Si alguien hace un comentario jocoso de usted, la primera reacción es lanzar su mejor derecha, salir a esconderse, buscar el primer hueco que encuentre y llorar o sencillamente unirse a las carcajadas de otros y reírse de usted mismo. Si es capaz de burlarse de sus propias desgracias o sus defectos, en su vida nunca habrá espacio para los complejos.

Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN
Existen ciertas cosas de usted que no le gustan. Puede ser el nombre bastante creativo que le pusieron sus padres, la estatura que heredó de su papá, el perfil griego que tiene, que no tenga apellidos de cuna de oro, que tenga que ir a la universidad en un carro modelo 98 de su padre.
Estas y más cosas pueden resultarle a muchas personas perturbadoras, ofensivas, o simplemente razones para tener una autoestima baja.
Pero otras personas sencillamente saben reírse de sus desventajas físicas, económicas, de estatus, de la novia que los dejó porque no soportó la idiosincrasia de su familia, entre muchas situaciones paradójicas que con el paso del tiempo han resultado ser grandes lecciones de vida.
Y es que aprender a reírse de su propia realidad es el mejor método para decirle adiós a los complejos, contrario a elegir la opción de esconderse a donde va o sentirse menos que otros.
Y es que quien es capaz de reírse de sí mismo es porque tiene una personalidad arrolladora y eso es más que suficiente para dejar al resto del mundo con la boca callada o con una gran carcajada.
Su autoestima está por las nubes, usted sabe quién es, qué tiene, qué no tiene, qué aspira y ese es el primer paso.
Vanguardia Liberal habló con psicólogos expertos quienes comentaron cuál es la mejor forma de reírse de sí mismo y los grandes beneficios para cualquier ser humano.
"Si aceptamos nuestra realidad veremos nuestros errores y defectos con la inteligencia suficiente como para saber corregirlos en determinado momento o sacar provecho de ellos. Alguien muy sabio dijo una vez: "hay personas que aún creen que la vida es en serio"":
Felipe Andrés Moreno Sánchez, psicólogo.
Preguntas y respuestas
Felipe Andrés Moreno S.
Psicólogo
¿Qué beneficios logramos si sabemos reírnos de nosotros mismos? Creo que el mayor beneficio es que empezaremos a aceptarnos a nosotros mismos tal y como somos, a notar que lo que veíamos como defecto a lo mejor puede ser una cualidad y un punto a favor de nosotros.
En pocas palabras aprendemos a que ninguna crítica nos haga daño y a tener una personalidad de acero.
¿Cómo aprender a reírnos de nosotros mismos? ¿Qué técnicas podemos usar si por lo general nos acompleja que nos digan gordita, bajito, dumbo, entre muchos otros apodos?
La mejor técnica es tener la autoestima bien alta, de esa forma nada nos puede hacer sentir mal pues estamos seguros de lo que somos y de lo que podemos llegar a ser. Fuera de eso debemos tener algo muy claro: la belleza física no es la que enamora ni es la que logra triunfos, es nuestra personalidad la que logra todo eso. No es contentillo como muchos piensan, si somos gorditos seremos unos gorditos simpaticones o seremos bajitos pero impactantes.
Solo basta mirar al actor que protagonizó la película El pianista. Adrian Brody fue catalogado por el canal E Entertainment como uno de los hombres más sexys de Hollywood. La razón: según las mujeres es por su nariz que tiene algo que llama la atención; Tom Cruise también es de baja estatura. O qué decir de la actriz colombiana con más proyección internacional para el cine; Martina García ha declarado que su mayor atributo son sus senos pequeños y así es considerada una de las mujeres más bellas y sexys de Colombia. Dudo mucho que cualquiera de estos famosos se acomplejen de sus supuestos defectos, todo lo contrario.
Andrés Gómez
Autor del libro 'A usted también le ha pasado'
¿Cree que a la gente le cuesta burlarse de sí misma, de su realidad? Sí. La gente tiene muchos temas 'tabú'. Por ejemplo, a la mujer que se siente mal con su busto le incomoda que hablen de tetas. Al joven rico (que lo ha tenido todo en la vida) le incomoda que hablen de los 'hijos de papi'. Al pobre le incomoda que hablen de necesidades. Para todos es fácil burlarnos cuando hablamos de los demás, pero no cuando nos toca referirnos a nosotros mismos.
