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Lunes 05 de julio de 2010 - 10:00 AM

Me dicen Teresa de Calcuta

Me he caracterizado por ser una mujer generosa y preocupada por todo lo que ocurra con mi esposo, los hijos, mi familia o los amigos cercanos.

Publicado por: JORGE ELIÉCER DÍAZ WILCHES

Esto me ha llevado a enfermarme porque tomo a pecho las cosas y últimamente me cuesta mucho conciliar el sueño.

Mi esposo y mis hijos ya profesionales y casados,  me critican por meterme de lleno en las cosas de los demás. Dicen que me preocupe por su papá, por mi futuro, por estar bien, por dejar que los demás busquen soluciones a sus problemas sin que yo me amargue por lo que pueda o no pasar.

Esto suena fácil pero es realmente difícil. No se qué puedo hacer para dejar de meterme en lo que no me incumbe. Estoy dejando que la vida de los demás se vuelva la mía, descuidando lo que tengo y amargando a quienes en realidad me aman y necesitan. Espero su consejo.

RESPUESTA

Distinguida señora: No es justo que dañe la tranquilidad de su hogar por vivir inmersa en los problemas de los demás. Cuenta con su esposo quien desea compartir serena y alegremente su vida al lado de la mujer que Dios le concedió como esposa y compañera existencial.

Es hora de alejarse de los conflictos ajenos y encarar los propios especialmente su salud, la cuál se ha vista afectada por exagerar por la preocupación por los demás.

Si tiene vocación de orientadora dé un consejo y permita que los demás tomen las decisiones. Cada ser humano es artífice de su propia dicha o desgracia.

Siga siendo para sus hijos la imagen viva de una madre maravillosa y especial. Disfrute a plenitud lo que ha sembrado. Los frutos se verán.

REFLEXION

Los conflictos ajenos jamás se podrán convertir en propios porque cada quien debe asumir las consecuencias de sus actos.

Esa vocación del buen consejo, del saber escuchar, comprender, valorar y guiar con inteligencia y sabiduría debe formar parte del ejercicio profesional de psicólogos, orientadores familiares, psiquiatras, psicorientadores, pedagogos e incluso, bajo ese don sagrado investido desde lo alto seguirá siendo ejercido como una dirección espiritual por sacerdotes, pastores o  personas encargadas de dicha tarea transformadora.

Encausar por el camino correcto a quien por circunstancias de la vida enfrenta un conflicto humano ha de permitir convertir las crisis en oportunidades, alejando de sí esa concepción simplista y equívoca del fracaso. Aprenda de los errores y crezca.

Publicado por: JORGE ELIÉCER DÍAZ WILCHES

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