Galería
Martes 17 de mayo de 2011 - 12:00 AM

Entre mi familia primaria y mi pareja

No importa que usted se haya casado, que ya tenga una familia nueva o como se dice comúnmente, tenga "rancho aparte".

Compartir

Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN

Muchas veces sus padres o sus hermanos siguen consultándole todo, llamándolo para informarle desde las cosas más simples y mínimas, hasta las más graves y trascendentales.
Lo más lógico es que usted se esmere por tratar de dar respuesta a todos; si pudiera se desdoblaría para cumplir con su rol de esposo, hijo, hermano, etc.
Por supuesto todo lo que necesiten sus padres para usted es una responsabilidad que no tiene espera en su agenda, usted cumple o cumple, corre tras sus medicamentos, tras sus citas médicas, los acompaña de compras, los involucra en sus vacaciones.
Con sus hermanos el asunto suele ser un poco más concertado, pero usted no deja de sentirse mal si no los ayuda en esas crisis que suelen aparecer.
Y eso a su pareja le incomoda, pues muchas veces hay menos tiempo para él, pocos planes juntos, donde solo estén involucrados los dos.
Si alguna vez ha tenido que vivir esa situación se sentirá entre la espada y la pared, porque está de acuerdo con su pareja cuando le dice que usted necesita un respiro, que usted no es el único hijo de ese núcleo familiar; pero también es conciente de que ellos forman parte importante de su vida.
Por eso los expertos le explican cómo manejar esos sentimientos, hasta qué punto le corresponde asumir las responsabilidades de otros, hasta qué punto debe involucrarse directamente o hasta qué punto su pareja también tiene la razón.

Los problemas de mi familia y los míos
El hecho de estar recargada de tantos problemas la torna irritable.
Y no es para más, pues no es fácil ver a sus  padres enfermos, lidiar con la oveja negra de la familia, ver como sus padres o hermanos atraviesan por una crisis económica o quiebra monetaria.
Y si a eso le suma la mala cara de su pareja, el mal genio, el grito, ante sus responsabilidades en casa de sus padres, puede salirse de quicio, confundir las cosas, entrar en crisis matrimonial y hasta en divorcio.
Frente al tema la psicóloga María Hernández Cabarique indicó que lo mejor que puede hacer una persona que se convierte en ese puente, en ese centro de su familia, es establecer prioridades y no asumir los problemas de otros como propios.
El llamado es a no perder de vista la pareja, a entender que se está construyendo familia, que los padres algún día se irán y también se debe forjar un hogar propio. "La persona debe entender que ya tiene un nuevo hogar, y esto no quiere decir que deba dejar el vínculo del padre y de la madre a un lado. Solo se trata de establecer reglas, de decirle a su pareja que desde el momento en que la conoció sabía que ella era ese polo a tierra y que debe respetarlo, pero también es bueno establecer reglas con la familia", dijo Hernández.

Preguntas y respuestas
Paola Marcela Rodríguez

Psicóloga
¿Qué puede hacer una persona cuando se siente asfixiada con tantos problemas de su familia?
Generalmente pasa en muchos hogares que suele recargársele toda la responsabilidad a un hijo, en varias ocasiones es al hermano mayor, o al que mejor está económicamente, al más puntual, al que está más comprometido no solo con el dinero para los padres y sus gastos, sino con aquel que está más comprometido emocionalmente, ese que llama todos los días a preguntar cómo amanecieron los papás.
Con relación a eso es bueno que la persona que no solo tiene esa responsabilidad sino que ya adquirió otra, o porque se casó, o porque se independizó, se ponga límites, tenga claro hasta dónde puede ayudar y hasta dónde no.
Por lo general no solo se dan esas ayudas con los padres, sino con los hermanos, es probable que quien tenga solvencia económica ayude a su familiar que está en condiciones no tan favorables, pero es bueno saber decir "hasta aquí te ayudo".
Por otro lado también es bueno valerse de estrategias para que entre todos los familiares se logre un equilibrio.
¿Qué pasa cuando los hermanos no se comprometen de la misma forma con los padres, tal y como lo hace uno de ellos?
Uno no puede esperar a que los otros hagan lo que no quieren hacer. Si uno como hijo se preocupa por sus padres, hace lo que le corresponde en la medida de sus posibilidades, de su capacidad económica, de su tiempo.
No beneficia en nada obligar a los demás a hacer lo mismo, pues ellos saben que tienen responsabilidades pero si no hacen nada es un asunto individual.
Además si usted se da cuenta que los otros no lo hacen y usted tampoco, nadie lo va a hacer por sus papás, así que lo mejor es que actúe de manera individual, se haga lo que está a la altura de las circunstancias y ese hijo se sienta honrado de todo lo que hace por el bienestar de los padres.
No es sano reprochar, llenarse de rabia, pues al final se termina con grandes resentimientos hacia los hermanos, con malas palabras, suelen dirigirse a  ellos en términos desobligantes y eso a la larga no soluciona nada.
¿De qué forma la pareja debe ayudar y no convertirse en otro dolor de cabeza? Es importante que la pareja exprese de manera tranquila cuáles son sus puntos de vista y también ponga límites. Se debe priorizar la relación, dejar claros los días en los que se visitarán las familias, los días en que compartirán con ellos y los que compartirán a solas. La pareja debe acompañar en ese proceso, para que no terminen creyendo que la pareja llegó a dividir, a separar, a disolver la relación que antes llevaban ellos en su círculo más cerrado.