¿Cuáles pueden ser esas causas que lleven a la gente a no soportar su propia realidad, empezando por un defecto físico hasta su propia situación económica? Eso sucede por puro y simple complejo, cuando uno se avergüenza de su situación y no se enfoca en saltar los obstáculos (o asumirlos) sino que se dedica a 'pobretearse'. Un manco o un ciego tienen dos opciones: o decir "probrecito yo" y vivir de la lástima o enfrentar su limitación, progresar a pesar de ella y hasta burlarse de su condición, sin drama ni complejo.
¿Cree que vivimos mucho de apariencias? Cada minuto. No sólo con los compañeros de oficina y con los amigos, sino también con la propia familia. Desde las mujeres que mantienen una fachada para que sus padres crean que sigue siendo una 'blanca paloma', hasta los estudiantes vagos que posan de 'buenos' mientras pierden semestres en la universidad.
¿Cuál es la mejor forma de reírnos de nosotros mismos? Admitir sin lloriqueos la realidad, apreciando tantas cosas positivas que nos da la vida y no sobredimensionar los problemas, porque a veces nos derrumbamos ante cosas irrelevantes.
¿A Andrés en algún momento le costó trabajo reírse de su realidad, o siempre tuvo esa mirada de humor ante lo que le ocurría? Me costó trabajo cuando tenía los dientes torcidos y gafas de 'nerd'. Tenía dos opciones: o me dejaba llevar por el complejo o me ponía las pilas para ahorrar para la ortodoncia y la operación de la miopía. Me costó reírme de mí mismo cuando me enamoré y me partieron el corazón. Allí también tenía dos opciones: o me dedicaba a decir "pobrecito yo" o seguía adelante.
¿Qué casos específicos del libro han marcado la realidad de Andrés? ¡Todos! Los cuatro capítulos del libro (cada uno con 10 artículos) recogen lo que ha sido mi realidad. Al final resulta que otras personas han vivido esa misma realidad. "Sufrir como pobre bruto y querer ser un rico exitoso" cuenta las cosas por las que tenemos que pasar como clase media, desde nuestras limitaciones de plata, hasta nuestra falta de estilo para usar el Facebook. "Perfil de un antimacho" recoge las historias de hombres como yo que a veces no siguen el patrón social de ser esos hombres rudos, pelioneros y fanáticos del fútbol. "Sobreviviendo a las supermujeres del siglo XXI" narra las dificultades y miedos que vivimos conquistando a un género que está más preparado y es más independiente que nunca. Y "Herencias de familia; sobreviviendo a mi ADN" cuenta esas particularidades (buenas y malas) de la familia que nos tocó por destino.
Maritza Gabriela Otero
Psicóloga PNL
¿Qué pasa en nuestro cerebro cuando nos reímos de nosotros mismos?
Nuestro cuerpo, nuestro sistema nervioso responde a lo que hablamos, pensamos y sentimos, de manera que todo lo que nos decimos se convierte en orden para él. Nuestro cuerpo no entiende de humor sarcástico sino que toma todo literal, por lo que es importante diferenciar y definir qué es reírnos de nosotros mismos a burlarnos de nosotros mismos. Muchas veces cuando tengo complejos físicos y hago chistes con eso, puedo caer en la burla de manera que aunque para la gente me río de mí y mi situación, en realidad estoy reafirmando mi complejo y llenándome de un dolor interno que considero imposible de expresar.
El reírnos de nosotros mismos debe partir del amor propio, de la autoestima y el respeto a mí mismo y a mi cuerpo, entendiendo y aceptándome como un ser único, especial y valioso por ser lo que soy. De manera que mis bromas no solo reafirmen el amor que me tengo sino que además me generen todo un mundo de posibilidades para tomar mi vida y mi realidad con alegría y esperanza.
¿Qué beneficios logramos si sabemos reírnos de nosotros mismos?
Si sabemos reírnos de nosotros mismos con amor y respeto se genera a nivel interno una sensación de paz. Nuestro cerebro estimula la producción de dopamina de manera que se generan programaciones muy favorables para la persona.
¿Con esta técnica de reírnos de nosotros mismos, de poner a los demás a reírse de lo que nos pasa, le estaremos diciendo adiós a los complejos? ¿Esto en el caso de que los defectos sean físicos?
Para reírnos de nosotros mismos es necesario que ya hayamos superado los complejos y lo hagamos de manera positiva. De lo contrario estaríamos reafirmando un problema que a largo plazo puede convertirse en algo más grave.
¿Cómo aprender a reírnos de nosotros mismos? ¿Qué técnicas podemos usar si por lo general nos acompleja que nos digan gordita, bajito, dumbo, etc?
Debemos iniciar por aceptarnos a nosotros mismos como seres únicos y maravillosos, donde en realidad no importa el estuche porque el contenido es más valioso, de manera que si estoy gordita solo es un estado que yo elegí y seguramente genera en mí más cualidades. Si tengo orejas grandes es porque Dios fue muy generoso conmigo y seguramente tengo más ventajas. Si me robaron es porque seguro va a llegar algo mucho mejor y es una oportunidad para el cambio. En realidad todo depende de la forma que lo haga ver y ojalá siempre sea desde el amor a mí mismo.
'A usted también le ha pasado'
Existen cantidad de experiencias vividas en el pasado que hoy en día recordará con mucho humor. Así le ocurrió al autor del libro 'A usted también le ha pasado', un comunicador social con el blog más visitado en uno de los medios nacionales del país.
Precisamente Andrés Gómez Osorio se ríe de su realidad, de cómo era su aspecto físico cuando ingresó a la universidad y debía usar lentes y braquets. Se ríe también de la época que estuvo sin trabajo, sin novia y sin plata para viajar, del lenguaje rebuscado que usa la gente para impresionar en la sociedad, de llorar por un amor que no le dio un beso, incluso de la mal español de su mamá y el pésimo inglés de su padre, de lo cobarde que puede ser y de la fobia que le tiene a las peleas, o de declarar que maneja como una dulce anciana.
En su libro recién publicado, gracias al éxito de su blog, Andrés confiesa que aunque se esfuerza por ocultarlo, alguien siempre termina enterándose de cómo se llama.
"Mis padres son conscientes de los daños morales y materiales que me han causado. Toda la vida he sido víctima de los mismos chistes prediscibles. ¿Jaiver Andrés? ¿El sacerdote que lo bautizó estaba borracho? Jajaja, me dicen con frecuencia, pensando que son ingeniosos y únicos con sus comentarios, mientras yo mentalmente hago la cuenta: Este es el idiota número 523 que hace la misma broma", comenta de manera textual el autor en su libro, quien explica que su nombre es el resultado de la creatividad de su padrino quien se inspiró en un zapatero de barrio exitoso.
Entre sus capítulos el autor se ríe de la imagen física de "patito feo" que tuvo en el colegio y hasta confiesa que cada diciembre su petición era: Querido Niño Dios, te pido que mi familia no me avergüence en la fiesta de Año Nuevo. Andrés Gómez cita el comienzo de su capítulo así: "Te imploro que no me hagan quedar mal con mi novia, te ruego que mis tíos no le cuenten del pantalón rojo que me ponía mi mamá cuando yo era pequeño y que según ellos, ahorcaba cruelmente mis partes nobles".
Frente al libro, el psicólogo Felipe Andrés Moreno explica que "más que reírnos de nuestra realidad es aceptar nuestra realidad, vernos como seres humanos perfectamente imperfectos pues "esas imperfecciones en muchas ocasiones son lo que nos hacen únicos, es como lo que han tratado de hacer algunas personas en internet y en otros medios con lo que han denominado (las colombianadas) que no es otra cosa que burlarse de buena forma de nuestra idiosincracia y costumbres", enfatizó el profesional consultado.













