Peralta, José Manuel González, Fernando Calero De la Pava y la médica, especialista en bioética y en educación sexual, Sonia Amparo Muñoz,  nos revelan cuáles son algunos de los deseos  más comunes de los varones colombianos, pero que generalmente callan:  

1. Más frecuencia. El deseo más común de los varones es tener más sexo con su pareja a la semana; que ella esté más dispuesta y no le rehuya con  comentarios como  los niños no se han dormido, no tengo ganas, estoy muy cansada, mañana hay que madrugar y el consabido: tengo dolor de cabeza. Mientras él generalmente está listo para la acción, ella primero quiere ser atendida, seducida, recibir detalles. O si ella se siente bien teniendo sexo una sola vez a la semana o cada quince días, él no. 

Por eso, hay que dialogar y llegar a convenios. Preguntarse, por ejemplo, ¿si ella siempre está cansada será porque él no le ayuda lo suficiente con los niños?  

2. No pasiva. Por nuestra cultura machista reinan los tabúes y las mujeres son temerosas de expresar su sexualidad. De ahí que no sea frecuente que ellas tomen la iniciativa. Eso ha limitado las prácticas sexuales. Por eso es  que los hombres quieren que también  hoy ellas propongan, que les muestren qué les gusta y dispongan qué van a hacer en el momento de intimar. Eso hace que la relación se  enriquezca y no caiga en la monotonía.

Aunque las últimas generaciones, las chicas más jóvenes, ya  están tomando la iniciativa, pero al  ‘competir’ de forma malsana con los varones, en la búsqueda del placer algunas han llegado a la promiscuidad, porque están solo buscando gratificación sexual como tal y no relaciones amorosas  y estables. 

3. Juguetona. Los hombres quieren una mujer que dance con erotismo para él, que practique el baile del tubo,  que se muestre sensual y divertida mientras juega con su propia ropa interior y que no se espante si la invita en la intimidad a experimentar con juguetes sexuales.  

4. Que exhiba su cuerpo. En el campo de la sexualidad los varones son más visuales por naturaleza. La mujer, más auditiva. Por eso es que a ellos les incomoda y hasta les molesta que su pareja se muestre inconforme con su propio cuerpo y por eso, una vez están en intimidad, pidan apagar la luz de la alcoba, se deje toda la ropa puesta o  algunas de las prendas que lleva.

El hombre cuando ama no le importan esos gorditos que avergüenzan a su pareja, las piernas con celulitis o ese ‘derriere’ marcado por las estrías.  

5. Sin tantas limitaciones. Que la mujer no le ponga tanto freno a algunas iniciativas en la cama es uno de los deseos más generalizados de los hombres colombianos que ellos prefieren  callar.

‘Que esto no’, ‘que esto otro tampoco’, ‘que por acá menos’ “porque no me gusta”, son limitaciones que ellas tienen en el campo sexual y lo que quieren los hombres es que la mujer se libere, que sea más activa, más propositiva y abierta sexualmente.

Sin embargo, este tipo de actitudes hacia el sexo la pareja debe discutirlas y llegar a acuerdos, porque la mujer tiene que sentirse satisfecha con lo que haga en la intimidad y no llegar a convertirse en objeto sexual de su pareja por el hecho de querer complacerlo siempre.  

6. Hacer lo que ve en películas eóticas. De las fantasías más arraigadas en el hombre es ver filmes de tipo erótico con su pareja y recrear con ella, algunas escenas. De acuerdo con especialistas, precisamente, un ejercicios que ayuda a disminuir la vergüenza es mirar películas eróticas y después conversar en pareja sobre lo que más les gustó y desagradó del filme para saber a qué atenerse, hasta  dónde pueden llegar juntos.  

7. Brindar otros tipos de estimulaciones y relaciones. Los hombres confiesan que les gustaría tener con su pareja más sexo oral; o que ellas les  estimularan los pezones. Tener, además, otro tipo de estimulaciones y relaciones diferentes a las cotidianas.

Quieren, por ejemplo, caricias en el Punto P, zona erógena y sensorial en la próstata (que equivale al Punto G femenino). En Colombia, aunque este tipo de estímulos se dan ahora con mayor frecuencia, muchos hombres lo reprimen porque creen que esto es propio de  la homosexualidad, circunstancia, que dicen los expertos, nada tiene  que ver. Algunos, más liberales, desean también hacer tríos e intercambios de pareja.      

8. Que ella se autoestimule en su presencia.  Que su pareja se autoerotice delante de él es otro deseo que ellos tienen en mente y quieren llevar a la práctica.  

9. Que se disfrace.  Que su mujer algún día lo sorprenda  disfrazada de Caperucita Roja, para  él llegar a ser su Lobo Feroz; o  de sensual enfermera que curará todos sus males, es uno de los más comunes deseos de los varones. E incluso, aunque no luzcan ningún disfraz, sí les gustaría cambiar de rol.  

10. Que no se quede callada.  Al hombre le encanta que su pareja le diga frases que lo exciten y mediante las cuales le demuestre que lo que le está haciendo le produce placer, que la tiene satisfecha. Le incomoda aquella que por pudor, falta de confianza u orgullo no dice nada, como si no estuviera sintiendo algo especial.

 

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