Pareja desesperada
En este espacio se ubica la pareja desesperada, que no deja de irritarle ver a su esposo o esposa corriendo de un lado a otro, recargándose de los problemas solo, mientras sus demás hermanos o familiares actúan con toda la frescura y sin alterarse en lo más mínimo.
Por supuesto a nadie le gusta ver a su pareja hecha un manojo de nervios, un mar de llanto; y esa sensación se produce en la pareja, pues se da cuenta que él o ella no pueden solos con tantas responsabilidades.
Pero lo cierto es que no sabe cómo intervenir, porque puede irse de redentor y salir crucificado.
¿Cuáles suelen ser las reacciones más comunes de la persona que mira detrás de la barrera?
Muchos actúan de una forma explosiva o se enfadan para dejarle claro a la pareja que su hogar es el conformado por él y sus hijos, y no el de sus hermanos o sus padres.
Otros no dicen nada, prefieren apartarse, no involucrarse, y muchos pecan por esa actitud, pues su pareja termina reclamándoles la falta de colaboración o preocupación por lo que les sucede. ¿Qué opinan los expertos respecto al papel que debe asumir la pareja?
Según explicó la psicóloga María Hernández Cabarique, influye mucho los temperamentos. Por un lado está la pareja que se toca mucho con esos problemas, que no está molesta porque su esposa o su esposo colabore en el hogar de los padres, pero sí reclama mayor atención para su hogar.
Por eso la recomendación es que "no se hable en momentos tensionantes sobre el tema, es mejor que la rabia pase y después sí se aborde qué tipo de situaciones incomoda, cómo remediarlas. Es molesto que se vuelva una constante que en un día de pareja suene el teléfono y la persona tenga que correr porque no hay nadie más que vaya a donde sus padres. "Y puede que pase una vez ante una urgencia o un caso delicado, pero dos o tres no", dijo la profesional Hernández Cabarique. Por eso la recomendación para las parejas es que sean estratégicas, negocien, que les digan a sus esposos o esposas que un fin de semana estarán donde sus padres, el  siguiente donde sus suegros y que el otro sea para ellos solos.

¿Qué debe saber el núcleo familiar primario?
En ocasiones la balanza de los padres hacia sus hijos suele inclinarse por uno solo. Algunos se olvidan de que ese ser especial que siempre está al tanto de ellos necesita un respiro, que no es el único que debe salir corriendo ante cualquier eventualidad.
Lo cierto es que por lo general siempre hay un hijo o una hija con más afinidad para hablar con ellos, pero los padres no se pueden olvidar del resto. Por eso los profesionales invitaron a los padres a ser más independientes, dueños de sus propias vidas, y a respetar espacios, esto en el caso de que cuenten con una salud favorable y aún puedan hacerse cargo de ellos mismos.
También es tarea de los hijos hacer caer en cuenta a los padres de esa situación, sin ofenderlos. La psicóloga María Hernández Cabarique explica que lo mejor es "manifestarle a los papás que ya se tiene un nuevo hogar, otros compromisos, que se puede seguir siendo el líder pero que ellos deben ser más independientes, que deben desprenderse. Los papás terminan acostumbrándose a buscar la atención de un hijo, incluso a manipular y muchas veces la culpa es de nosotros mismos".

A no sentirse culpables
Es normal que un hijo que haya tomado el liderazgo, o que inconscientemente se haya hecho cargo de todo lo que les compete a sus padres, en el momento de sentirse asfixiado y buscar apoyo en sus hermanos se irrite ante la negativa de ellos.
Pero en parte es culpa de sí mismo por no haber comprometido de igual forma a los demás miembros de la familia.
Y es que alguien que se siente cómodo y sabe que su hermano correrá cuando sea necesario, poco se inmuta ante una situación que involucre a sus progenitores. Saben que si ellos no van, ese hermano siempre estará al tanto del hecho.
Y no es para más, pues un hijo ejemplar no permitirá que a sus padres les ocurra algo porque sus hermanos evadieron la responsabilidad. Y es ahí cuando puede entrar un sentimiento de culpa si ellos no acuden a tiempo y les dejan ese compromiso a otros.
Frente al tema la psicóloga María Hernández Cabarique invitó a esos hijos ejemplares a no sentirse culpables, a no creerse indispensables porque llegará un momento en el que no puedan hacerlo.
"Existen situaciones que no son tan delicadas, son dificultades mínimas como ir a acompañar a papá o mamá a la cita, pero eso no requiere la presencia inmediata de ellos si aún pueden hacerlo por sus propios medios. Ante eso no se debe sentir culpabilidad. Y no es que se pueda obligar a alguien hacerlo pero sí generar espacios de responsabilidad con los demás", dijo la profesional.
Además, fue enfática en admitir que "como seres humanos debemos entender que llegará el momento en que no estemos nosotros y el mundo seguirá girando, la vida seguirá; por eso tampoco puede pasarla con ellos las 24 horas del día".
"Un hijo no es culpable porque su papá se cayó, porque su papá se enfermó, porque su mamá no se tomó el medicamento, eso debe quedar claro para que no haya sentimiento de culpa", aclaró Hernández Cabarique.

Frente a frente con los hermanos
Es importante que se aprovechen las reuniones familiares, las fechas especiales, para que cada uno se comprometa con una tarea específica respecto a sus padres.
De no poder contar con el tiempo de ninguno de ellos, lo mejor es que se acuda a una tercera persona, se pague una enfermera en el caso de que los padres se encuentren delicados de salud, y así se alivianen las cargas.
Pero no se puede desconocer que los padres son de todos los hijos y que esa responsabilidad la deben llevar todos por igual.

Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad