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Sábado 14 de agosto de 2010 - 10:00 AM

Caminando por inercia

Son personas que parecen desconectadas de la realidad. Caminan porque tienen que moverse, van al trabajo porque adquirieron un compromiso, y comen porque su cuerpo les exige esa necesidad básica.

Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN / pbernal@vanguardia.com

Pero por lo general se les ve siempre dormidos, apagados, con una mirada evasiva y con un semblante triste o melancólico.

Todos sus días suelen ser iguales, sin emociones, sin alegrías y sin motivaciones.

Para ellas es lo mismo que sea lunes o sea sábado, pues nada les satisface.

Los expertos explican que las razones puede ser dos: una persona que se acostumbró a ver todo como un cumplimiento de compromisos, o algo aún más delicado, un vacío inmenso que les produce depresión.

Puede ser depresión

Usted no sabe en qué papel se encuentra la persona que lleva una vida sin emociones. Por eso es importante abordarla y brindarle apoyo para que le encuentre sentido a la vida.

Es posible que no solo se trate de una actitud pasiva ni dependiente.

Según explicó la psicóloga Olga Susana Otero, puede tratarse de una depresión.

'Incluso puede ser un trastorno disociativo, es decir, una parte de la persona está congelada, especialmente esa parte de los sentimientos y emociones'.

Pregúntese

¿Cómo se siente hoy?

¿Es feliz con lo que hace? ¿De llegar a morir hoy, se moriría haciendo lo que más le gusta en la vida y llena de satisfacción?

¿Con respecto al año pasado qué ha cambiado en su vida?

Haga un ‘pare’ en su vida

Algunas personas van por la vida como por una autopista, van a toda velocidad y no saben aprovechar los momentos de alegría en su vida.

Pero al otro lado también están las personas que no saben por qué viven, no tienen sueños y transmiten a los demás pereza o aburrimiento constante. Son personas que viven porque tienen que vivir.

Es importante entrar a escudriñar qué tanto se deja llevar por esa actitud pasiva.

Para la psicóloga Yolanda Hernández se trata de hacer un ‘pare’ en la vida, realizar una autoevaluación y ser lo más sinceros posibles.

De no ser capaz de evaluarse a sí mismo, la experta recomienda la ayuda de un profesional.

'Es fundamental encontrarle un sentido a la vida', agrega.

preguntas y respuestas

Olga Susana Otero

Psicóloga

¿Por qué esa apatía por la vida?

Son personas que manejan una depresión. Generalmente son vacíos afectivos profundos que no son conscientes. También puede ser una soledad intensa. Por lo general estas personas se acostumbraron a sobrevivir emocionalmente. Presentan alteraciones químicas de base, de tipo neurológico.

¿Cómo pueden ayudarle familiares o allegados?

Consultando a profesionales expertos, ya sean médicos neurólogos, psiquiatras o psicólogos.

¿Qué consecuencias se generan al seguir en esa actitud tan pasiva ante la vida?

La pasividad es algo así como desconexión de la realidad, porque resulta tan difícil  enfrentarla que se ignora. A esto le llamamos desconexión emocional pues la persona parece como anestesiada, no vibra ni se le ve alegría.

Yolanda Hernández

Psicóloga

¿Qué pasa en este tipo de personas que caminan por inercia, que van al trabajo por rutina, que van por la vida sin un rumbo fijo? ¿Por qué esa apatía por la vida?

En nuestro diario vivir puede ocurrir que algunas personas realicen sus quehaceres de manera mecánica,  lleven una rutina de años en el trabajo, en las relaciones intrafamiliares y/o de pareja, hasta convertir su existencia en cumplimiento de compromisos. Pero no hay motivación ni entusiasmo y esto conlleva a una pasividad  de espíritu.

¿Cómo pueden ayudarles sus familiares o allegados?

Los familiares o las personas de confianza tienen la oportunidad de ayudar a este tipo de personas induciéndolos al cambio de actividades, abordando en las charlas o encuentros familiares el tema de la importancia de vivir la vida con entusiasmo, con amor y ponerle pasión a las cosas que hacemos.

¿Qué consecuencias se dan si se sigue en esa actitud tan pasiva ante la vida?

Desde desaprovechar oportunidades laborales y sociales hasta espirituales y de crecimiento personal. Vivir por vivir es perder el tiempo, tal vez en la vejez estas personas reconozcan el tiempo perdido, pero no debemos  esperar a  que esto suceda.

Cada instante que la vida nos regala tiene un sentido y significado. Está en cada ser descubrir la fuerza de su espíritu y la fortaleza que desarrolle  para vencer obstáculos.

Una actitud pasiva solo genera  estados  de ánimos  bajos, sin alegría, con carencias de optimismo y acrecienta la desconfianza en sí mismo. Nada bueno para la autoestima.

 

Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN / pbernal@vanguardia.com

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