miércoles 08 de junio de 2011 - 12:01 AM

Cuidado con los conchudos

Conchudos, personas flojas, recostados. Estos son algunos de los términos que se utilizan socialmente para definir a ese alguien que va por la vida traspasando sus responsabilidades o tareas en todo aquel que van encontrando por la vida.
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Pero es que como se dice popularmente 'el vivo vive del bobo', por eso un flojo siempre encontrará a alguien que pueda ayudarle a ir por la vida en coche. Y más cuando las experiencias previas les han dado grandes beneficios.
Muchos han pasado del colegio a la universidad, han alcanzado títulos profesionales y muchos con golpe de suerte han dado con trabajos en los que cuentan con equipos y se arman de estrategias para pedir "una manita".
Y es que una persona conchuda ya tiene claras sus estrategias para que los demás terminen con sus tareas. Se aprovechan de personas que muestran toda su disponibilidad para ayudar. Entonces las detectan tan bien en las empresas que así atacan bajo la estrategia: "es que he tenido tantos problemas en casa que ni te imaginas cómo he trasnochado con el informe y aún así no culmino" o "me das una asesoría", pero el problema es que lo que en un comienzo fue una simple asesoría terminó siendo la ejecución de todo el documento.
Eso sí saben ofrecer el cielo y la tierra a quien les ayude, todo unido a su gran habilidad verbal para convencer a los demás.
Por eso es importante que usted sepa cuándo una persona necesita en realidad ayuda, cuándo se está aprovechando de su buena voluntad y cuándo le está haciendo usted todo el trabajo mientras esa persona se dedica solo a cobrar por algo en lo que no ha movido un solo dedo.
Es hora de aprender a dejar de ser tan "buena gente", pues es probable que le estén viendo la cara.

Responden los expertos
Marcela Callejas
Psicóloga
¿Qué puede ser lo que los haya llevado a ser conchudos, flojos y hayan trasladado esa mala costumbre a su estilo de vida?
Por lo general fueron hijos criados en hogares donde papá y mamá les hacían todo, donde no asumieron responsabilidades y fueron esos mismos comportamientos los que trasladaron a sus colegios. Mucho menos fueron personas que asumieron las responsabilidades de sus actos.
¿Qué puede hacer salir de ese mal hábito a una persona conchuda?
Muchas veces se dan duro contra el mundo, y es ahí cuando viene la realidad ante sus ojos. Puede darse por ejemplo que estén a punto de quedarse sin trabajo y entienden que es hora de asumir sus funciones. Muchas veces situaciones cruciales son las que las llevan a ser conscientes y a tomar la decisión de cambiar, pero el cambio solo se da si ellos así lo entienden.
¿Qué señales nos muestran que alguien no solo nos está pidiendo un favor sino que está mostrándonos esa actitud de conchudez?
Es evidente que alguien que me pide un favor, no continúa reiterándome lo mismo con discursos aburridores como "ayúdame", "por favor", "dame esa mano", "mira que...". Por lo general las personas conchudas si pudieran se arrodillarían, despertarían lástima, se pondrían en actitud de víctimas, de pobrecitos.
Una persona conchuda es aquella que no solo me pide un favor, sino dos  y tres al mismo tiempo, que a los cinco minutos llega a pedirme una nueva solicitud sin ningún tipo de pena. Lo peor es que el problema se va afianzando y es probable que se llegue al colmo de los colmos, ver en nuestro escritorio al día siguiente todo el trabajo de él para que lo hagamos.

Irma Socorro Rodríguez
Psicóloga
¿Qué lleva a una persona a ser tan conchuda en la vida?
En parte tiene que ver con las pautas de crianza donde al niño se le hizo todo desde pequeño, no hubo responsabilidad, no se le delegaron funciones sino todo se lo hicieron. Por eso cuando llegan a una etapa adulta crecen pensando que el mundo gira en torno a ellos y lo más curioso es que van encontrando espacios, personas, oportunidades, que le aseguren que la vida es fácil.
¿Qué podemos decir de la conchudez que puede generarse en un espacio de trabajo, donde suele ser usual ver ese tipo de casos?
Respecto al ambiente de trabajo debemos entrar a evaluar dos aspectos, uno, la persona que se presta para hacer los favores. Por lo general suele tener un problema de falta de reconocimiento, por eso quiere ser aceptado por los demás y se echa cargas que no le corresponden. Otros lo hacen por quedar bien ante los jefes y ya cuando se dan cuenta del abuso, de la explotación, es cuando viene la reacción agresiva o el ambiente tóxico en el mismo trabajo. Por eso lo importante es que tanto el que pide el favor como el que hace el favor tengan claros sus roles, sus obligaciones, sus derechos, sepan establecer límites saber hasta qué punto llega mi responsabilidad y comienza la del otro, lo mismo sus derechos respecto a los míos.
¿Cuáles son las consecuencias de ir por la vida en coche? Definitivamente quedarse solos. Son personas que repelen en los grupos de trabajo, de estudio, suelen recibir rótulos de indeseables porque no quieren colaborar y así quieran ya dañaron su imagen ante los demás.

Un conchudo dentro del matrimonio
Tenga cuidado con las señales que emite su pareja durante un noviazgo. Es probable que un simple acto de dejadez, de falta de responsabilidad por parte de su novio o novia pueda ser un reflejo de un posible comportamiento que llegue a arraigarse con el tiempo.
Imagínese lo terrible que sería tener una pareja conchuda, que usted vaya por la vida arrastrándola y que no tome la iniciativa respecto a su proyecto de vida.
Según explicó la psicóloga Marcela Callejas, "durante un noviazgo es probable que se presenten ese tipo de episodios pero no le demos trascendencia, que nos parezca remoto, pero lo cierto es que en el matrimonio se pueda afianzar porque ya se tiene a la pareja asegurada".
Lo más lógico es que comiencen los problemas de convivencia, aparecerán las discusiones, frases como "por qué tú no lo haces", "yo siempre hago todo", hasta el punto de desgastar por completo la relación.

Diferentes escenarios
1 En la universidad: Encontrará a más de un compañero de estudio recostado a su equipo de trabajo, pidiendo que lo anoten en el informe pues tuvo una mala noche, después un día terrible. Las excusas no dejarán de aparecer, pero claro, como suele llegar con cara de ternero degollado, usted dice: "nada me cuesta anotarlo si el trabajo ya está listo". Cuidado, ese mismo compañero de estudio podría ser su compañero de trabajo en un futuro y poco le gustaría que usted tuviera que hacerle todo en la oficina. Por eso lo interesante sería que aprendiera desde ahora a asumir responsabilidades.

2 En estudios especializados: No solo les bastó con ir en coche en el colegio ni en la universidad sino en su posgrado. Tristemente algunas personas que ya han alcanzado la adultez suficiente y se espera que de igual forma la madurez, llegan a sus especializaciones o posgrados con la misma actitud. ¿No se supone que a esa edad en realidad se quiere aprender y por eso se invierte? ¿La finalidad no es precisamente adquirir conocimiento y ser más competitivos?

3 En la familia: Sin ir tan lejos es probable que usted haya vivido la experiencia de la conchudez con uno que otro primo o prima que llega a su casa no solo a pedirle favores sino a no devolverlos a tiempo. Esos préstamos de DVD's, de chaquetas, de trajes o bolsos de fiesta que nunca regresan a casa, también hacen parte de un panorama claro de la conchudez. Por eso aprenda a decir: "no".

4 El vecino que no hace mercado y vive todos los días timbrándole justo cerca del mediodía para pedirle uno que otro favorcito. Por favor, una cosa es que en una oportunidad haya olvidado comprar algo específico en el mercado, pero otra cosa es que sea como la molesta vecina de 'Lucas y Chaparrón' de Chespirito, que llegaba todos los días por la famosa tacita de azúcar.

5 Está el compañero de trabajo que le pide que va tarde a la oficina y le pide todo el tiempo que lo cubra, que le ayude con el informe. De no ponerle freno a tiempo lo más probable es que un día muy cercano usted llegue a su puesto de trabajo y encuentre una torre de papeles que le competen a él para que usted se apiade y le colabore cuanto antes. Este tipo de personas no suelen sonrojarse, incluso son capaces de atravesar límites y en medio del chiste acercarse para decirle: "¿y nos falta mucho"?

6 Me cuidas el bebé solo dos horas: La vecina, su mejor amiga, su sobrina, su hermana, pueden ser esas mujeres conchudas que van pidiéndole favores como el cuidado de sus hijos mientras realizan una vuelta importante pues no tienen con quién dejar a los pequeños. De ser así, por supuesto no hay quien se pueda negar, pero que usted acceda al favor no implica que tenga que esperarla más allá de las horas acordadas.

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